Sociabilización
Una psicóloga gallega alerta de la paradoja de la hiperconexión: «Estamos perdiendo el encuentro con el otro»
En la era de la hiperconexión es en el momento que más solos nos sentimos
Hoy podemos hacer nuestra vida sin estar en contacto con personas, lo que nos lleva a perder el ejercicio del encuentro

Una chica con el móvil. / Efe

Pedir la compra, trabajar, hablar con amigos, buscar pareja e incluso acudir a terapia. Hoy es posible pasar un día entero sin intercambiar una sola mirada con otra persona. Esto provoca que haya una pérdida real del ejercicio del encuentro con el otro, de vincularnos, de la empatía, de la conexión y del mirarnos a los ojos.
Según el Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024 del Observatorio Estatal SoledadES —impulsado por Fundación ONCE y teniendo en cuenta que son los últimos datos disponibles hasta la fecha—, aproximadamente una de cada cinco personas en España experimenta soledad no deseada.
Pero, ¿qué es realmente la pérdida del encuentro con el otro? Según la vocal de la sección de Psicoloxía e Saúde del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia (COPG), Marta Millares Otero, «cando establecemos un vínculo existe un recoñecemento mutuo, confianza, implicación, unha relación con significado para ambas persoas. A perda do contacto implica a perda desas relacións significativas».
A nivel emocional, no hay un impacto puntual, pero sí cuando se convierte en una forma de funcionar, porque perdemos la naturaleza del ser humano, ser seres sociales. Millares Otero explica que la construcción de la identidad está profundamente vinculada a las relaciones humanas desde la infancia. Por ello, cuando se deterioran esos vínculos, pueden intensificarse sentimientos como la soledad. «Na adolescencia buscamos esa identidade na que é moi importante o sentido de pertenza a un grupo... Quen somos e unha parte do noso valor está inevitablemente relacionado co outro. Cando perdemos iso perdemos unha parte que nos estaba sostendo: agrávanse os sentimentos de soidade e tamén se poden intensificar outros síntomas emocionais ata ese momento sostidos polos nosos vínculos», explica Millares Otero.
La hiperconexión
La pérdida del encuentro con el otro no es un fenómeno nuevo, pero sí está más agravado y más visible «en parte, polas ‘facilidades’ que nos brindan as tecnoloxías», señala Millares Otero. El problema no está tanto en cómo nos comunicamos, sino en cómo nos relacionamos, porque aunque estemos viviendo en la era de la hiperconexión, nuestros vínculos dejan de ser significativos.
«Tampouco podemos perder de vista o contexto social no que estamos inmersos agora mesmo. O ritmo frenético de vida no que estamos, de querer chegar a todo, quizais tamén repercute en que non nos cuestionemos o impacto que ten para nós perder eses vínculos», apostilla la psicóloga.
Las redes sociales y las apps para conocer gente, como las destinadas a las citas, también tienen su rol en esta pérdida del encuentro con las personas. Al comunicarnos por medio de redes sociales o apps para conocer a un otro, perdemos algo primordial a la hora de interactuar con las personas: el encuentro cara a cara. Aunque, igualmente, esta situación también tiene su contra cara porque «revírtese na medida en que se van dando os encontros presenciais», como explica Millares Otero.
Además, si interactuamos simplemente por medio de una app, es imposible saber si esa persona que estamos viendo en la pantalla nos va a gustar. Hay que mirarnos, escucharnos, olernos. Lo sensorial también ocupa un rol determinante en la construcción del vínculo, además de la atracción y el refuerzo del mensaje verbal.
«Sentímonos escoitados se alguén nos dirixe a mirada mentres estamos falando co outro, cando valida o que estamos decindo, cando asinte durante a conversa... toda esa información tamén é fundamental para que poidamos ler o contexto que nos encontramos e modula como nos sentimos no mesmo», asevera la especialista.
El rol de la familia, la educación y las instituciones
La escuela, la familia y las instituciones son entidades que tienen un papel muy importante a la hora de relacionarnos, porque nos permiten obtener las habilidades que precisamos para que un encuentro sea algo significativo para las personas.
«A escoita, a tolerancia á frustración, a empatía... A nivel institucional, aínda que soe lóxico, a solución pasa por crear espacios comunitarios nos que poder compartir. Crear vínculos é unha responsabilidade individual pero precisa un sostén social», asevera Millares Otero.
Pero es importante recalcar la responsabilidad individual de cada uno de nosotros como individuos en mantener vínculos que nos sostengan como personas. «Non é cuestión de culpar ás tecnoloxías xa que o valor que nos aportan é enormísimo, senón de mirar para dentro e ver qué estamos facendo con elas», explica la psicóloga.
Es fundamental hacer un análisis propio de cómo utilizamos las redes socialesy el internet y de cómo nos estamos relacionando con el otro, con el entorno. «En ocasións funcionamos en automático e non somos nin conscientes dos aspectos tan importantes para nós que estamos descoidando», señala Millares Otero.
También tenemos que cuidar los espacios de encuentro que tenemos, porque ellos son los encargados de relacionarse con el otro sea significativo. Es importante «que non se convirtan en espazos só de resolver ou organizar cousas senon que haxa unha escoita do outro, un interese xenuíno», asevera la psicóloga del COPG.
En una sociedad que permite hacer casi todo a través de una pantalla, el verdadero desafío quizá no sea estar conectados, sino seguir encontrándonos.
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