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Tribunales

Condenado un empresario que estafó a 650 estudiantes por un falso viaje a Mallorca

El acusado recibió el dinero por adelantado de las familias y el día antes de la salida anunció la suspensión del traslado

Los estudiantes pagaron para viajar a Mallorca

Los estudiantes pagaron para viajar a Mallorca / Manu Mielniezuk

J.F. Mestre

Palma

El Tribunal Supremo ha condenado a un empresario turístico valenciano por estafar a 650 menores en la organización de un viaje de estudios en Mallorca que no se llegó a realizar, a pesar de que los clientes habían abonado por adelantado el dinero que se les pidió por cada uno de estos paquetes turísticos. Los jueces confirman la sentencia anterior dictada por la Audiencia de Murcia, ya que es en esta provincia en donde residen las víctimas. La sentencia le impone una condena de dos años de prisión por un delito de apropiación indebida, a lo que hay que añadir la indemnización de 283 mil euros, a repartir entre los 650 perjudicados, que abonaron en su momento entre 300 a 400 euros.

El acusado creó una empresa en el año 2009 que se dedicaba a la comercialización de publicidad. Dos años más tarde amplio la oferta de la empresa, dedicándose a partir de ese momento a la actividad de agencia de viajes minoristas y mayoristas. Ofrecía paquetes turísticos, especializándose sobre todo en la organización de viajes de estudios para menores.

El empresario disponía de una red de colaboradores que actuaba por todo el territorio nacional. Los negocios los obtuvo sobre todo en las provincias de Murcia y de Reus, aunque su oficina principal la tenía ubicada en Valencia. Actuaba con un nombre comercial y sus empleados entraban en contacto con los centros escolares, ofreciendo a los alumnos la organización de viajes de estudios, sobre todo de diversión a la isla de Mallorca.

Este negocio que ha supuesto esta condena es antiguo, ya que los hechos ocurrieron en el año 2013. La oferta que presentó el empresario a los alumnos era la organización del transporte hasta la localidad acordada, el alojamiento y la manutención en régimen completo, es decir, desayuno, comida y cena. Después también se incluía en el precio el viaje de regreso. La empresa turística ofreció dos fechas para realizar el viaje de estudios, ambas en el mes de junio de 2013. El viaje duraba ocho días.

Apenas un día antes de la salida, los padres de los chicos recibieron un mensaje: el viaje se cancelaba. El mensaje fue muy escueto y no concretaba las razones de dicha suspensión. Fue después, a raíz de las denuncias, cuando se descubrió que el acusado no había contratado ni los traslados en barco de la Península a Mallorca, ni tampoco había reservado las habitaciones de los hoteles. Sin embargo, el dinero del paquete turístico sí lo había cobrado y no lo había devuelto. Pocos días después de la suspensión de los viajes el acusado solicitó el concurso voluntario por la quiebra de su empresa.

La sentencia detalla que el dinero recibido de los estudiantes lo desvió a gastos de otras empresas. El tribunal ordena que el acusado indemnice a las víctimas y devuelva todo el dinero. Parte de las pérdidas quedan cubiertas con la póliza de seguros suscrita por la empresa turística.

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