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Reportaje

Acompañando una vida larga y significativa

La demanda de cuidados aumenta a un ritmo tan vertiginoso ante el envejecimiento de la población que espolea la transformación del modelo tradicional a todos los niveles

A partir de ahora, atender y acompañar a las personas mayores implica integrar la complejidad y el enfoque a largo plazo adaptando las respuestas a cada historia vital

Unidad de psicogeriatría del Centro Asistencial SJD de Málaga.

Unidad de psicogeriatría del Centro Asistencial SJD de Málaga.

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Adriana Castro Terán 

Nuestro sistema actual no se diseñó pensando en una sociedad tan envejecida como la que tenemos, con una esperanza de vida media de 84 años en España y donde las personas mayores de 65 años suponen el 20% de la población, con un incremento continuado que alcanzará el 30% en 2055. 

En el proceso de envejecimiento cada persona necesitará unos apoyos y cuidados diferentes en función de múltiples variables, como su nivel de autonomía, estado de salud mental, disponibilidad de recursos o apoyos familiares y comunitarios, entre otros. 

En este contexto, vivir más solo significará vivir con calidad y dignidad si se garantiza el acceso a los servicios sanitarios, sociales y sociosanitarios que necesite cada persona. Y cada persona es un mundo. Aún así, hay algunos denominadores comunes que han cobrado especial relevancia relacionados con la cronicidad, la complejidad, la dependencia, la inclusión, la visión multidisciplinar, la atención domiciliaria y la accesibilidad.  

El motivo es simple: envejecer no es un proceso lineal ni predecible. Hay personas cuyo proceso natural de envejecimiento es lineal, y otras que requieren apoyos y cuidados diversos motivados por enfermedades crónicas o neurodegenerativas, o un evento agudo asociado a una gran dependencia.  

Además, los colectivos vulnerables, como las personas con discapacidad, con problemas mentales o en riesgo de exclusión y sin hogar, envejecen de forma prematura en comparación con el resto de la población. San Juan de Dios, que no es ajeno a las necesidades emergentes de las personas que atiende, busca también aquellas que aún no están atendidas, desde su modelo hospitalario y humanista con especial atención a la vulnerabilidad. 

Unidad Residencial de Trastorno Mental Severo Julen Plazaola del Hospital SJD Arrasate-Mondragón.

Unidad Residencial de Trastorno Mental Severo Julen Plazaola del Hospital SJD Arrasate-Mondragón. / .

Nuevas fórmulas residenciales

Uno de los colectivos más vulnerables son las personas de más de 55 años con trastorno mental grave, muy cronificado y que sufren exclusión. Nos referimos a personas con deterioro no solo cognitivo, sino global, supeditado al problema mental y al propio envejecimiento.  

“Estas personas no han podido integrarse a nivel comunitario y no tienen acceso a una residencia común –explica el director médico de San Juan de Dios Gipuzkoa, el doctor Apolo Zepeda–. Nosotros les prestamos cuidados de larga duración en nuestro hospital de Arrasate-Mondragón que, en muchos casos, se prolongan hasta el final de su vida”. 

Para dar respuestas a esta complejidad y devolver la dignidad a su vida cotidiana, la Orden Hospitalaria abrió hace dos años la Unidad Residencial de Trastorno Mental Severo para personas de 55 a 65 años. Obedece a un modelo de colaboración entre San Juan de Dios, la Diputación Foral de Gipuzkoa y la red de salud mental Osakidetza. “Lo novedoso de esta unidad es que es un área de cuidados para acompañarlos de forma personalizada el resto de su vida, donde les prestamos atención médica somática y psiquiátrica al estar junto a nuestro hospital. Además, lo hacemos coordinados con sus equipos de salud mental de la red”, afirma el Dr. Zepeda. 

Este dispositivo es mixto y cuenta con 32 plazas, de las cuales 24 son habitaciones individuales y 8 están en apartamentos para las personas más autónomas. Aquellas con problemas de movilidad están en el edificio de psicogeriatría, donde también hay una unidad de deterioro cognitivo y conductual para personas con alcoholismo crónico. “Aquí les ofrecemos un cuidado más adecuado –continúa el Dr. Zepeda–. Nos gustaría poder tener más unidades de este tipo porque la demanda es creciente”. 

Centro de Atención de Día para personas mayores con discapacidad del Centro SJD de Valladolid.

