Una psicóloga gallega explica por qué enfermamos justo al empezar las vacaciones
La psicóloga gallega Alejandra Sierra señala que la conocida popularmente como ‘enfermedad de las vacaciones’ aparece como consecuencia del estrés crónico
El sistema inmunitario puede verse afectado y, cuando la calma llega de forma brusca, el organismo se encuentra más vulnerable frente a los patógenos
Afecta, sobre todo, a personas con muchas responsabilidades y perfeccionistas en exceso

Una joven acatarrada / PEXELS
Solo queda una semana para dejar atrás la oficina y, por fin, relajarte lo máximo posible durante tus vacaciones de verano. Ya ves la luz al final del túnel y, como suele sucederte cada año, estos últimos días se te están pasando mucho más lentos en el trabajo. Pero todo llega, y por fin te despides de tus compañeros hasta dentro de un mes. Te acuestas pensando en el plan para tu primer día de descanso, pero la ilusión dura poco: nada más levantarte descubres que tienes fiebre y un resfriado de categoría. Además, al bajar el ritmo, tu mente se acelera y las preocupaciones que habías mantenido a raya parecen surgir todas de golpe. Este no es un caso aislado ni una simple casualidad: muchas personas enferman al reducir de golpe el ritmo después de semanas o meses de estrés. «Oficialmente, no existe un diagnóstico o un término que describa este fenómeno. De manera popular se le suele dar el nombre de ‘enfermedad de las vacaciones’», señala Alejandra Sierra, psicóloga especializada en ansiedad y con clínica en A Coruña.

La psicóloga Alejandra Sierra / CEDIDA
La experta explica que este fenómeno puede estar relacionado con el estrés crónico: «El sistema inmunitario puede verse afectado por una tensión sostenida y, cuando esta se interrumpe de forma brusca, el organismo queda más vulnerable frente a los patógenos con los que entra en contacto a diario o durante la época estival», indica.
¿Quiénes son más propensos?
Sierra insiste en que la conocida popularmente como ‘enfermedad de las vacaciones’ es más frecuente entre quienes desempeñan trabajos de gran responsabilidad o están sometidos a una presión constante. «También afecta a personas que pueden estar sobrecargadas por su situación familiar o social y que acumulan periodos de fatiga sin posibilidad de recuperación», añade la psicóloga.

Una mujer cansada / PEXELS
Además, existe un factor especialmente relevante a la hora de desarrollar una tendencia a enfermar en nuestro periodo de descanso: el perfeccionismo. «Las personas muy perfeccionistas o autoxigentes tienen tendencia a permanecer en un estado de alerta mental fuera del horario laboral. Les cuesta desconectar porque sienten que pueden haber dejado asuntos pendientes o que deberían estar haciendo algo útil», asegura la experta.
«Las personas muy perfeccionistas o autoxigentes tienen tendencia a permanecer en un estado de alerta mental fuera del horario laboral»
Durante las vacaciones, estas personas pueden mantener hábitos como revisar el correo, anticipar problemas o planificar continuamente, «lo que dificulta que el sistema nervioso entre realmente en un estado de descanso y desaceleración», explica Sierra.
Cuando la productividad marca nuestra vida
Si nos detenemos un momento a pensar, resulta evidente que vivimos en una sociedad sometida a un ritmo frenético. La agenda diaria está llena de obligaciones: el trabajo, los niños, las tareas domésticas y todas esas responsabilidades que apenas dejan espacio para una pausa. Vivimos en una actividad constante que termina pasándonos factura y, lo que es peor, muchas veces no sabemos descansar porque sentimos que estamos perdiendo el tiempo. «En la sociedad actual se valora mucho la productividad y, en ocasiones, podemos llegar a vincular nuestra valía personal con ella», considera la experta. Además, la psicóloga recuerda que, cuando desaparecen las distracciones del trabajo, es frecuente que afloren «preocupaciones, emociones o problemas personales que habían quedado relegados o que estábamos ocultando al mantenernos constantemente ocupados».
«Cuando desaparecen las distracciones del trabajo, es frecuente que afloren «preocupaciones, emociones o problemas personales que habían quedado relegados o que estábamos ocultando al mantenernos constantemente ocupados»
Sierra insiste en que el descanso «no es un lujo» y en que el organismo no está diseñado para funcionar de forma continuada a máxima intensidad. «El descanso es una parte esencial del rendimiento, de la salud física y de la salud mental», concluye.
¿Cómo recuperarse del estrés acumulado?
Lo importante, señala la psicóloga, es mantener unos hábitos saludables a lo largo de todo el año. Esto implica respetar unos horarios de sueño adecuados, realizar ejercicio físico, conservar el contacto con nuestras amistades y dedicar tiempo a las aficiones. «No se trata de estresarse todavía más intentando alcanzar un equilibrio perfecto entre la vida personal y la laboral, sino de normalizar que estas actividades formen parte de nuestro día a día en la medida de lo posible», explica.

El deporte es clave para mantener una buena salud física y mental / PEXELS
Sierra sostiene que el objetivo no debería ser «aguantar» hasta las próximas vacaciones, sino introducir espacios regulares de descanso durante todo el año, revisar los factores que mantienen el estrés y, si el problema persiste, consultar con un profesional sanitario para valorar cada caso de forma individual. «El descanso no debería convertirse en el único momento en el que el cuerpo puede expresar el desgaste acumulado», concluye.
Revisar la salud física y mental
Si cada vez que llegan las vacaciones, enfermas por sistema, tu cuerpo te está enviando una señal, y esa es que «el organismo lleva demasiado tiempo funcionando por encima de sus recursos de recuperación». Por ello, Sierra subraya que es importante acudir al médico para descartar o confirmar alguna enfermedad orgánica, como una infección, y valorar también la necesidad de recibir ayuda psicológica. «Desde la psicología sanitaria ayudamos cuando existen síntomas de ansiedad, dificultades para desconectar, agotamiento emocional, insomnio, sensación de culpa al descansar o malestares que interfieren de forma significativa con la vida diaria o el trabajo».
Aprender a descansar antes de llegar al límite, cuidar nuestra salud durante todo el año y dejar de medir nuestro valor únicamente por lo que producimos puede ser la mejor forma de evitar que el estrés termine pasando factura justo cuando por fin intentamos desconectar.
- Santiago activa radares fijos en dos de los principales accesos a la ciudad
- Santiago y O Milladoiro, a 20 minutos de bici: Rueda inaugura la senda peatonal y ciclista que completa el eje de movilidad compostelano
- 100 años y una vida dedicada a la Iglesia: la historia de Ricardo Bello
- Cuatro menores heridos en Teo al colisionar un turismo y un camión
- Nueve helicópteros, cuatro aviones y trece brigadas combaten un incendio forestal en Lousame
- La casa de lujo más visitada de Galicia está en Santiago y cuesta 3,5 millones
- Fueron a Montalvo por el eclipse y el mar les regaló otro espectáculo: 'Fue una noche que vamos a recordar siempre
- «Lo pasamos genial»: la cara más vital del envejecimiento en Ames
