Helicobacter pylori, la bacteria silenciosa que puede causar cáncer
Se estima que en España entre el 40 y el 50% de la población es portadora de dicha bacteria, que puede causar gastritis, úlceras e incluso cáncer

Foto de una bacteria en el laboratorio / PEXELS
Se estima que en España entre el 40% y el 50% de la población –aunque algunas estimaciones más elevadas sugieren que podría llegar a afectar a un porcentaje mayor en ciertos grupos– es portadora de la bacteria helicobacter pylori, una bacteria silenciosa que puede causar gastritis, úlceras y hasta cáncer.
«La infección por helicobacter pylori es muy frecuente. En nuestro entorno aproximadamente una de cada dos personas está infectada. Por eso, es habitual que muchos de los pacientes que consultan por molestias digestivas —ya sea en atención primaria o en el hospital— tengan relación con esta bacteria», señala el doctor Enrique Domínguez, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Área Sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza, catedrático de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y miembro Numerario de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia.
«Sigue siendo la infección bacteriana crónica más frecuente en humanos», explica la doctora Malena García Arredondo, neurogastroenteróloga y directora de MGA Health Digest, unidad de aparato digestivo y microbiota en Memorial Publio Cordón Hospital en Pozuelo de Alarcón, Madrid.
Descubierta en 1982 por los investigadores Barry Marshall y Robin Warren, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2005 por este hallazgo, la helicobacter pylori cambió la comprensión de muchas patologías gástricas, especialmente de las úlceras pépticas y parte de los casos de cáncer gástrico.
Esta bacteria es capaz de colonizar la mucosa del estómago durante años sin provocar síntomas claros y en determinados casos su presencia puede favorecer el desarrollo de patologías digestivas como la gastritis crónica, úlceras pépticas e incluso cáncer gástrico.
El ardor de estómago, las digestiones pesadas o las molestias abdominales después de comer son síntomas que muchas personas comentan con naturalidad en conversaciones cotidianas con amigos, familiares y hasta con el médico de familia, a menudo sin darles mayor importancia. Pero, sin embargo, detrás de estas molestar podría encontrarse la bacteria helicobacter pylori.
«No todo ardor y malestar significan que hay infección de helicobacter pylori. Lo importante es cuánto de frecuente, porque al final el tener estos síntomas en un momento de estrés vital es algo normal, pero no lo es que sean síntomas frecuentes y que el paciente ya los normalice con su forma de digerir. Ahí es cuando tiene sentido el consultar al especialista para estudiarlo y ver si es una de las causas del estudio de la infección por helicobacter pylori», señala la doctora Malena García Arredondo.
«El momento adecuado para estudiar al paciente es cuando esas molestias empiezan a afectar a su calidad de vida», explica el doctor Domínguez.
Se la llama bacteria silenciosa porque puede pasar desapercibida. «La respuesta de la bacteria en cada persona es distinta. Por un lado, depende de la propia bacteria, hay cepas más agresivas y otras menos agresivas y menos virulentas. Y por otro lado está la respuesta del golpe de la persona, y eso va a depender de nuestra microbiota, de nuestro sistema inmune, de nuestras mucosas e incluso de nuestro eje intestino-cerebro», señala la doctora García Arredondo.
La relación del helicobacter pylori es que la bacteria es la principal causante de cáncer gástrico en humanos. «La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifica esta bacteria como carcinógeno de clase I, lo que significa que está demostrado que puede causar cáncer en humanos. De hecho, es la principal causa conocida de cáncer de estómago», explica el doctor Domínguez.
Para detectarla, las prácticas más habituales son las pruebas no invasivas. «Las más habituales son la prueba del aliento, muy sencilla, que analiza el aire espirado tras ingerir una solución de limón, y la detección en heces, que también es fiable», asevera Domínguez.
«La endoscopia se reserva para situaciones concretas», señala García Arredondo. Los casos en los que son recomendables una endoscopia son aquellos en los que hay síntomas de alarma como los vómitos frecuentes, pérdida de peso sin causa aparente o anemia por falta de hierro. «En estos casos, además de estudiar el estómago, se pueden tomar biopsias para detectar la bacteria», apostilla el jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Área Sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza.
Los cribados tampoco son recomendados para estos casos, solamente para personas que tienen antecedentes familiares directos de cáncer gástrico. «Esta estrategia podría cambiar en el futuro si se desarrolla una vacuna eficaz frente a la bacteria», asevera el Domínguez.
Los especialistas son claros, no hay que normalizar el malestar. «Muchas personas conviven durante años con síntomas digestivos pensando que es ‘lo habitual’, pero no tiene por qué ser así. Si las molestias afectan a su día a día, lo adecuado es consultar porque en muchos casos tienen solución», asegura el jefe de servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.
