Máximo castigo
¿Qué pena de cárcel tiene un aviso de falsa bomba en un avión?
Al tratarse de una alerta con consecuencias en el tráfico aéreo puede ser castigado con más de año de cárcel

Un avión en el aeropuerto de Barcelona-El Prat / Ferran Nadeu
Germán González
La Guardia Civil investiga al pasaje del vuelo de Turkish Airlines de Estambul a Barcelona por un delito de falsa amenaza de bomba. El Código Penal español regula, en su artículo 561, este delito dentro de los desórdenes públicos. "Quien afirme falsamente o simule una situación de peligro para la comunidad o la producción de un siniestro a consecuencia del cual es necesario prestar auxilio a otro, y con ello provoque la movilización de los servicios de policía, asistencia o salvamento, será castigado con la pena de prisión de 3 meses a un año de cárcel y una multa de tres a 18 meses con pago diario de una cantidad a determinar en sentencia", remarca este artículo.
Sin embargo, fuentes judiciales han explicado a EL PERIÓDICO que el riesgo que supone para una aeronave en pleno vuelo este falso aviso de bomba junto con que se activasen los protocolos terroristas hace que el castigo pueda incrementarse entre tres y seis meses, por lo que lo máximo que podría ser condenado el pasajero que configuró el wifi con un aviso de explosivo sería de 18 meses.
Sin embargo, la multa asociada podría ser alta teniendo en cuenta la gravedad de la acción. Además, se le podría reclamar responsabilidad civil por su gamberrada y, por tanto, una importante indemnización por parte de la compañía aérea y de la administración correspondiente por activar los servicios de emergencia.
Tras recibir el aviso se activó el protocolo de seguridad aeroportuaria y el avión se estacionó en una zona de seguridad. Después desalojaron a sus ocupantes y se hizo una inspección exhaustiva "conforme a los procedimientos establecidos", según la Guardia Civil que indaga la persona qué hizo la falsa alarma de bomba. Los agentes han comprobado la documentación de los pasajeros así como su equipaje y teléfonos móviles para intentar encontrar al sospechoso además de saber dónde se configuró la red.
Los agentes indagan quién pudo configurar su punto de acceso privado de wifi con la frase "va a explotar una bomba a las 9.30" en inglés. Otra pasajera lo vio al conectarse a la red del avión y alertó a la tripulación quien activó el protocolo antiterrorista con aterrizaje de emergencia incluido. Un punto de acceso privado, por ejemplo en un teléfono móvil, convierte el dispositivo en un pequeño router wifi que puede compartir la conexión a internet móvil con otros aparatos como portátiles o tabletas. Para que este punto de acceso o hotspot sea visible para otros usuarios, debe tener un nombre, que el propietario del teléfono puede elegir libremente.
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