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CARLOS DIÉGUEZ / Director del CiMUS y catedrático de Fisiología

"El nivel que exigimos aquí no se exige ni en Harvard"

"Tenemos científicos con las puertas abiertas en cualquier centro del mundo" // En el CiMUS "se vivió la crisis con angustia y dificultades"

Carlos Diéguez posa en uno de los pasillos del centro que dirige - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ
Carlos Diéguez posa en uno de los pasillos del centro que dirige - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

CHARO BARBA SANTIAGO   | 21.07.2019 
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Carlos Diéguez { San Xoán de Río (Ourense) 1955 }, reconoce que, aunque se puede compatibilizar, tiene que dejar un poco de lado su carrera científica por ser el director del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas, una “oportunidad” para mejorar la labor de los que allí trabajan.

¿Qué exigencias supone ser el director científico del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas?

Yo no lo tomaría como una exigencia sino como una oportunidad. La oportunidad de hacer todas aquellas cosas que siempre has creído que pueden mejorar la labor de los investigadores, y una responsabilidad, porque decisiones equivocadas pueden generar trastornos a la actividad de los grupos y de los investigadores.

Pero, ¿se puede compaginar la investigación con el cargo o hay que dejarla un poco de lado?

Compatibilizar se puede. Que tenga cierta repercusión en tu trabajo de investigador, sin duda. Las horas que dedicas a la gestión no se las puedes dedicar a leer trabajos, escribir cosas o discutir con los doctorandos... pero una cosa por la otra. Siempre, la vida es ceder y compaginar.

¿Cuáles son las líneas de investigación que se siguen?

El centro está focalizado en cuatro líneas especializadas: cardiovascular, neurociencia, cáncer y endocrinología-obesidad. Después tenemos una serie de grupos que investigan de una forma más transversal. Por ejemplo Ángel Carracedo, que hace genética y genómica para distintas patologías, él es un experto en estudios de ADN aplicados a la clínica. Tenemos un grupo de descubrimiento de fármacos que estudia dianas terapéuticas para distintas patologías, con Mabel Loza; y otro en la misma línea, o varios grupos, de nanoformulaciones, que buscan cómo esos medicamentos pueden ser dirigidos mejor al tejido que queremos (si es una patología del cerebro que sólo actúe en el cerebro o en un grupo muy específico neuronal del cerebro, etc). En este último tenemos el gran grupo de María José Alonso, y después otros dos emergentes, spin-off del de Alonso, que son los de Marcos García Fuentes y Noemí Csaba.

Siempre se habla del CiMUS como centro de referencia, pero ¿a qué nivel?

Depende de con quién se compare. Sin duda somos referencia nacional en investigación médica. De hecho tenemos a varios de los investigadores más citados en España en el ámbito biomédico trabajando aquí; en cualquier convocatoria de las importantes tenemos muchos proyectos financiados, con un índice de financiación muy alto, somos de los centros que más recursos competitivos capta a nivel europeo, que es otro de los parámetros que podríamos utilizar.

¿Y en el contexto mundial?

Si nos queremos comparar con los grandes centros de investigación médica del mundo... En Londres hay 2.500 personas en el Francis Crick Institute; en el área de Boston hay centros con miles y miles de personas... realmente tenemos que ser conscientes del tamaño y de los presupuestos. Para los presupuestos que tenemos y la media en este país somos un centro de élite, de referencia. Y en el contexto europeo somos conocidos en los ámbitos en los que trabajamos. En las especialidades que tenemos sí somos centros conocidos y con investigadores y doctores que vienen aquí y con los que colaboramos continuamente.

¿Con los que se puede comparar son públicos también?

La mayoría de los centros de investigación médica son públicos, pero en algunos casos tienen un apoyo privado de fundaciones muy importantes. Por ejemplo, en Gran Bretaña la Wellcome Trust da cada año cientos de millones de libras para investigación biomédica, que eso no lo tenemos en España. Por poner un ejemplo, al considerarla un área de potencial económico brutal, se creó lo que se llama el eje Cambridge-Oxford-Londres. La pata más débil era Londres, porque Cambridge y Oxford son fuertes por las dos universidades, y el Ayuntamiento de Londres puso un montón de dinero para potenciar la investigación biomédica en el área de Londres y mantener ese triángulo.

¿Cómo vivió el CiMUS los duros años de la crisis?

Con bastante angustia y enfrentándonos a las dificultades. El año que abrimos y los dos siguientes el presupuesto oficial que teníamos era de 2.000 euros por año. El año anterior se había creado la partida presupuestaria, pero no habíamos abierto todavía, por tanto era simplemente una cifra y se habían puesto 2.000 euros. Y durante el mandato de Casares estuvimos varios años sin presupuestos y nos prorrogaban los 2.000 euros. Lo único que podíamos pagar era el alquiler de la fotocopiadora.

