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De orfebres a sombrereros: los oficios tradicionales resisten en Santiago

Vivimos una época marcada por la inmediatez y la producción en serie, no obstante, en Compostela resisten esos oficios de toda la vida que abogan por una forma de trabajar más precisa y calmada

Fernando Freire mantiene viva la sastrería en Compostela

Fernando Freire mantiene viva la sastrería en Compostela / Artesanía de Galicia

Alba Prada Estévez

Alba Prada Estévez

Muchos compostelanos se sienten últimamente unos extraños en su ciudad. Buena parte de los negocios de toda la vida han cerrado para dar paso a tiendas orientadas al turista y al consumo rápido. No obstante, no todo es blanco o negro. Santiago conserva un tejido de profesionales que desafía la lógica del mercado contemporáneo. En una época marcada por la producción en serie y la inmediatez, mantiene oficios tradicionales que representan otra forma de entender el trabajo: más lenta, más precisa y profundamente vinculada a la identidad cultural de la ciudad. En medio de las tiendas de souvenirs o de las lavanderías de autoservicio, la capital gallega alberga varios tesoros: desde artesanos que trabajan la plata siguiendo patrones medievales hasta encuadernadores, zapateros o sastres que mantienen vivos saberes casi extinguidos.

1. Orfebres:

La orfebrería es, probablemente, uno de los oficios tradicionales más emblemáticos de Santiago. Su desarrollo está íntimamente ligado a la propia historia de la ciudad como centro de peregrinación desde la Edad Media. Durante siglos, la llegada sistemática de peregrinos generó una gran demanda de objetos religiosos y simbólicos que los orfebres compostelanos supieron convertir en auténticas piezas de identidad cultural. Trabajar el metal precioso en Santiago no es solo una cuestión técnica, sino también histórica. Aunque el número de orfebres ha bajado respecto a otras épocas, por toda la ciudad se pueden ver varios negocios dedicados al arte de la orfebrería: en Praza da Inmaculada (Azabachería) se encuentra Ámboa, que cuenta con más de 30 años de experiencia en la selección de joyería de autor y artesanía. En Praza de Feixóo, la Joyería Ramón González Orfebres elabora piezas únicas en materiales como plata, oro, azabache o marfil.

Fachada de Ámboa, en Azabachería

Fachada de Ámboa, en Azabachería / Ámboa

2. Sombrereros:

Se trata de un oficio casi desaparecido en la mayoría de ciudades europeas, pero Santiago ha logrado conservarlo a pequeña escala. Tuvo en la ciudad una importante presencia durante buena parte del siglo XIX y principios del XX. En aquel entonces, el sombrero no era un simple complemento, sino una pieza esencial del vestir cotidiano, cargada de significado social. Artesanos especializados elaboraban cada pieza a medida, trabajando materiales como el fieltro, la lana o la paja con técnicas que requerían precisión y un gran conocimiento del oficio. A diferencia de la orfebrería, que todavía goza de bastante representación en la ciudad, este oficio se mantiene vivo gracias a negocios como la Sombrerería Iglesias.

Negocios históricos que mantienen viva la memoria del casco antiguo de Santiago

Javier Rosende Novo

Fundada en 1912 y ubicada en la Rúa do Vilar, es un negocio familiar regentado ya por la tercera generación. Otro local de este tipo que sobrevive en Santiago es Misha Millinery, ubicado en Rúa dos Bautizados y orientado al público femenino. Sus diseños han llegado incluso a las carreras de caballos de Ascot, considerado como el acontecimiento social más importante de Reino Unido. Hay que nombrar también a Boina Galega, en Rúa de García Prieto. En su taller se crean piezas únicas de producción propia, así como diseños desarrollados en colaboración con otras marcas.

