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Un espacio único

Alcántara: un desembalse colosal entre dos mil años de ingeniería en Extremadura

Tres obras monumentales (romana, hidráulica y contemporánea) conviven en menos de un kilómetro sobre el Tajo y convierten a Alcántara en un espectáculo único de la técnica y la historia

Desde el nuevo viaducto se observa, a un lado, la tercera presa con más capacidad de Europa, y al otro, el puente romano más alto del mundo

Video | Desembalse monumental por tres joyas de la arquitectura extremeña

Video | Desembalse monumental por tres joyas de la arquitectura extremeña / @descubriendo_ext

Extremadura asiste estos días a un desembalse inédito, un desembalse de la segunda mayor mole hidráulica de España y tercera de Europa, a los ojos de casi veinte siglos de historia. Eso es lo que concentra Alcántara en 800 metros. Un espectáculo a todos los niveles: la mejor ingeniería del pasado y del presente, el mejor ejemplo de cómo el hombre ha aprendido a lidiar con las avenidas de agua, y todo ello junto a uno de los municipios más interesantes donde los edificios son testigos de hechos centenarios.

Un coloso de hormigón en cifras récord

El embalse de Alcántara, que según los últimos datos de este sábado alberga 2.969 hm³ del total de 3.162 hm³ que puede almacenar (en su interior tienen cabida tres veces todos los pantanos de Madrid), ofrece este fin de semana imágenes impresionantes con sus compuertas centrales y el aliviadero abiertos. Salen más de 3.400 m³/s. Esto quiere decir que el agua que suelta la presa cada segundo puede llenar más de una piscina olímpica (2.500 m³).

Se construyó como Central Hidroeléctrica de Alcántara y se puso en marcha en 1969 sobre el cauce del Tajo. Dio origen a un pantano con una longitud de 91 kilómetros. Fue pionera en el país y una de las primeras del mundo en levantar una estructura de gravedad aligerada y doble contrafuerte, con una base de 120 metros de grosor y una altura de 130 metros. Estos contrafuertes y sus 10 metros de hormigón a cada lado le permiten aguantar el impacto de un Boeing 747.

Sus compuertas superiores y el gran aliviadero de la margen izquierda tienen una capacidad conjunta de 12.000 m³/s. En ese gran ‘tobogán’ cabe literalmente el paseo de la Castellana de lado a lado. Cada compuerta abarca 16 x 10,5 metros (centrales) y 15 x 15 (margen izquierda). La presa cuenta además con dos desagües de fondo de 600 m³/s.

La central incorporó los alternadores más grandes del mundo hasta ese momento, y de ella partió la primera línea de 400 kW de tensión de España. En su construcción, los ingenieros españoles tomaron las mejores soluciones técnicas del momento, por lo que expertos italianos, americanos, alemanes o suecos llegaron a vivir en los poblados levantados durante las obras.

El más alto y mejor conservado

La presa tuvo todo lo mejor para su construcción, salvo quizá el aspecto más importante: su ubicación. Hubo que prescindir del lugar idóneo porque los romanos ya habían localizado el punto más estratégico de la orografía del Tajo y levantaron allí su puente en el siglo II, el más alto del mundo. Está a 800 metros de la presa José María de Oriol (su nombre oficial) y está considerada la obra romana de su género más perfecta de Europa.

Es el puente romano mejor conservado del planeta. Dobla en metros al acueducto de Segovia y supera al Cristo Redentor de Río de Janeiro, aunque su esplendor no suele apreciarse porque casi siempre se contempla desde arriba. Tiene una altura de 53 metros desde el lecho del Tajo y 71 hasta el arco del triunfo, también único. "Durará mientras dure el mundo", dice el dintel del templete donde descansan los restos de su autor, el arquitecto Cayo Julio Lacer, que dedicó la obra al emperador Trajano.

Un tercer puente para el siglo XXI

Y en medio de estas dos obras, una tercera muestra de la arquitectura más moderna, diseñada para crear el menor impacto posible en un kilómetro magistral de ingeniería. Se trata del nuevo puente de Alcántara, una obra crucial y especialmente relevante por muchos motivos. Abierto en 2025, permite un paso sobre el Tajo más fluido y acorde con una zona fronteriza de intenso trasiego entre ambos países, un tráfico que además ha desaparecido del puente romano, que llegó a sufrir varios destrozos por el impacto de coches y camiones.

El Grupo Rover, con financiación de la Junta de Extremadura (23 millones de euros), ha levantado este viaducto de tipología ‘arco metálico’, con 180 metros de luz, apoyado sobre 10 pilas de hasta 24 metros de altura. Incluye una pasarela peatonal en un lateral con vistas directas al puente romano (por lo que sirve también de mirador), con una perspectiva inédita del monumento romano y la presa. La obra, con sus ramales de acceso, tiene una longitud total de 720 metros.

Así, Alcántara resume como pocos lugares la historia del dominio humano sobre un río tan largo como irregular. Un vídeo realizado con dron por la web 'Descubriendo Extremadura', que puede apreciarse adjunto a este reportaje, lo demuestra a simple vista. Una historia de sillares, hormigón y acero abierta a todos, sin coste, sin horarios...

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