Desde dentro
Los trenes de alta velocidad vuelven a cruzar Adamuz entre el recogimiento y el silencio
Los pasajeros no pueden evitar mirar por la ventana al pasar por el punto del accidente

Víctor Castro
Fabiola Mouzo
Silencio y recogimiento en los trenes de alta velocidad que vuelven a conectar Andalucía con Madrid un mes después del accidente de Adamuz, una tragedia que dejó 46 fallecidos y conmocionó a toda España. La tranquilidad se mezcla por momentos con las conversaciones de trabajo o con comentarios sobre la reducción de velocidad y los retrasos.
Las principales compañías recuperaron el servicio este martes una vez que Adif dio por finalizadas las obras para recuperar la vía, totalmente destrozada por el siniestro. Muchos de ellos lo hicieron con retrasos de hasta una hora y media, otros, los primeros en salir de Atocha, lo hicieron en hora. Los pasajeros se resignan. Ya saben que tienen que salir de casa con suficiente tiempo o, de tener alguna responsabilidad a una hora concreta, buscar alternativas al tren.

Víctor Castro
Cualquier leve movimiento provoca miradas de inquietud
Diario CÓRDOBA ha viajado en uno de esos primeros trenes con destino Madrid, uno de los Alvia que cubre el trayecto desde Sevilla y que salió con una hora y media de retraso. El viaje transcurre con aparente normalidad. Los vagones viajan casi completos: hay quienes trabajan con el portátil, estudiantes concentrados en sus apuntes y turistas que observan el paisaje. Sin embargo, cualquier leve movimiento provoca miradas cruzadas cargadas de inquietud, lo mismo que cuando un tren pasa en sentido contrario y la vibración sacude los asientos. La rutina intenta abrirse paso, pero el recuerdo del accidente sigue presente en cada kilómetro.

Los trenes de alta velocidad vuelven a circular entre Córdoba y Madrid / Victor Castro
Algunos pasajeros consultan las últimas noticias en sus móviles; otros llaman a sus familiares para comentar la demora y la "lentitud" del trayecto. "En teoría salía a las 09.00 horas, pero esto va como si fuera el cercanías de mi pueblo", comentaba un pasajero por teléfono.
Reducción a 60 km/h en el punto del siniestro de Adamuz
Al aproximarse al túnel previo al punto del siniestro, el convoy reduce la velocidad hasta los 60 kilómetros por hora. El ambiente cambia de inmediato: las conversaciones se apagan o se convierten en susurros y se impone un silencio denso, casi reverencial. En el coche cafetería, un pasajero extranjero que hablaba por teléfono avisa en voz baja de que están atravesando el lugar del accidente.

Manuel Murillo
Desde la ventanilla se distinguen periodistas y cámaras apostados junto a las vías, atentos al paso de los trenes, mientras algunos viajeros, con el desayuno aún sobre la mesa, no pueden evitar dirigir la mirada hacia el exterior, donde permanecen visibles varios vagones de Iryo.
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