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Avances tecnológicos

Del cuartel militar a nuestro día a día: la tecnología dual

Muchos desarrollos militares llegaron a la vida civil para quedarse. Internet, los teléfonos móviles, la tecnología ‘contactless’ y el GPS son algunas de las innovaciones que salieron de los cuarteles y se integraron en nuestras rutinas con el paso de los años

Militares españoles trabajando sobre el terreno.  | CEDIDA

Militares españoles trabajando sobre el terreno. | CEDIDA

Santiago

El móvil, el internet, el GPS, los drones (ahora utilizados en agricultura y logística, entre otros usos), los radares, la tecnología contactless, e incluso la inteligencia artificial (IA) son algunas de las invenciones militares que han salido de los cuarteles y hoy en día las utilizamos en nuestra vida cotidiana de manera casi que internalizada. La tecnología dual –que es el nombre que recibe la tecnología militar de uso civil–, logró transformar la comunicación, el transporte y los servicios esenciales (como la salud y la biodefensa, entre otros).

Tecnología militar puesta a prueba por el Ejército español.  | CEDIDA

Tecnología militar puesta a prueba por el Ejército español. | CEDIDA

«Aunque la tecnología militar suele percibirse como algo distante o reservado, muchas herramientas que utilizamos a diario tienen su origen en desarrollos creados con fines estratégicos o bélicos. Ejemplos como el internet, el radar, el GPS, los drones, el uso avanzado de la telefonía, la telegrafía, la radio o los sistemas de criptografía moderna tuvieron sus inicios, desarrollo, pruebas y mejoras en el ámbito militar», comenta el teniente coronel Manuel Arrebola Campos, jefe del Área de Preparación de la Brigada ‘Galicia’ VII-BRILAT.

Del cuartel militar a nuestro  día a día: la tecnología dual

Del cuartel militar a nuestro día a día: la tecnología dual

A partir del siglo XX –con las dos Guerras Mundiales y en las décadas posteriores– la búsqueda para mejorar los conocimientos y las aplicaciones de ciertas tecnologías, llevaron a los ejércitos de todo el mundo, también al español, a innovar en cuanto a seguridad y defensa. Las posibilidades que ofrecían los satélites permitieron conocer la ubicación de fuerzas y unidades aéreas, marítimas y terrestres, ayudando en el movimiento de las mismas.

Las mayores distancias entre unidades y vehículos y las medidas de seguridad necesitaban nuevos medios de comunicación que combinaran los beneficios de la radio y la telefonía tradicional. «Estos nuevos escenarios fueron los bancos de prueba ideales para la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías», comenta Arrebola.

El proceso por el cual la tecnología militar «salta» al ámbito civil se da por medio de una combinación de mejoras tecnológicas, disponibilidad de recursos materiales, criterios económicos y, sobre todo, creatividad. «La implantación no siempre es global y rápida aunque cada vez es más frecuente, dándose la mayoría de los casos el salto también desde el ámbito civil al militar», explica el teniente coronel.

La investigación, el desarrollo de las universidades, el rol productivo y económico de las empresas y el del usuario final a las Fuerzas Armadas son roles cada vez más visibles y reales en el proceso y avance tecnológico dual. «Para disponer de una fuerza plenamente operativa se necesita estar en contacto con el entorno donde se produce la innovación, identificarla e incorporar dispositivos de utilidad. Actualmente es necesario trabajar en buena sintonía con el talento académico de primer nivel que proporcionan las universidades españolas, así como de nuestra Industria de Defensa y del sector comercial privado», apostilla el militar.

La inversión en la modernización del material sirve para potenciar el I+D+i –Investigación (I), Desarrollo (D) e innovación (i) tecnológica– de las empresas de Defensa españolas, favoreciendo en su conjunto a la industria y a la tecnología nacional al mismo tiempo que se contribuye a palear la dependencia tecnológica de terceros países, que supone una vulnerabilidad para la economía y seguridad nacionales.

Según Arrebola Campos hay una frase que expresa la importancia de que la industria de Defensa española obtenga el retorno social, económico y de innovación en tecnología de doble uso: «La instrucción y el adiestramiento nos preparan para la victoria en el presente; la enseñanza y la investigación nos aseguran seguir venciendo en el futuro», explica el teniente coronel. «La instrucción y el adiestramiento junto a la enseñanza e investigación son dos caras de la misma moneda», comenta.

