Entrevista
Josefine Table, divulgadora de Historia: "Los jóvenes no se acercan al franquismo por motivos ideológicos, sino identitarios, para formar parte del grupo"
La creadora de contenidos ofrece una conferencia en Murcia para entender por qué cada vez más adolescentes se sienten atraídos por discursos de extrema derecha

La divulgadora de Historia Josefine Table ofrece una conferencia este jueves en la Facultad de Derecho de la UMU. / La Opinión
Jaime Ferrán
Cuenta con más de 50.000 seguidores en Instagram, más de 36.000 en TikTok, más de 32.500 en X y su comunidad en Youtube supera las 8.000 personas. A esta creadora de contenido no le interesa la moda ni los últimos cosméticos en salir al mercado, tampoco ofrece recetas para 'foodies'. Josefine Table (23 años, Alcalá la Real, Jaén) es divulgadora de Historia y este jueves ofrece una conferencia en la Facultad de Derecho del Campus de la Merced de la Universidad de Murcia que se titula 'Franco nunca tuiteó y ahora es trending topic'. Y eso no es todo. La 'influencer', experta en Historia Contemporánea, se queda en la Región de Murcia para participar el próximo sábado en las IV Jornadas de Educación y Memoria Histórica, que se celebran en Ceutí. Lo suyo es compromiso.
¿Con qué objetivo llega a la Universidad de Murcia?
Quiero que reflexionemos sobre el auge de la extrema derecha, especialmente entre los jóvenes, y entender por qué cada vez más adolescentes se sienten atraídos por este tipo de discurso, a veces poco menos que neofranquista. Se intenta atraer a esas masas más jóvenes que, por varios motivos, quizá no tienen herramientas suficientes para enfrentarse a ese mensaje y a la intención que hay detrás: traer de vuelta ese pasado dictatorial para justificar políticas en el presente que atentan contra los derechos humanos e incitan al odio, al racismo y al machismo.
Muy atractivo tiene que resultar Franco hoy en día para ser 'trending topic'.
Nos extraña mucho porque nos cuesta entender que la juventud que ha nacido en democracia, que no sabe lo que es vivir un pasado dictatorial, sienta cercanía por un pasado tan oscuro. Todo esto forma parte de una ofensiva de la extrema derecha. No obstante, tengo que decir que la mayoría estamos hartos de titulares sensacionalistas que tachan a los jóvenes de neofranquistas o neonazis peligrosos. Así no se construye nada. No es esa la conclusión. La sociedad ha de asumir responsabilidades.
La juventud no tiene herramientas suficientes para enfrentarse a ese mensaje neofranquista
¿Como no enseñar la guerra civil y el franquismo en el instituto?
Es que eso es esencial y parte de la culpa. Por suerte, también es parte de la solución. Ha habido una dejadez institucional de instituciones y gobiernos que no han priorizado la memoria histórica en los currículos escolares, pero tampoco en el panorama social general, a través de conmemoraciones, actos, etc. Lo que estamos viendo es una consecuencia de un país que quiso construir una Transición a través del olvido. El resultado es que muchos jóvenes no tienen nociones de lo que supuso el franquismo, ni siquiera de quién fue Franco. Esa educación la están recibiendo ahora por redes sociales y su primer acercamiento puede ser un vídeo que les parece divertido de Franco. Así empiezan...
¿Y qué efecto tiene ese primer acercamiento por redes?
El problema grave es que muchos jóvenes se están politizando sin ser conscientes de lo que está sucediendo. No lo hacen de una forma ideológica, sino más identitaria: compartir ese tipo de vídeos significa formar parte del grupo de amigos, de dinámicas lúdicas y festivas. Se introducen ideas que condicionan psicosocialmente su forma de comportarse en sociedad y, después, de actuar políticamente en consonancia con ese pensamiento.
¿Cómo se corta esta dinámica?
No criminalizando a los jóvenes. Esa narrativa lleva al derrotismo y a la resignación, y ahora no nos lo podemos permitir. Además, esto no es un fenómeno exclusivamente juvenil: en una encuesta reciente se preguntaban si la dictadura de Franco fue buena o mala y no era el sector joven el que opinaba mayoritariamente que sí; era a partir de los 55 años. La educación es clave y tenemos que acercar ese conocimiento por todas las vías posibles para evitar esa cercanía a las ideas del franquismo.
Los demócratas jugamos en las redes sociales con las reglas de la extrema derecha
Seguro que ha oído mil veces que con Franco se vivía mejor. ¿Cómo reacciona?
Son ideas que se repiten tanto que se incorporan al imaginario colectivo sin plantearse si fue así. Cuando la extrema derecha o creadores de contenido reaccionario dicen esto, la intención no es decir la verdad ni ser rigurosos históricamente, sino apelar a los sentimientos. Hay multitud de historiadores que demuestran que con Franco no se vivía mejor. Hay que seguir haciendo hincapié y poniendo en valor los testimonios de personas que vivieron el franquismo y la Transición para demostrar que la democracia costó mucho implantarla. Los derechos de hoy no se regalaron a la sociedad española, sino que costaron años de lucha y sacrificio en las calles. Ese movimiento vino de una sociedad que llevaba décadas bajo el yugo de una dictadura sangrienta que asesinó y reprimió, y frente a eso también está la ilusión y la esperanza que trajo la democracia. Esto ayuda a entender que los derechos no son permanentes y se pueden perder.
¿Cómo se mueve en un entorno tan reaccionario como el de las redes sociales?
Las redes sociales son para mí un pilar clave porque muchos jóvenes se educan a través de ellas. Lo asumo como un compromiso político, casi una militancia cultural. Como creadora, tengo el deber de acercar la Historia, y las redes son elementales porque es el canal donde se mueve mi generación. De todos modos, reconozco que es difícil porque los demócratas jugamos con las reglas del juego de la extrema derecha: utilizando empresas que buscan máximo beneficio, y eso se consigue con 'engagement', y reacciones. Por desgracia, lo que más reacciones genera suele ser lo provocativo y sensacionalista, aunque no sea cierto ni riguroso.
Los insultos que recibo no son personales: atacan a lo que represento
¿Recibe mucho 'hate' a diario?
Sí, como también lo sufren otras mujeres como Sarah Santaolalla. Es completamente legítimo que el acoso te lleve a abandonar redes, pero al final es un efecto colateral que yo asumo. A mí me costó entender que esos insultos no son personales: atacan a lo que represento y a lo que quiero representar.
¿Cómo lucha contra el algoritmo para que no escondan sus mensajes?
No sé si se puede luchar contra el algoritmo. No soy experta en redes, pero sé que muchas de ellas frenan contenidos como el mío y llego a menos gente. También porque no tengo medios ni infraestructura como los creadores reaccionarios y de extrema derecha, que sí tienen detrás medios económicos y apoyo de partidos. Aun así, participo en la dinámica sabiendo que hay censura e invisibilización, pero creo que la constancia hace que siempre haya gente a la que llegar.
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