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EL MUNDO DE LA VIOLENCIA INFANTIL

Crecen los casos de niños gallegos que agreden a sus progenitores

En las provincias de A Coruña y Pontevedra, con el mayor número de casos, se abrieron 25 expedientes en cada una de ellas // El pasado año 4.200 progenitores denunciaron a sus hijos por la violencia que ejercían sobre ellos // Las madres son las principales víctimas

A. ORGAZ/X. LEIRO/P. HERMIDA • SANTIAGO/PONTEVEDRA/FERROL   | 23.09.2009 
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M.Blanco
Imagen de una simulación de la agresión de un menor a su progenitora, hecho que se produjo en unas 70 ocasiones en Galicia en 2008
FOTO: M.Blanco

"Los datos estadísticos revelan un preocupante incremento en lo referente a violencia ejercida por los hijos adolescentes sobre sus progenitores". Es parte del análisis que sobre las agresiones de hijos a padres ha hecho la Fiscalía General del Estado en la memoria de 2008. Esa es la realidad y no otra, porque sobre las causas de esas actitudes de los menores los expertos no se ponen de acuerdo o exponen distintas teorías sobre el alcohol, las drogas, la integración social, la educación familiar o escolar e, incluso, los videojuegos.

Los números y los porcentajes no mienten. En España el pasado año 4.200 progenitores denunciaron a sus hijos por agresión, un 56 por ciento más que el año anterior, según el mismo informe. Las cifras de Galicia no son más halagüeñas, ya que en 2008 se abrieron en la comunidad autónoma alrededor de 70 expedientes -denuncias que se admiten a trámite y no se retiran- de este tipo de violencia familiar. Los datos son orientativos, ya que los de la provincia de Lugo, por ejemplo, no especifican cuantas de las diligencias incoadas a menores fueron por violencia contra los padres.

Las cifras

Sí hay datos de A Coruña, donde el pasado año se abrieron 42 diligencias, de las que 25 se transformaron en expedientes de reforma y otras diez se sobreseyeron. Y todo ello sin incluir los hechos cometidos por los menores de 14 años. En esas diligencias hubo 40 menores implicados, de los que 29 eran varones y once mujeres.

La cifra es similar a la de la provincia de Pontevedra, donde se dieron 25 casos de esa clase de violencia en las familias. Por su parte, en Ourense se contabilizaron 18 situaciones que llevaron a diligencias, aunque de éstas ocho fueron por el motivo anteriormente explicado -el doble de las del año precedente- y otras diez por violencia escolar, según las cifras ofrecidas por la Fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

No se especifican, por el contrario, los datos concretos sobre Lugo, aunque sí se sabe que las cifras son muy similares a las de Ourense, aunque se concreta que en la provincia lucense se abrieron 82 expedientes por todos los tipos delictivos y relacionados con la responsabilidad penal del menor.

El estudio concreto de A Coruña especifica que la mayoría de las denuncias en esta provincia se refieren a adolescentes que mantienen relaciones de conducta muy conflictivas con otros miembros de la unidad familiar, normalmente con alguno de los progenitores -preferentemente con la madre- que en ocasiones generan comportamientos violentos y agresivos.

También ahí la Fiscalía puntualiza que muchas de esas conductas tienen lugar en familias en las que sólo uno de los padres ejerce la guardia y custodia, bien por existir una separación previa o por ausencia del otro progenitor. E incluso en algunos casos, tras la separación conyugal, el conflicto se plantea entre el menor y el nuevo compañero sentimental.

. sucesos@elcorreogallego.es

UNOS TESTIMONIOS ESCALOFRIANTES

“Está en la cárcel por pegarnos”

María vive un auténtico calvario. “Nuestro hijo está en la cárcel por agredir a su padre. A partir de los 14, dejó de ir al colegio, fumaba porros y aumentó su agresividad. Un día, con apenas 18, llegó mal por consumir drogas y me agredió con un cuchillo. Lo detuvo la Policía y le pusieron una orden de alejamiento pero, como es nuestro hijo, la incumplimos y volvió a casa. Seguía a lo suyo, pero todo se complicó cuando su padre lo llamó para que se levantara y empezó a agredir a su padre y luego a mí. Lo metieron en la cárcel y está pendiente de los dos juicios: el de quebrantamiento y el de las agresiones. Lo visitamos pero él se muestra muy frío”.
Loly, con un hijo de 22 años, revela que “se pasa todo el día y la noche ante el ordenador con juegos bélicos en red. Intentamos que cambiara y las cosas fueron a peor ya que empezó la violencia. Un día me levantó la mano y me pegó. Su padre y yo estamos desesperados porque cuando le decimos algo se pone a gritar como un loco y a golpear las puertas. Un día me robó dinero, se lo dije, lo negó y cuando llegó a casa destrozó todo”.
Ana cuenta que su hijo de 16 años lleva desde los 14 ingresado en un centro de menores. “Empezó robando dinero pero no le podíamos decir nada porque nos agredía. Un día no encontró el cable de su MP3 y empezó a romper todo en su habitación. Todo le parece mal y decidimos denunciarlo cuando las agresiones se volvieron diarias. (Testimonios recogidos en el programa de Carlos Herrera)

 

EL ÚLTIMO RECURSO

Denuncias tras un tiempo transigiendo

Según las valoraciones de la Fiscalía de Galicia sobre el caso de A Coruña, aunque aplicable a las otras tres provincias, en numerosas ocasiones los padres "han llevado transigiendo mucho tiempo y utilizan la vía judicial como último recurso, aunque a veces no tienen una postura clara sobre si quieren que sus hijos abandonen el hogar familiar, utilizando la Fiscalía como una forma de asustar al menor". En el análisis se lamenta que este tipo de conflictos desembocan en demasiadas ocasiones en la vía penal, cuando se podría trabajar previamente desde la protección de menores .