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Alerta de la OCU: venden cosméticos con CBD y recomiendan ingerirlos

Los aceites con cannabidiol, sustancia del Cannabis sativa, solo pueden usarse en la piel, pero muchos comercios aconsejan tomarlos diluidos en agua o en gotas bajo la lengua

Aceite con CBD

Aceite con CBD / Justbob

Alba Prada Estévez

Alba Prada Estévez

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia sobre los aceites con CBD (cannabidiol, sustancia natural que se encuentra en el Cannabis sativa) que se venden cada vez con más frecuencia en tiendas, farmacias, parafarmacias y herbolarios. Según su investigación, en muchos establecimientos españoles se está recomendando ingerir estos productos para aliviar el dolor o la ansiedad, a pesar de que no están autorizados para ese uso. En España, estos aceites se comercializan como cosméticos y su aplicación solo debe ser tópica, es decir, sobre la piel. La situación, además, se complica por la confusión generalizada que existe en torno al cannabis, el CBD y el cáñamo, términos que a menudo se usan como si fueran equivalentes cuando en realidad no lo son.

Orígenes

Para entender el problema conviene empezar por el origen. La planta Cannabis sativa contiene más de 400 sustancias químicas, entre ellas los cannabinoides. Los dos más conocidos son el THC y el CBD. El THC es la sustancia con efectos psicoactivos y está considerado un estupefaciente. El CBD, en cambio, no produce esos efectos ni genera adicción. De ahí que haya despertado interés por su posible utilidad terapéutica en casos de dolor, ansiedad, insomnio o espasmos, aunque la evidencia científica sigue siendo limitada en muchos de estos usos.

Además, existe una variedad de Cannabis sativa conocida como cáñamo, con un contenido muy bajo de THC. De esta planta sí pueden utilizarse algunas partes para la alimentación, pero eso no significa que el cáñamo y el CBD sean lo mismo. De hecho, esta diferencia es clave para saber qué productos son legales y cuáles no.

La normativa distingue de forma clara los usos permitidos del CBD. En España, solo puede consumirse como medicamento y bajo prescripción de un médico especialista. Actualmente, hay medicamentos autorizados para algunas formas de epilepsia y para tratar la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple, además de fórmulas magistrales de cannabis medicinal en farmacias hospitalarias. Fuera de ese ámbito, el consumo oral del CBD no está permitido. Sí puede emplearse, en cambio, en productos cosméticos como aceites, cremas o geles, siempre que su uso sea externo. En alimentación, el CBD no está autorizado en la Unión Europea, por lo que productos como gominolas, complementos o bebidas con esta sustancia son ilegales.

'Mystery Shopper'

Con el objetivo de comprobar qué está ocurriendo realmente en el mercado, la OCU llevó a cabo un estudio de tipo ‘mystery shopper’. Para ello, una persona que simulaba padecer fibromialgia visitó 56 establecimientos de siete ciudades españolas en busca de productos con CBD que pudieran aliviar el dolor. El análisis incluyó farmacias, parafarmacias, herbolarios y tiendas especializadas en CBD.

Los resultados reflejan una clara distancia entre el uso legal de estos productos y las recomendaciones que reciben los consumidores en la práctica. De los 56 establecimientos visitados, 37 tenían productos diversos con CBD y 27 ofrecían aceites con CBD. Lo más llamativo es que en 22 de esos casos se aconsejó ingerirlos, ya fuera en gotas bajo la lengua o diluidos en agua.

En las farmacias, la situación fue algo más prudente, pero no exenta de problemas. De las 14 visitadas, siete tenían productos con CBD y solo tres ofrecían aceites. Aun así, en dos de esos casos se sugirió ingerirlos, algo que la OCU considera especialmente preocupante por tratarse de un entorno sanitario. La situación más llamativa se dio en las tiendas especializadas en CBD: las 14 visitadas ofrecían aceites y en 13 de ellas se recomendó tomarlos por vía oral. Solo una aconsejó correctamente su uso externo. Además, en 5 establecimientos se confundía CBD con cáñamo: ofrecían complementos alimenticios de semilla de cáñamo como si fueran CBD.

Aceites analizados

Más allá de las recomendaciones de venta, la OCU analizó 20 aceites que habían sido aconsejados para ingestión con el fin de comprobar su composición real. Los resultados revelaron varias irregularidades importantes. En cuatro productos se detectó presencia de THC en cantidades muy superiores a los límites considerados seguros tanto para cosméticos como para alimentos. En tres productos aparecieron residuos de plaguicidas por encima de los niveles permitidos por la normativa alimentaria en productos como las semillas de cáñamo. A ello se suma otro problema: la cantidad real de CBD no siempre coincide con la que figura en el envase.

La OCU ha trasladado estas irregularidades a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, pero considera que el problema va más allá del etiquetado o la composición. A su juicio, lo que pone de manifiesto este estudio es que muchas personas con dolor crónico están recurriendo a aceites cosméticos de CBD por vía oral en busca de un alivio que no encuentran en otros tratamientos.

La organización cree que esta situación exige actuar en dos direcciones. Por un lado, reclama una mayor vigilancia del mercado para evitar la comercialización de productos ilegales y frenar recomendaciones contrarias a la normativa. Por otro, sostiene que también es necesario abordar la raíz del problema: la falta de acceso sencillo y regulado a tratamientos con cannabis medicinal para pacientes que realmente podrían beneficiarse de ellos bajo control médico.

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