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Incendios forestales

Un bombero de Aragón, desde el fuego de Huesca: "El comportamiento del fuego lo hace imparable"

Los efectivos luchan contra un incendio de gran virulencia que arrasa San Juan de la Peña desde el pasado lunes

Bomberos forestales de Infoar combaten del fuego.

Bomberos forestales de Infoar combaten del fuego. / Infoar

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Carlota Gomar

Zaragoza

Son las hormigas que atacan desde el terreno al fuego. Los bomberos terrestres de Infoar, el dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales del Gobierno de Aragón, llevan desde el lunes tratando de controlar un virulento fuego que está devorando un espacio protegido de un valor ecológico incalculable como es San Juan de la Peña, en Huesca. Con maratonianas jornadas de más de 20 horas y a temperaturas insoportables, trabajan de forma incansable para hacerle frente al fuego. "La adrenalina ayuda a que aguantes y no bajes los brazos".

Habla un bombero forestal de Infoar que asegura que nunca antes había luchado contra un fuego tan agresivo como el de Las Peñas de Riglos. "Llevo 15 años trabajando y nunca me había enfrentado a un incendio así, parece que actúa de forma independiente y que no se deja controlar. El comportamiento del fuego es increíble y se propaga con mucha velocidad", explica.

Vídeo | Así han sido los trabajos de extinción del incendio de Las Peñas de Riglos durante la madrugada del sábado

Vídeo | Así han sido los trabajos de extinción del incendio de Las Peñas de Riglos durante la madrugada del sábado / Servico especial

Tras una noche intensa, el sábado ha amanecido con 15.000 hectáreas arrasadas por el incendio que se originó el pasado lunes cerca del embalse de La Peña y que se ha extendido con mucha rapidez. Llegó a calcinar 700 hectáreas por hora la primera tarde. "El terreno es muy complicado, con muchos desniveles y mucho combustible y da la sensación de que el trabajo no es tan efectivo como debería con todo lo que se está haciendo", admite este bombero, que asegura que el incendio "actúa a su antojo", propagándose con velocidad y reactivándose en focos que parecían controlados.

"Es imparable", insiste después de una noche intensa trabajando en el flanco derecho, donde se reactivó uno de los puntos que hasta ayer estaba bajo control. O eso creían. "El fuego es independiente a nuestra actuación", insiste con cierta resignación. "Es frustrante, sí", dice. La meteorología no está ayudando en nada a los equipos de extinción, al contrario, está alimentando las llamas que se propagan por una orografía abrupta y en muchos lugares inaccesibles.

Este bombero forestal asegura que, pese al amplio operativo que está trabajando en la zona -más de 600 efectivos- la coordinación está siendo buena aunque sí pone un 'pero': "Falta agua. Necesitamos más autobombas y más medios con agua para poder actuar sobre el terreno", explica sin pasar por alto que la prioridad sigue siendo la del primer día, la de siempre, salvar los pueblos. Hay hasta 18 localidades desalojadas, más de 1.000 personas evacuadas.

"Cuando el fuego alcanza esta magnitud puedes hacer poco trabajo con las desbrozadoras. Lo que estamos haciendo es intentar retirar todo el combustible posible, pero para un incendio así no es suficiente", admite. Aún, insiste, no van a parar. "La adrenalina lo hace todo, aunque estemos cansados no vamos a bajar los brazos", asegura sobre el terreno desde donde lanza un mensaje: "Hay muchos medios, estamos en todas partes atacando el fuego".

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Fuente: El Periódico de Aragón

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