Los grandes inventos

Durante la Guerra Fría aparece ARPA NET, que es la precursora de lo que hoy conocemos como internet. «Se desarrolló por parte del departamento de Defensa de Estados Unidos para asegurar las comunicaciones. Se buscaba conectar de manera eficiente los primeros ordenadores, en la década de los 60. Lo que se inició como un sistema de comunicación avanzó en los años 90 a lo que conocemos como el internet moderno, expandiéndose a nivel mundial. Es difícilmente imaginable que los precursores del inicio del internet pudiesen imaginar su aplicación final a nivel global», asevera Arrebola Campos.

El GPS nació como un proyecto militar, también en Estados Unidos, durante la Guerra Fría, pensado para mejorar la navegación y la precisión en operaciones militares. Sin embargo, desde sus inicios ya se contemplaba que pudiera tener uso civil. El GPS dejó de ser una herramienta estratégica cuando la tecnología se volvió más precisa, accesible y barata en el momento en el que se integró en dispositivos que usamos a diario. «Hoy es tan común que se ha convertido en la ‘columna vertebral invisible’ de muchas actividades modernas como el transporte, la logística, la agricultura, la aviación, las apps de reparto, las redes sociales y más. Su utilidad se multiplicó al integrarse con internet y los smarphones», señala Arrebola Campos.

Los cohetes, los dispositivos como los drones, los walkie talkie, la tecnología inalámbrica contact less para los pagos con tarjeta, el microondas, los vehículos todo terreno, la fotografía digital, la comida enlatada, la anestesia y los calmantes también tienen sus inicios en el mundo militar. «Luego fueron adaptándose al consumo civil, integrándose en actividades tan diversas como la navegación, la comunicación digital, la cocina doméstica o el transporte», explica Arrebola. Todos estos inventos fueron posibles porque las empresas privadas, las universidades y los centros de investigación están detrás.

La transformación digital en el Ejército abarca sistemas avanzados de comunicación, inteligencia artificial, impresión 3D, big data, ciberseguridad, automatización con drones... «La simulación, el uso de la IA y la digitalización tienen sus aplicaciones tanto en el ámbito de la Defensa como en el uso cotidiano y diario. Lo único que cambian son las herramientas, procedimientos y como los ponemos en práctica en el día a día. La tecnología, cualquiera que sea su ámbito de aplicación, siempre es un avance», señala el teniente coronel.

Los nuevos conflictos

Los conflictos actuales y las nuevas amenazas, como la ciberseguridad, han provocado que las tecnologías –tanto de uso militar, como de uso civil– cambien para impulsar un refuerzo en la protección de las infraestructuras y las comunicaciones.

«Estos cambios impulsan mejoras en protocolos de cifrado, protección de datos, seguridad en redes móviles, protección de infraestructuras civiles críticas –como energía y transporte–, sistemas de verificación y control de identidad. Estas innovaciones, creadas para escenarios de conflicto digital, acaban integrándose en servicios cotidianos como la banca online, las comunicaciones móviles o las plataformas de mensajería. Se puede decir claramente que los conflictos actuales y las nuevas amenazas digitales actúan como un acelerador tecnológico», apostilla Arrebola Campos.

El acelerado desarrollo tecnológico está cambiando profundamente el carácter de los conflictos armados tal y como los conocemos. La innovación tecnológica supone una forma de ese cambio, ya que se está produciendo en ciclos cada vez más cortos, a un ritmo cada vez mayor, con nuevas tecnologías disruptivas, más revolucionarias.

Este rápido avance de las tecnologías supone un peligro a la interoperabilidad y, por lo tanto, es necesario progresar y poder incorporar avances tecnológicos e innovaciones para no quedar retrasados.

«La tecnología y la situación geopolítica actual están cambiando el carácter de los conflictos armados. En este entorno, el Ejército de Tierra español se enfrenta a un profundo cambio y necesita fortalecer su arquitectura de capacidades para poder seguir fielmente el mandato constitucional, garantizando la eficacia de nuestra acción cuando se requiere una respuesta militar. La situación militar nos anima a seguir el camino en torno al seno de la ONU, la UE y la OTAN. Para poder operar hoy y en el futuro con nuestros aliados en igualdad de condiciones y en los cortos plazos de tiempo exigidos a nivel político y social, es necesario que nuestras Fuerzas Armadas sean plenamente interoperables con las Fuerzas Armadas de nuestros aliados, con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y con otros actores como autoridades civiles, medios de comunicación social, oenegés...», explica el teniente coronel Arrebola Campos. n

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