Centro de Atención de Día para personas mayores con discapacidad del Centro SJD de Valladolid. / .

Bienestar emocional

Otro ejemplo de este modelo de atención ha surgido en el Centro Asistencial SJD de Palencia, que también dispone de un servicio de psicogeriatría donde “vamos más allá de la cobertura de las necesidades y la prestación de los cuidados, para garantizar el respeto a la autodeterminación y los derechos de la persona atendida”, afirma el coordinador técnico de unidad, Juan Antonio García Ramos. Bajo este enfoque se ha impulsado un nuevo programa frente a situaciones de soledad no deseada en el que participan usuarios jóvenes y mayores del centro denominado Voluntariado Intergeneracional. Esta innovadora experiencia promueve las relaciones personales positivas mejorando el bienestar emocional.  

A través de actividades adaptadas se ofrecen entornos seguros donde los voluntarios, que son usuarios de la unidad terapéutica para personas con adicciones, participan y comparten paseos, juegos de mesa o dinámicas de conversación con los mayores de la unidad de psicogeriatría. De este modo, también se generan vínculos de valor. En este sentido, la médica de familia del centro, la doctora Sara Barrera Ortega, recuerda: “El bienestar de cualquier persona está relacionado directamente con la calidad de las relaciones que mantiene en su entorno, así como con su propio proyecto de vida”. 

Los trastornos depresivos y de ansiedad son los más frecuentes entre las personas mayores. Las causas son multifactoriales e incluyen los determinantes sociales, así como la exposición a la adversidad, la pérdida significativa de la capacidad intrínseca y una disminución de la funcionalidad. Estos trastornos pasan desapercibidos muchas veces, tal y como apunta el dosier Respuestas a los desafíos de la salud mental en las personas mayores, recién publicado por SOM Salud Mental 360. 

El documento, en el que participan numerosos expertos, está coordinado por Parc Sanitari SJD y la Fundación Hospitalarias e incluye un decálogo con un primer punto que reza: “La salud mental en la vejez es tratable y requiere prevención, detección precoz y atención adaptada a los nuevos perfiles generacionales”. 

Sin embargo, se tiende a invisibilizar y normalizar el malestar de los mayores y los sentimientos de tristeza cuando “el envejecimiento no debe implicar aceptar el deterioro emocional como inevitable”, señala el director de enfermería del Centro SJD de Ciempozuelos, Pablo Plaza, que también tiene Área de psicogeriatría con régimen residencial. 

Paseo del programa Voluntariado Intergeneracional del Centro Asistencial SJD de Palencia.

Paseo del programa Voluntariado Intergeneracional del Centro Asistencial SJD de Palencia. / .

Envejecimiento activo

“Hay que impulsar intervenciones menos farmacológicas e incrementar aquellas rutinas y actividades significativas para la persona, que le aporten valor desde la perspectiva de que cada persona es única”, concluye Pablo Plaza.  

Con este enfoque de envejecimiento activo también se atiende a los mayores con problemas mentales o enfermedades orgánicas con trastornos graves y continuados de conducta en el Centro SJD de Málaga. “Cuando no se puede curar, procuramos estabilizar o ralentizar su proceso de deterioro cognitivo. Aparte de enfocarnos en tratar de mitigar su dolor, procuramos proporcionarles una mejor calidad de vida, con mayor bienestar, y con una vida digna, más plena”, indica la coordinadora de psicogeriatría, la doctora Rosa María Fernández Benítez. 

En los centros de atención a personas con discapacidad intelectual se aborda todo su ciclo vital, adaptando constantemente los servicios para que puedan tener proyectos de vida adaptados a sus deseos a cualquier edad. Así mismo, se fomenta la prevención y el mantenimiento de la autonomía. Algo crucial ya que el envejecimiento en las personas con discapacidad intelectual comienza a los 45 años y a los 35 en Síndrome de Down. Ejemplos de esta adaptación constante los encontramos en los centros de San Juan de Dios de Valladolid, Gijón, Vigo, Madrid, Tenerife, Alcalá de Guadaira y Lleida, entre otros.  

La coordinadora de Discapacidad de San Juan de Dios España, Marta Campos, explica que, cuando estas personas se hacen mayores, “sus padres también han envejecido y, además de cuidar, necesitan ser cuidados. Pasan de ser un hogar con una persona dependiente a ser tres personas que necesitan apoyos”. Ante esta realidad, “buscamos respuestas individualizadas. A veces, uno de los progenitores decide irse con el hijo a una residencia de mayores y otras optan por permanecer en su hogar con un asistente personal que les proporciona apoyo domiciliario”. 

