TALLER FORO FARO EDUCA
«A veces son los propios padres los que les preparan el alcohol a los hijos para el botellón»
«Una noche de fiesta puede convertirse en una de las peores de nuestras vidas y en la mayoría de los casos sería perfectamente evitable», afirma el agente del Concello de Santiago

Martín Camba en una de sus charlas. / FdV
A. Chao
Más de dieciséis años patrullando las noches de Santiago han permitido al policía local en el concello de Santiago Martín Camba conocer de cerca los riesgos a los que se enfrentan los adolescentes cuando empiezan a salir de fiesta. En la décima edición del Foro Faro Educa ofrecerá un taller pionero en Galicia que, desde 2022, acerca a jóvenes, familias y docentes información práctica sobre ocio nocturno seguro. Solo en el curso 2025-2026, el programa llegó a 34 concellos y sumó 134 charlas.
¿Qué le han enseñado sus años de policía local y el conocimiento de la noche sobre los adolescentes que quizá no se ve desde casa ni desde el aula?
Que la intervención policial tiene que adaptarse a los cambios que nos marca la realidad social de cada momento. Y una característica del ocio nocturno a lo largo de los años es que es «cambiante». Si me pregunta por los cambios, se me ocurren la importancia de las redes sociales, el hecho de que los adolescentes salgan a edades más tempranas, las modificaciones legislativas respecto a las restricciones de los menores de edad…
Menciona las redes sociales, una gran fuente de información no siempre fiable
Las redes sociales forman parte del minuto a minuto de la vida de un adolescente, y el ocio nocturno no está ajeno a esa realidad. Por eso, vuelvo a recalcar la importancia de la información de calidad como herramienta para combatir riesgos.
Insiste en no criminalizar la fiesta, ¿dónde está el equilibrio entre la diversión, los riesgos asumibles y los riesgos ‘serios’?
No se debe de criminalizar el ocio nocturno, todo lo contrario, hay que potenciarlo, pero siempre para que sea seguro, cívico y con respeto por los derechos de los demás. El equilibrio entre la diversión y los riesgos que a veces se asumen, vienen marcados en parte por la falta de información y concienciación ante determinadas situaciones que pueden llegar a tener consecuencias, ya sean leves, graves, muy graves o en el peor de los casos, irreversibles.
¿Cuál es el error más habitual que cometen los adolescentes cuando empiezan a salir de noche?
Hay muchos, si tengo que quedarme con uno, me quedaría con la falsa percepción del riesgo asociado a determinadas conductas, casi en su totalidad con el consumo de alcohol u otras sustancias como protagonista directo o indirecto. Sirvan como ejemplos, el consumo abusivo en botellones que puede desencadenar en un ingreso por intoxicación etílica, el hecho de ponerse al volante en estado de ebriedad o no ser consciente del peligro en un altercado de orden público.
No debe criminalizarse el ocio nocturno, sino potenciarlo pero siempre para qeu sea seguro, cívico y con respeto a los derechos de los demás
¿Y el de las familias?
Una de las obligaciones que tienen las familias es proporcionar a los adolescentes la información necesaria, para ello es fundamental conocerla y de ahí surgen estas charlas, para tratar de paliar el desconocimiento de la realidad a la que se van a enfrentar cuando empiezan a salir de fiesta.
¿Cuánta parte de responsabilidad tiene el desconocimiento?
Bastante, ante una situación de riesgo, no es lo mismo haber tenido algún tipo de información preavisando del posible desenlace; que ser plenamente inconsciente del mismo. Por eso la información y la reiteración de la información es importantísima para prevenir y minimizar la exposición a situaciones de riesgo.
Falsificar un DNI para entrar en una discoteca o comprar alcohol puede parecerles una travesura, pero es un delito. ¿Son conscientes jóvenes y familias de la gravedad y las consecuencias, incluso legales, de estas acciones?