Escaparate de la Sombrerería Iglesias

Escaparate de la Sombrerería Iglesias / S.I

3. Sastres:

Durante buena parte del siglo XX, acudir al sastre era una práctica habitual: los trajes se confeccionaban a medida, adaptados no solo al cuerpo, sino también al estatus social, la profesión y las ocasiones de uso. En Santiago, el oficio tiene ya muy poca presencia, pero pervive gracias a talleres que combinan tradición y adaptación contemporánea como es la sastrería Fernando Freire. Ubicada en Ramón Cabanillas, Freire heredó el oficio de su padre Manuel y trabaja con tejidos de alta gama como la vicuña, el cashmere o la chinchilla, así como con colecciones exclusivas como Diamond Chip, Lapis Lazuli o Noble Fleece. Elabora todo tipo de prendas para hombre, mujer y niño.

El sastre Fernando Freire

El sastre Fernando Freire / F.F.

4. Zapateros:

Durante décadas, los zapateros formaron parte esencial del tejido urbano: no solo fabricaban calzado, sino que lo reparaban, lo adaptaban y alargaban su vida útil en una economía donde tirarlo y comprar otro no era una opción. Además, en el caso concreto de Santiago eran una figura casi imprescindible en el casco viejo dado que los peregrinos necesitaban frecuentemente arreglos de urgencia. Con la llegada del calzado industrial y el cambio en los hábitos de consumo (más orientados a lo desechable), el número de talleres ha disminuido notablemente, pero todavía resisten algunos en la ciudad. Reparaciones de calzado Pampín, en la Rúa de San Pedro, o Zapatería Zafiro, en las Galerías Zafiro de la Rúa de Frei Rosendo Salvado son algunos de los negocios que llevan años arreglando el calzado de los compostelanos.

Reparación de calzado Pampín, en la Rúa de San Pedro

Reparación de calzado Pampín, en la Rúa de San Pedro / B. San Pedro

5. Libreros

No podían faltar en este listado los libreros porque ¿quién no disfruta con las recomendaciones de alguien que realmente conoce los libros que vende? Compostela es una ciudad profundamente marcada por su tradición universitaria y su dimensión intelectual, por lo que las librerías han sido desde siempre espacios clave para la vida cultural santiaguesa. El librero ha desempeñado, por tanto, un papel que va más allá de lo puramente comercial. Entre los locales más emblemáticos destacan la librería Couceiro, que es, probablemente, la más icónica de la ciudad. Situada en la Praza de Cervantes, es el establecimiento con más tradición en la venta de libro gallego en la comunidad. Hay que nombrar, además, la librería Follas Novas, que muy vinculada a la literatura gallega y al pensamiento crítico, ha sabido mantener una identidad propia a lo largo del tiempo.

No puede faltar la librería Pedreira, especializada en libro gallego y académico y con un fuerte vínculo con la Universidad de Santiago. Es un punto de referencia para estudiantes e investigadores.

Interior de la librería Couceiro

Interior de la librería Couceiro / X. Rey

6. Encuadernadores

Ligado estrechamente al mundo del libro y, por extensión, a la historia universitaria y cultural de la ciudad, este trabajo combina técnica y una profunda sensibilidad por los materiales.

Durante siglos, los encuadernadores no solo se encargaban de dar la forma final a los libros, sino también de conservarlos. Hoy, como ocurre con otros oficios artesanales, la encuadernación ha reducido su visibilidad, ya que la producción industrial de libros ha desplazado gran parte del trabajo tradicional, pero no lo ha hecho desaparecer. El negocio Retrincos Encuadernación en Rúa do Nabal es un buen ejemplo de como en la ciudad pervive este trabajo artesanal de cosido, prensado y refuerzo en piel o pergamino.

Retrincos, especialistas en encuadernación artesanal

Retrincos, especialistas en encuadernación artesanal / Artesanía de Galicia

Estos son solo algunos de los oficios tradicionales que han resistido en la ciudad a pesar de los cambios, pero a ellos hay que añadir muchos otros como los paragüeros, los tallistas o los modistos.

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