Entrevista | Andrés Sanjurjo Cineasta coruñés
"Siempre me ha interesado el cine que tiene un pie en lo real"
El cineasta coruñés Andrés Sanjurjo será el encargado de representar a Galicia en la Berlinale Talents 2026, programa de desarrollo de talento del Festival Internacional de Cine de Berlín, que se llevará a cabo en la capital alemana del 13 al 18 de febrero

El cineasta coruñés Andrés Sanjurjo / Andrea Rodríguez
Andrés Sanjurjo (A Coruña, 1993) viene de una familia en la que el arte corre por sus venas. Su padre pintor lo llevó a tener una conexión muy presente con la imagen. Ahora, el cineasta coruñés fue uno de los 200 seleccionados de diferentes países del mundo entre más de 3.000 solicitantes para participar este mes de febrero en el programa de talento de la Berlinale, uno de los festivales de cine de mayor prestigio internacional.
¿Cómo comenzó su interés por el cine?
Creo que fue un poco por casualidad. Por un lado, en mi casa siempre estuvo muy presente el arte, mi padre era pintor, entonces tuve una conexión siempre bastante presente con la imagen, en especial con la pintura, pero con cualquier tipo de arte. Luego fue también un poco por casualidad. Recuerdo que en el instituto me tocó una materia que era imagen y sonido, y vimos un poco la historia del cine, vimos grandes películas, y la verdad es que, como niño o adolescente, siempre ir al cine era uno de mis planes de ocio más esperados. Pero no fue hasta en esa asignatura que empecé a ver películas que realmente te estaban contando algo, y ahí evidentemente surgió un interés muy fuerte por el cine, y no fue hasta empezar la universidad que realmente dije, bueno, sí que quiero dedicarme a esto.
¿Cómo se enteró que iba a participar de Berlinale Talents? Y, ¿qué significa para usted que lo hayan seleccionado entre más de 3.000 participantes?
La verdad es que muy contento. Es un programa que conozco desde hace años y es un espacio de referencia para la gente que está empezando sus carreras. Cuando estás con la tuya propia siempre piensas, bueno, todavía quizás no estoy preparado, o quizás todavía no he hecho lo suficiente para estar ahí, y nunca me había llegado a presentar. Veía que de alguna manera ya estaba empezando a buscar proyectos más internacionales, que estaba buscando hacer proyectos un poco más grandes, que esa primera fase de aprendizaje y de hacer todo tú solo ya había pasado. Entendiendo también lo difícil que es, y a la vez viéndolo como un reconocimiento de alguna manera a todo el trabajo que llevo haciendo estos años como productor y como cineasta.
¿Qué fue lo que lo impulsó a presentarse este año al programa Berlinale?
Fue principalmente darme cuenta de que ya estaba en otra etapa profesional, que había una voluntad real de dialogar con otras cinematografías, de coproducir. También darme cuenta de que otras personas podrían aportar a mis proyectos, pero que yo también pueda aportar desde Galicia y desde España a proyectos internacionales. Creo que también la confianza de la gente a tu alrededor, que te dice "lo estás haciendo bien", "estás en un muy buen momento", "te están viendo las cosas más o menos bien", igual no tanto a nivel de proyectos, pero que ya veían que había cierta madurez. Yo creo que es un poco lo que me animó a presentarme este año.
¿Alguna vez le ha pasado de que lo coja el síndrome del impostor y diga "no estoy realmente preparado"?
La verdad es que, al inscribirme, es verdad que luego hablas con gente de la industria nacional que te cuenta que lleva años presentándose y que no la habían seleccionado y dices, "¿por qué si esta persona, que yo considero que tiene una trayectoria más sólida que la mía, no ha sido seleccionada y yo sí?". Pero la verdad es que tampoco diría que es un síndrome del impostor, sino que es más un tema de lo que has hecho hasta ahora, ¿no? Al final yo empecé con la productora en 2022, que fue cuando estrenamos nuestro primer largometraje documental y son proyectos que cuestan tanto sacar y que llevan tanto tiempo que estamos en el 2026 y no he lanzado ningún proyecto más. Entonces dices, bueno, tienes un proyecto en cuatro años, es suficiente, pero claro, es que al final los proyectos tardan mucho en financiarse, en rodarse, en estrenarse. Entonces, estamos con varios proyectos en diferentes fases de producción, pero claro, es que solo tengo una película, y aparte, bueno, pues una película, de equipo muy pequeño y de muy bajo presupuesto.
¿Cómo definirías tu visión del cine y de lo que creas? Tanto con Acariño, su productora, como lo que tiene en mente para el futuro.
A mí siempre me ha interesado muchísimo el cine que tiene un pie en lo real, es decir, el documental creativo, la no ficción o el cine de ficción, que de alguna manera bebe mucho de la realidad. Y en ese sentido, noto que, por un lado, el cine que más me interesa bebe de una tradición, de los grandes autores, de Ackermann, de Kierostam, y ese es el cine de autor internacional que más me interesa como cinéfilo. Y después como productor, me di cuenta de que tenía mucha gente a mi alrededor que estaba, como yo, autoproduciéndose muy solo. Y dije, bueno, creo que hay otras personas que también necesitan un acompañamiento como yo lo pude necesitar en su momento, y ahí empecé a producir. Y por un lado buscaba propuestas con un lenguaje cinematográfico muy sólido, pero también como muy honestas, muy transparentes. Creo que la pregunta más importante que se tiene que hacer un creador es "¿por qué yo estoy haciendo esto?", o "¿por qué yo tengo que hacer esto?". Entonces, la honestidad es clave. La otra cosa a nivel producción que más me motiva es la singularidad, que a veces te das cuenta que, cuando un autor o una autora tiene un lenguaje propio, dices, «aquí hay un diamante». Más allá del documental y la ficción, estoy explorando en otros terrenos, como la animación y el videojuego.
¿Cómo ve el cine español actualmente?
Creo que estamos viviendo un muy buen momento. Las ayudas públicas han subido y también desde la pandemia se crearon una línea de incentivos fiscales, lo que también hace que cada vez haya más inversión privada en el audiovisual. Es cierto que mi sensación también es que, en estos últimos años, estamos viviendo un momento donde se está arriesgando menos y donde es más difícil que los proyectos pequeños tengan visibilidad. Creo que hace unos años había más mediadores en la industria, había más blogs independientes, había más canales para conectar las películas pequeñas. Ahora mismo tengo la sensación de que o realmente armas un proyecto con un presupuesto sólido o es muy difícil que la gente siquiera te conozca.
¿Y al ámbito audiovisual en Galicia, que ahora están teniendo más repercusión a nivel internacional?
Evidentemente es un ecosistema súper fértil y que no ha parado de crecer en los últimos años. Tengo la sensación, siendo un productor emergente, que no hay capacidad de darnos dinero a todos y que hay muchos proyectos sin financiar. Y evidentemente el sistema hace que una vez que estás dentro sea más fácil seguir produciendo, pero que cuando empiezas tienes mucho que demostrar todavía. Por ejemplo, a nivel de cine me he encontrado con ciertas barreras y dificultades y es un camino muy largo. Pero, a nivel videojuegos en Galicia, entonces ahí sí que ves que estamos en la punta de la lanza, pero en la parte cinematográfica es todo lo contrario.
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