Es un claro ejemplo de falta de información. Ante esta situación suelen excusarse con un «si solo es para entrar en una disco con mis amigas/os» y se les explica que «como si es para atracar un banco», ya que el ilícito penal no es la motivación que llevo a hacerlo, sino el hecho en sí (falsificar un documento público), en este caso un presunto delito de falsedad documental con consecuencias penales.
¿Qué es lo que más les sorprende a los alumnos cuando les explica las consecuencias legales de una noche de fiesta?
Suelen tratar de particularizar todas las situaciones, por eso se les explica que a la hora de legislar, se legisla tratando de dar cobertura a todos los supuestos, es ahí donde se abre el debate, muchas veces con argumentos verdaderamente ingeniosos. Un ejemplo de debate bastante recurrente al respecto y con relación a temas de orden público es como en peleas o reyertas tienden a la «autogestión» del conflicto, sin pensar en los riesgos que asumen ante un desconocido que no sabemos lo que es capaz de llegar a hacer. Parte de culpa de esa idea la tiene el «tú defiéndete» que incluso en ambientes familiares se les inculca y después nos encontramos con vidas hipotecadas por sentencias judiciales, muchas veces sin ser el condenado el que origino el conflicto.
Falsificar un DNI, sea cuál sea la motivación, es un delito de falsedad documental y los adolescentes no son conscientes de lo que implica
¿Hay familias que, por intentar controlar el riesgo, acaban normalizando demasiado pronto el consumo de alcohol? Eso del famoso «prefiero que beba algo conmigo a que beba cualquier cosa fuera»
Este es un problema actual, se normaliza hasta tal punto que a veces son los propios progenitores los que preparan las mezclas de alcohol con las que sus hijas/os menores de edad acuden a los botellones. Sin entrar en el tema educacional de cada familia, lo que si explico es que se trata de una infracción, máxime teniendo en cuenta la responsabilidad legal que tiene como madre o padre, no son un «colega» más.
¿Qué señales deberían alertar a una familia de que su hijo o hija está entrando en dinámicas peligrosas de ocio nocturno?
Quién mejor conoce a sus hijas/os son las propias madres y padres; cada adolescente es un mundo y un carácter diferente. Pero considero que es de suma importancia la comunicación y la confianza entre las partes para tratar de afrontar esos primeros contactos con el ocio nocturno.
¿Debemos entonar el mea culpa por la falta de alternativas de ocio nocturno que encuentran los jóvenes?
Es la gran demanda de los adolescentes y hay que reconocerles que tienen su punto de razón.
Usted dice que no va a las aulas a regañar. ¿Por qué funciona mejor hablarles con casos reales que con sermones?
Casos reales y en los que se vean reflejados, situaciones en las que ya se vieron inmersos en primera persona o tuvieron conocimiento de ellas por una amiga/o; esta circunstancia hace que le den mayor credibilidad al mensaje.
¿Cuál es el mensaje principal que quiere que se lleven los jóvenes y sus familias?
Que tienen que ser conscientes de que una noche de fiesta, en la que estamos en un ambiente lúdico, en un instante y por x motivos puede pasar a convertirse en una de las peores noches de nuestra vida. En la mayoría de casos, está demostrado que eran situaciones perfectamente evitables. Y después de la charla que salgan concienciados de que una simple llamada a tiempo a la Policía es la solución a los problemas que puedan surgir, siempre teniendo presente que una intervención policial que empieza con respeto, colaboración y empatía suele tener un resultado positivo.
¿Cómo conseguimos que recuerden ese mensaje durante una noche de fiesta a las 3 de la mañana?
Es difícil, incluso para los que no son adolescentes. Pero no es lo mismo la percepción y razonamiento que tienen sentados tranquilamente en un aula que a las tantas de la madrugada, con el alcohol haciendo de las suyas. Eso no quita que hay que seguir perseverando en la información como modo de prevención tanto en el ámbito académico, social y familiar para tratar de reducir ciertas situaciones de riesgo asociadas al ocio nocturno.
Fuente: Faro de Vigo
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