En conclusión, desde San Juan de Dios no solo se detectan las nuevas necesidades emergentes, sino que se buscan respuestas humanizadas, eficaces e innovadoras para que vivir más signifique seguir viviendo con calidad, dignidad y sentido. 

Nuria Codorniu, Directora de la Fundació d’Atenció a la Dependència SJD 

¿Cómo describirías vuestro modelo? 

Impulsamos un modelo sociosanitario de atención domiciliaria con una vocación transformadora. Se ha diseñado para ofrecer una respuesta de calidad a las necesidades de las personas en situación de dependencia, y favorece su permanencia en el domicilio, a la vez que apuesta por la profesionalización y la dignificación del trabajo de cuidados. 

¿Por qué? 

Para dar respuesta a una necesidad social real con una propuesta sólida, ética y coherente. Por un lado, el modelo cuida a personas dependientes. Y forma y cuida a los que cuidan, que muchas veces son personas migrantes o familiares. Por otro, crea redes de corresponsabilidad con los actores públicos y privados del territorio. Este año, desde la FAD SJD atenderemos a más de 1.440 personas. 

¿Cuáles son los próximos pasos? 

Consolidar y ampliar el modelo, manteniendo su esencia y adaptándolo a las diferentes realidades territoriales. En San Juan de Dios, el interés por el modelo ha ido creciendo progresivamente. En 2023 empezamos con el Hospital SJD de Pamplona, donde surgió Rural Domus. Después, con el Programa Tándem del SEPE replicamos el modelo en centros de Valencia, Palma y Zaragoza. Recientemente, asesoramos a Sevilla y, de manera puntual, a los centros de Canarias y Tenerife. 

Transformando los cuidados a domicilio 

Marlene A. 

Auxiliar de ayuda a domicilio en Hospitalet de Llobregat, formada en la Fundació d’Atenció a la Dependència SJD 

“En mi país, Venezuela, trabajaba en un sector muy diferente y, gracias a esta oportunidad, he podido construirme aquí un futuro como profesional sociosanitario. La formación que recibí fue muy completa: no solo me preparó para la realidad del día a día, sino que también me permitió obtener un título oficial. Además, me sentí acompañada por mi tutora en todo momento, y eso me dio seguridad para avanzar. 

Ahora, ya como auxiliar de ayuda a domicilio, aplico todo lo aprendido y los valores que me transmitieron. Es muy gratificante acompañar a personas en situación de dependencia porque mi trabajo tiene un impacto no solo en la persona usuaria, sino también en toda su familia. Ver pequeñas mejoras —más autonomía o mejor estado de ánimo— y contribuir a su bienestar es lo que realmente da sentido a lo que hago”. 

María Angélica Navarro 

Cuidadora profesional de atención domiciliaria y socia de la microcooperativa de cuidados creada a raíz del proyecto. Rural Domus en Altsasu, Sakana (Navarra). 

“Nací en Colombia. Para mí, la formación ha ido mucho más allá de la profesionalización y titulación; me ha aportado empoderamiento, crecimiento personal y confianza, y me ha animado a emprender. Y creo que esta formación ha tenido un impacto transformador en todas las mujeres que hemos formado parte del proyecto.  

Actualmente, atiendo a dos personas mayores y todos los cuidados que realizo están basados en el modelo de atención integral centrada en la persona. Además del apoyo en la higiene, cuidado personal y alimentación, realizo acompañamiento psicosocial y emocional, que contribuye a mejorar su calidad de vida y a que puedan permanecer en su hogar. 

La creación de la microcooperativa supone transformar la formación en un empleo digno y autónomo, y la posibilidad de desarrollar mi proyecto de vida en la localidad donde vivo, además del impacto positivo para los mayores y la comunidad rural de Sakana”. 

El proyecto Rural Domus terminó en 2025 y fue desarrollado por el Hospital SJD de Pamplona y la Fundación- Clínica Josefina Arregui (ver Revista SJD n.º 14). Como el modelo despertó mucho interés para dar respuesta a la atención domiciliaria de personas mayores en el ámbito rural, el Hospital SJD trabaja a nivel local en varias zonas de Navarra y asesora a otros centros de la Orden en Las Palmas, Tenerife, León y Santander. 

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