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¿‘Divorcio ideológico’ en la ‘generación z’?

Ellas se mueven en espacios de activismo y autocuidado, los hombres suelen ser impactados por la manosfera

Un hombre y una mujer discutiendo

Un hombre y una mujer discutiendo / Freepik

Belén Bertonasco

Belén Bertonasco

Un estudio de Financial Times de Estados Unidos dice que las mujeres son 30% más liberales que los hombres. Pero ser liberal para los hombres no significa lo mismo que para las mujeres.

En España, según el Informe Juventud España 2024, existe una marcada y creciente brecha ideológica de género, especialmente entre los jóvenes, donde los hombres tienden a ser más conservadores y las mujeres más progresistas. Ellos valoran más la libertad y se sienten atraídos por posturas y discursos de derechas y conservadores, mientras que ellas priorizan la igualdad, el feminismo y el activismo climático. Teniendo en cuenta datos de estudios universitarios, a nivel España, en torno a un 18% de jóvenes de la generación Z están votando a Vox frente a un 6% de mujeres.

Un estudio del Policy Institute del King’s College London descubrió que los varones de la generación Z tienen opiniones más conservadoras sobre el feminismo que los baby boomers. Además, el mismo estudio corrobora que uno de cada cuatro hombres en Reino Unido creen que hoy en día es más difícil ser hombre que ser mujer.

En Estados Unidos, un estudio de Gallup muestra que las jóvenes de entre 18 y 30 años son 30 puntos más progresistas que sus pares masculinos, una distancia que se abrió en tan solo seis años.

En Corea del Sur, en el impulso del #MeToo muchas jóvenes adoptaron posturas feministas, mientras que los hombres mermaron a ideologías mucho más conservadoras, apoyando al People Power Party en el 2022. El resultado no fue simplemente electoral, sino que llevó a que las tasas de matrimonios se desplomaran y que la natalidad cayera a 0,78 hijos por mujer, la tasa de natalidad más baja en todo el mundo y que por consecuencia, no permitiría hacer el recambio generacional. La polarización no fue simplemente ideológica, creó una fractura social.

¿Por qué pasa esto?

Según el sociólogo, investigador y profesor de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Jorge García Marín esta diferencia ideológica entre mujeres y hombres tiene sus explicaciones.

«Desde la teoría clásica de la socialización política, Pierre Bourdieu explicaba que las disposiciones ideológicas no son elecciones individuales aisladas, sino el resultado de un habitus construido en contextos sociales específicos», señala García Marín.

Una base ideológica es necesaria para sustentar este malestar. «Ahora mismo vemos que existen contextos de polarización política que llevan a materializar ese malestar. Y ese malestar incide principalmente en el varón. Aun así, creo que son mucho más tolerantes que la radicalización política. Pero venimos de una época marcada por la falta de consensos en la sociedad. ¿Qué pasa? Que esto nos lleva a que, en vez de buscar espacios comunes, se incida en que la solución al problema de la radicalización de los jóvenes es darles el mismo discurso, pero más fuerte», señala el profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la USC, Francisco Haz Gómez.

En el caso de la generación Z, hombres y mujeres están siendo socializados en marcos culturales distintos. «Las mujeres jóvenes han crecido en un contexto de consolidación del feminismo institucional y de expansión de discursos sobre igualdad. Muchos hombres jóvenes, en cambio, socializan en un entorno donde perciben que los cambios normativos cuestionan su posición simbólica tradicional», explica García.

Según el estudiante de doctorado en Sociología de la Universidade da Coruña (UDC), Álvaro Calvo Rodríguez, esta diferenciación ideológica entre hombres y mujeres de la generación z se da por el sexismo moderno.

«El sexismo moderno son todo un conjunto de actitudes sexistas más sutiles, que vienen a decir que la igualdad de género ya existe. Tiene como tres patas, tres ejes fundamentales. El primero es que la igualdad de género ya existe y por lo tanto, como la igualdad de género ya existe, cualquier política pública que trate de buscar igualdad de género, va a redundar en desigualdad de los hombres, agravio masculino y, por lo tanto, va a ser injusta. Si tenemos políticas injustas buscando una igualdad, al final lo que merece la pena es ridiculizar todo movimiento social que busque esta igualdad», señala Calvo Rodríguez.

El rol de las redes sociales

Esta suma cero de que los hombres piensen que los avances de nuestros derechos significa la pérdida de sus privilegios se crea también por las redes sociales.

Las burbujas de información y polarización refuerzan esta teoría. «Los jóvenes pasan gran parte de su tiempo recibiendo contenidos que refuerzan sesgos diversos, es decir, creando su algoritmo», asevera García Marín.

«El algoritmo no deja de representar un modelo de sociedad. Es decir, la sociedad es machista y es sexista y tiene ciertos roles y tipos de género que te va a vomitar el algoritmo», señala el doctorando de la UDC.

Los algoritmos son los encargados de separar los consumos culturales entre hombres y mujeres. Mientras ellas se mueven en espacios de activismo y autocuidado, los hombres suelen ser impactados por la manosfera, es decir, influencers de la hipermasculinidad.

«También puedes hacer análisis desde el concepto de Raewyn Connell de masculinidad hegemónica. Cuando el orden de género cambia —como ocurre con la expansión del feminismo y las políticas de igualdad— algunos hombres pueden experimentar lo que sucede como un ataque injustificado y sentirse perseguidos, por lo que, se refugian en la manosfera», apostilla García Marín.

Lejos de diluirse, la brecha ideológica parece consolidarse con el paso del tiempo. Este fenómeno sociológico podría cambiar la manera de votar, de trabajar y, sobre todo, la forma en que nos vamos a enamorar en los próximos años.

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