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Mirar el eclipse sin dañar la vista: las claves de un oftalmólogo de Santiago

Es imprescindible hacerse con unas gafas homologadas que cumplan la norma ISO 12312-2:2015

Las personas mayores, con enfermedades en la mácula, deben extremar los cuidados

Montaje en el que se ve al oftalmólogo Javier Coloma junto a la imagen de un eclipse

Montaje en el que se ve al oftalmólogo Javier Coloma junto a la imagen de un eclipse / Miguel Rodríguez Taboada

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Alba Prada Estévez

Alba Prada Estévez

Un eclipse solar se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Durante unos minutos, la luz del día disminuye, el cielo se oscurece y, en los lugares situados dentro de la franja de totalidad, el disco solar llega a quedar completamente oculto.

Imagen de un eclipse

Imagen de un eclipse / PEXELS

Eso es precisamente lo que ocurrirá el próximo 12 de agosto. El fenómeno ha despertado una enorme expectación porque será el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad cruzará España de oeste a este, desde Galicia hasta Baleares, y abarcará buena parte de la mitad norte del país. Además, el eclipse se producirá al atardecer, con el Sol muy bajo sobre el horizonte en numerosos puntos, lo que hará que la imagen sea todavía más espectacular. Pero para contemplar este fenómeno no sirve cualquier método.

Javier Coloma, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital HM La Esperanza, en Santiago, deja claro que, para observar el eclipse con seguridad, es necesario utilizar unas gafas homologadas que cumplan la norma ISO 12312-2:2015. «No valen las gafas de sol normales ni los filtros caseros. Tampoco se debe observar el eclipse a través de la pantalla del móvil ni utilizar prismáticos o telescopios sin la protección específica», explica.

Los telescopios deben tener una protección específica para mirar el eclipse

Los telescopios deben contar con un filtro solar específico para observar el eclipse / PEXELS

El especialista recomienda, además, no mirar al Sol durante más de 30 segundos seguidos, incluso con las gafas protectoras correctamente colocadas. La exposición sin la protección adecuada, advierte, puede dañar los fotorreceptores de la retina y provocar lesiones irreversibles.

¿Cómo escoger las gafas?

Coloma señala que es fundamental adquirir las gafas para el eclipse en un establecimiento o a través de un proveedor fiable y comprobar que se encuentran en buen estado. El filtro no debe presentar arañazos, perforaciones, roturas ni desprenderse de la montura.

Como comprobación preliminar, se pueden poner las gafas en el interior de una vivienda y mirar hacia una fuente de luz intensa. «Si tratamos de ver una luz potente, como la de una linterna, no deberíamos distinguir el entorno», explica. Esta prueba, sin embargo, no permite certificar por sí sola que las gafas estén homologadas, por lo que es imprescindible asegurarse de que proceden de un fabricante o distribuidor de confianza y cumplen la norma ISO 12312-2:2015.

Las gafas deben adquirirse en un establecimiento fiable

Las gafas tienen que adquirirse en un establecimiento fiable / PEXELS

Las personas que utilizan gafas graduadas deben mantenerlas puestas y colocar encima las protectoras. Quienes llevan lentillas también pueden conservarlas y ponerse las gafas para el eclipse sobre los ojos. «Es fundamental probarlas antes para comprobar que quedan bien ajustadas», subraya el oftalmólogo. Hay que asegurarse de que no se caigan, se desplacen o dejen alguna parte de los ojos expuesta directamente a la luz solar.

Durante la fase de totalidad, las gafas homologadas son tan oscuras que prácticamente no permiten ver la corona solar. Únicamente quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad podrán retirárselas durante los breves instantes en los que la Luna cubra por completo el disco brillante del Sol. No obstante, «también hay que tener mucho cuidado en ese momento», advierte Coloma.

Niños y personas mayores

Javier Coloma recuerda que se debe prestar especial atención a los niños que quieran observar el eclipse y comprobar en todo momento que llevan correctamente colocadas las gafas protectoras. «El problema real es la quemadura solar. La retina, que se encuentra en el fondo del ojo, no tiene sensibilidad y no notas que te estás quemando. Por eso hay que estar muy pendiente de que el niño no se quede mirando demasiado tiempo al Sol ni se quite las gafas para verlo», advierte. Los menores deben utilizar los filtros solares siempre bajo la supervisión de un adulto.

Hay que prestar atención especial a los niños

Hay que prestar atención especial a los niños / PEXELS

En el caso de las personas mayores, el oftalmólogo recomienda extremar las precauciones, o directamente no mirar el eclipse, especialmente si padecen degeneración macular asociada a la edad. «Tienen esa zona de la retina muy debilitada y cualquier exposición a una luz solar tan intensa puede agravar el daño previo», explica.

¿Cuáles son los problemas de mirar el eclipse incorrectamente?

El especialista detalla que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede causar una lesión en la retina conocida como retinopatía solar y afectar especialmente a los fotorreceptores, las células encargadas de transformar la luz en señales nerviosas que posteriormente llegan al cerebro.

«La retina es como la pantalla de un cine: es donde se recibe la luz. Los fotorreceptores pueden dañarse de una manera parecida a como se quema la piel, pero sin que la persona note dolor, porque la retina no tiene sensibilidad», explica.

En los casos más graves, el daño puede ser irreversible. «Las células que mueren dejan de transmitir los impulsos al cerebro y puede quedar un escotoma, es decir, una zona ciega, precisamente en el punto de mayor agudeza visual de la retina», señala. No obstante, Coloma aclara que no todas las lesiones tienen que ser permanentes: algunos pacientes pueden presentar inflamación o edema y experimentar cierta recuperación de la visión.

Entre los síntomas de alarma se encuentran la visión borrosa, la aparición de una mancha oscura en el centro del campo visual, la distorsión de las imágenes o los cambios en la percepción de los colores. Si se detecta cualquiera de estos problemas después de observar el eclipse, el oftalmólogo recomienda acudir cuanto antes a un servicio de urgencias oftalmológicas para valorar el alcance de la lesión.

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