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Día de la niña y la ciencia

La ciencia olvida estudiar el impacto del espacio en la salud de las mujeres astronautas

Recientes estudios alertan de la falta de datos sobre cómo la radiación espacial o la microgravedad afecta a la reproducción femenina, al ciclo hormonal o a la salud de las astronautas

La astronauta Sally Ride, durante su vuelo al espacio en 1983.

La astronauta Sally Ride, durante su vuelo al espacio en 1983. / NASA

Valentina Raffio

Barcelona

En 1983, cuando Sally Ride se preparaba para convertirse en la primera mujer estadounidense en viajar al espacio, los ingenieros de la NASA le preguntaron si 100 tampones serían suficientes para su misión de una semana. Esa simple pregunta, formulada por un batallón de técnicos expertos en espacio pero sin mucha idea sobre cómo funciona el cuerpo de una mujer, dejó claro que la exploración espacial no había tenido en cuenta las necesidades de las astronautas. Más de cuatro décadas después, la situación ha mejorado pero sigue lejos de ser igualitaria.

Según advierten varios estudios, mientras los grandes magnates sueñan con viajar a Marte y crear colonias permanentes en la Luna, aún falta por abordar preguntas clave sobre la salud femenina como, por ejemplo, el impacto de la microgravedad y la radiación en las mujeres, su fertilidad y sus eventuales embarazos. Sin esto, afirman los expertos, ellas lo tendrán aún más complicado para participar en la exploración del cosmos.

Un reciente estudio publicado en la revista 'Reproductive Biomedicine'  advierte de que el espacio es un entorno "biológicamente hostil" para todos los humanos pero, sobre todo, para muchos de los procesos fisiológicos propios de las mujeres.  El ejemplo más claro, según constata el estudio, es la falta de información sobre cómo el espacio puede afectar a la regulación hormonal de las astronautas en entornos marcados por la ausencia de gravedad y por la exposición continua a partículas cargadas del espacio. Tampoco hay datos sobre cómo el estrés físico y psicológico o la disrupción del ciclo circadiano pueden influir en la menstruación y en las señales hormonales que regulan la reproducción. "Solo se han estudiado estas cuestiones en algunas misiones de corta estancia, pero nunca se ha llevado a cabo un estudio sistemático sobre salud femenina en el espacio", afirma el trabajo.

Un reciente informe denuncia que nunca se ha llevado a cabo un estudio sistemático sobre salud femenina en el espacio

Otra cuestión que preocupa es el desconocimiento absoluto sobre los riesgos de eventuales embarazos en el espacio. Y esto, afirman los expertos, preocupa mucho en vistas de que, según reclaman algunos magnates, la humanidad ya avanza hacia la creación de colonias espaciales permanentes fuera de nuestro planeta donde en algún momento es posible que se engendren nuevas vidas. Algunos estudios realizados en modelos animales, sobre todo en ratones, indican que la exposición a la radiación o a entornos de microgravedad puede alterar el ciclo reproductivo de las hembras, dañar el desarrollo de embriones y provocar disfunciones en tejidos reproductivos. También hay indicios de que la radiación los entornos espaciales podrían afectar a la ovogénesis, la calidad de los óvulos o el desarrollo embrionario en seres humanos pero, por ahora, tampoco se ha profundizado en estos estudios.

Falta de trajes espaciales

Tampoco hace falta irse muy lejos para ver cómo el espacio sigue siendo un lugar especialmente hostil para las mujeres. En 2019, por ejemplo, la NASA tuvo que cancelar el primer paseo espacial protagonizado exclusivamente por mujeres porque no contaba con dos trajes del tamaño necesario para ajustarse a ambas astronautas. Tal como y como explica la especialista Mary Robinette Kowal en un análisis publicado en The New York Times, esto se debe a que buena parte del programa espacial ha sido concebido "por hombres para hombres". Y no porque se quisiera excluir explícitamente a las mujeres, sino porque los criterios de diseño de las misiones se ha calibrado en torno a los cuerpos masculinos. Este sesgo ha hecho que desde las escaleras de la Estación Espacial Internacional hasta las empuñaduras de taladros o la configuración de la mesa de mandos responden a medidas corporales más típicas de hombres, lo que plantea desafíos de accesibilidad y eficacia para personas con tipos de cuerpos distintos, incluidas mujeres astronautas.

En 2019, la NASA tuvo que cancelar el primer paseo espacial protagonizado solo por mujeres ante la falta de trajes adaptados a su anatomía

Los expertos coinciden en que ignorar estos sesgos no es un simple descuido histórico, sino un riesgo tangible para la seguridad y la eficacia de futuras misiones espaciales. Por ello, entidades como Space4Women reclaman que los programas espaciales se diseñen con criterios inclusivos desde el inicio, considerando las diferencias biológicas, físicas y reproductivas de las mujeres, así como la necesidad de políticas que protejan su salud. Tal y como destaca la entidad en un reciente informe, coordinado por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior, solo así será posible crear naves, trajes, herramientas y protocolos que funcionen para todos y que garanticen que la exploración del espacio no reproduzca inadvertidamente las desigualdades del pasado y, sobre todo, que abra un camino seguro y equitativo para toda la humanidad.

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