Investigación
Identifican a la víctima del "crimen de Reyes", un asesinato cometido en Asturias hace 34 años: la fallecida era una joven avilesina que fue apuñalada y enterrada en cal viva en Langreo
El asesino confesó el crimen tras ser delatado por su pareja, pero aseguró que no conocía a la víctima
La familia de la joven no denunció su desaparición hasta finales del año 1995

Identifican a víctima del "crimen de Reyes", un asesinato cometido en Langreo hace 34 años: la fallecida era una joven avilesina. / Guardia Civil
Alberto Rubio
Sorpresa en la investigación de un crimen cometido hace 34 años en Asturias. La Guardia Civil ha logrado identificar a la víctima del conocido como el "crimen de Reyes": se trata de una joven de 24 años de edad y vecina de Avilés. La mujer fue apuñalada y enterrada en cal viva en una vivienda de Barros, en Langreo. El suceso ocurrió el 6 de enero de 1991, pero su desaparición no se denunció hasta octubre de 1995, casi cinco años más tarde.
El autor de los hechos, un camionero de La Felguera, fue detenido en 1995 por la Policía Nacional de Langreo al ser delatado por su pareja, pero siempre aseguró que no conocía la identidad de la víctima. Según su versión de los hechos, recogió a la joven cuando hacía autostop y, según relató a los agentes, ella intentó robarle. Fue entonces cuando la acuchilló mortalmente. Posteriormente, él y su pareja decidieron enterrar el cuerpo en cal viva. El hombre fue condenado por el homicidio. La investigación del crimen fue desvelada en su día por LA NUEVA ESPAÑA.
La denuncia por desaparición
La búsqueda de la joven identificada comenzó en octubre de 1995, cuando una mujer presentó una denuncia por la desaparición de su hija, de la que no sabía nada desde el año 1990. La mujer aseguró que llevaba cuidando de su nieta desde hacía cinco años. Las primeras gestiones que realizaron los agentes no llevaron a ninguna línea de investigación para dar con el paradero de la joven, quedando registrada en los archivos policiales de personas desaparecidas.
En una de las revisiones habituales llevada a cabo en mayo del pasado año y fruto de la evolución del análisis de nuevos métodos de identificación, los agentes contactaron con la familia para tomar muestras de ADN para aportar algún dato nuevo que permitiera cotejarlo con algún cadáver sin identificar o posteriores identificaciones. Posteriormente, en junio, los agentes volvieron a tomar una muestra de ADN a la hija de la desaparecida, ya que la abuela había fallecido.
“Crimen de Reyes”
Paralelamente a este proceso, los agentes llevaron a cabo gestiones y un estudio pormenorizado del caso. LA NUEVA ESPAÑA siguió esta investigación, llegando a publicar un retrato robot de la víctima. En la información se relataba el homicidio de una mujer en Barros (Langreo), apuñalada y enterrada en cal viva, con identidad desconocida. Este suceso, conocido como el "crimen de Reyes" y ocurrido el 6 de enero de 1991, lo investigó la Policía Nacional de Langreo. Se detuvo a una persona de dicha localidad, cuando la pareja del homicida, tras una discusión, confesó los hechos a la Policía. Se trataba de un camionero de La Felguera que por aquel entonces tenía 36 años.
Al ser detenido por los agentes manifestó que, la noche del 6 de enero del 1991, había recogido a la víctima cuando se encontraba haciendo autostop en Oviedo y que esta había intentado robarle, lo que provocó un forcejeo entre los dos, momento en que él la acuchilló. Seguidamente, la metió en el maletero y circuló hasta Barros, donde le contó lo sucedido a su pareja, comprobando entre ambos que la víctima había fallecido desangrada en el maletero. Asustada la pareja, ambos decidieron enterrar su cuerpo en cal viva, permaneciendo oculto hasta octubre de 1995.
El análisis de ADN
Debido al deterioro de los restos de la víctima encontrados, no permitió su identificación, pero sí se pudo realizar un retrato robot. Fruto de ellos, la Guardia Civil comenzó a atar cabos entre ambos hechos. El cotejo del retrato robot de la víctima del homicidio y una foto aportada por los familiares de la desaparecida tenían ciertas características que podían confirmar una correlación entre ambas.
Asimismo, la colaboración de los agentes de la Policía Nacional que participaron en la investigación del crimen, y el aporte de todo tipo de documentación existente, en sus archivos, permitieron dar con los restos existentes de la fallecida, que se hallaban en el Departamento de Biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid, donde fueron remitidos en su día.
Debido a que la técnica de análisis de ADN realizada en el año 1995 y la que se realiza hoy en día es diferente, fue necesario un nuevo análisis de ADN de estos restos. De los nuevos análisis llevados a cabo por el Instituto de Toxicología y Ciencias Forense de Madrid, determinó que los restos óseos hallados en 1995 se correspondían con los de la persona desaparecida.
La Guardia Civil ha logrado poner nombre y apellidos a la víctima del homicidio y comunicar a sus familiares su paradero tras más de 34 años de búsqueda. El avance de las tecnologías, los nuevos métodos de investigación, con la utilización de medios tecnológicos, nuevas bases policiales, así como la coordinación con los demás cuerpos policiales, son clave para el esclarecimiento de este tipo de sucesos, posibilitando el esclarecimiento de hechos que en su momento eran imposibles.
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