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Protesta en Barcelona

Los usuarios de Rodalies exigen en la calle un servicio digno: "Hemos tocado fondo"

La protesta ha salido de la Estació de França y ha acabado en el Palau de la Generalitat

Varios miles de usuarios de Rodalies se manifiestan en Barcelona por un servicio digno

PI STUDIO

Quim Bertomeu

Barcelona

El enfado generalizado que hay en Cataluña por el mal funcionamiento de Rodalies ha cristalizado este sábado en dos manifestaciones que se han celebrado por separado, una por la mañana de signo independentista, y otra por la tarde, liderada por las plataformas de usuarios afectados. Según datos de la Guàrdia Urbana de Barcelona, a la primera han acudido 8.000 personas -30.000 según los organizadores-, mientras que la segunda se ha quedado en 3.000 -40.000, según los organizadores-. Todas han acabado en la plaza Sant Jaume, sede la Generalitat, con el mismo mensaje: la situación de los trenes en Cataluña es insostenible y el caos ferroviario de las últimas semanas debe acabar.

La manifestación de la tarde ha arrancado desde la Estació de França, sede de las oficinas de Adif -el gestor de la infraestructura ferroviaria-, con el lema 'Sin trenes dignos no hay futuro'. El mensaje unánime ha sido de hartazgo por la precariedad del servicio que, aunque hora esté en boca de todos, es de hace décadas. "Hemos tocado fondo", ha denunciado la portavoz de 'Dignitat a les Vies', Anna Gómez. El gran problema, según ha denunciado, es que los constantes retrasos y averías de los trenes ha acabado por diezmar incluso la salud de los usuarios. "Ya no tenemos más paciencia, nos han llevado al límite físicamente y psicológicamente. Llegamos tarde al trabajo, llegamos tarde a la universidad, llegamos tarde a conciliar... llegamos tarde a la vida", ha concluido.

La protesta ha avanzado por la Via Laietana y en poco más de una ahora se ha dado por terminada. Ha sido concurrida, pero no multitudinaria, si nos antendemos a que hasta 400.000 personas utilizan a diario los trenes de cercanías en Cataluña. En la anterior gran manifestación en contra del funcionamiento de Rodalies, en 2007, la policía cifró los manifestantes en 200.000, un número que los organizadores elevaron a 700.000. Varios elementos han jugado en contra de la convocatoria de este sábado. El primero, la división de la protesta en dos manifestaciones distintas. En segundo lugar, que la de la tarde se ha celebrado a la misma hora en la que se disputaba el Barça-Mallorca.

Con más o menos gente, los manifestantes ha combinado los cánticos de frustración y rabia, con algunos toques de humor. Se ha escuchado "Renfe y Adif, fuera del país"; "Queremos un Rodalies que llegue cada día" y "No hay paciencia para tanta incompetencia", en otras proclamas. En los discursos finales, el portavoz de l'Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP), Adrià Ramírez, ha pedido que todos los gobiernos se involucren para acabar con un "servicio indigno". Además, ha advertido de que a los usuarios no les vale con anuncios constantes de lluvias de millones. Los usuarios también quieren informadores en todas las estaciones cuando la situación se complica: "Queremos calidad de vida, la mobilidad es un derecho".

El Govern: "Sabemos que hay malestar"

Rodalies no es solo un quebradero de cabeza para los usuarios, sino también para el Govern, que ve como se ha convertido en la principal fuente de su desgaste. El ejecutivo de Illa, que llegó al poder prometiendo capacidad de gestión, se ha visto en ocasiones desbordado por el problema. Son varios los partidos que han pedido la dimisión de la consellera de Territori, Sílvia Paneque.

Consciente de la situación, este sábado el Govern ha querido expresar su comprensión por la organización de esta protesta. No se ha sumado a ella -tampoco lo ha hecho el PSC como partido-, pero sí ha asegurado que tomaba nota. Lo ha hecho el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, que lidera el ejecutivo catalán en ausencia del president Illa, que sigue convaleciente.

Dalmau ha admtido que el malestar "hace décadas que dura" y ha prometido que su Govern "será quien lo arregle de una vez por todas". Lo hará, ha asegurado, haciendo inversiones en las vías, renovando trenes y asumiendo la gestión integral, que ahora aún está en manos del Estado a través de Renfe. "El traspaso no tiene marcha atrás", ha concluido.

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