Pero sobrevivísteis...

Era un momento muy malo porque estábamos en una crisis económica brutal. El Estado había reducido todo, estábamos con reposición 0 en personal, había convocatorias que se saltaban y por tanto no podíamos acudir a ellas... La USC estaba en un estado económico malo... tenía un recorte brutal de dinero... la Xunta igual... Estábamos en la situación del 2011, que todos sabemos lo que conllevó durante mucho tiempo. ¿Cómo sobrevivimos a ese período tan crítico? Tuvimos la suerte de que a nivel europeo conseguimos mucho dinero, fuera de España. Los grupos nos volcamos en conseguir dinero y eso fue lo que nos hizo salvar la situación puntualmente.

¿Es así cómo funciona la investigación en este país?

Funciona a base de conseguir fondos competitivos. Un investigador tiene que conseguir los fondos para poder hacer su trabajo y eso es una competición nacional, con un porcentaje de éxito muy bajo y contra los mejores grupos de este país. Cuanto más dinero pone el Estado en las convocatorias más fácil es, pero en esos años era muy complicado porque hubo un recorte muy importante. Todavía estamos así ahora, no hemos salido de ese nivel de crisis porque estamos con presupuestos prorrogados y seguimos con el de hace dos años en investigación, que ya tenía el 40 por ciento de recortes sobre 2008. Ahora mismo estamos con un 40 % de recortes sobre el 2008. La crisis para nosotros no ha pasado.

Hablando de convocatorias. Hace unas semanas supimos de la situacións de los investigadores posdoctorales I2C. Ya son doctores, están entre los 30 y 40 años, muchos con hijos... ¿Se vive con tanta inestabilidad en la investigación?

La respuesta es sí. A los investigadores, cuando tenemos un horizonte de 4 ó 5 años ya nos parece una eternidad. Los proyectos habitualmente son de 3 años. Te dan un proyecto y el tiempo de ejecución suele ser de 3 años. Sabes que vas a tener dinero para 3 años. Pero en el último ya estás con la angustia de decir tengo que ir pidiendo el dinero, porque esto todo es una convocatoria que tarda casi 1 año. Por tanto el tercero ya te lo pasas empezando a escribir para el proyecto, para convencer a la gente de que merece la pena que te sigan apoyando. Es decir, un continuo sinvivir. Un horizonte de 5 años a nosotros nos parece una eternidad.

Pero, ¿le pasa esto a una persona que lleve investigando años, con 55 años por ejemplo? ¿No alcanzó todavía la estabilidad?

Si no consigue una plaza de profesor, es prácticamente imposible. O de investigador del CSIC, o un ERC. Estos últimos años quedó prácticamente todo bloqueado, o con tasas de reposición bajas o cero. Lo dificulta todo.

¿Cuál es el mayor problema?

En otros países este tipo de inestabilidad también existe, pero hay mucho movimiento. Si te cierran un centro, sabes que a 100 kilómetros van a abrir otro, o ya hay otro en el que te van a coger. Pero en España, la movilidad geográfica de los trabajos es muy baja. La angustia es grande, sobre todo en trabajos de este tipo, que tienen un nivel de especialización muy alto y normalmente solo hay un sitio en el que puedas trabajar y desempeñar tu labor. No tienes más oportunidades. En Galicia habrá 2 ó 3 microscopios confocales. Si tú eres un experto en ese microscopio no hay muchas oportunidades. A lo mejor hay 2 ó 3 en Galicia y hay 2 o 3 expertos en su manejo.

¿Entonces la situación por la que se quejaban es habitual o tenían razón en reclamar?

Tienen razón en un sentido. En este país se diseñó en su momento una carrera investigadora predecible, que no quiere decir asegurada. Si vas cumpliendo en cada paso, tendrías acceso al siguiente. No quiere decir que todos los que empiezan tengan que llegar. Este diseño se perdió completamente con la crisis, que generó unos atascos y unas distorsiones terribles. Ahora ya no compites con los de tu año, sino con un montón que quedaron atascados.

¿Ya no tiene solución?

Yo soy relativamente optimista. Va a haber necesidad de reemplazar a mucha gente, séniors, que están llegando a la edad de jubilación. Según el rector, en la USC se van a jubilar en los próximos 4 años alrededor de 250 personas. Espero que mucha de esa gente se pueda colocar.

¿Y no rebajará calidad?

No. Realmente no nos damos cuenta de que, por ejemplo en la convocatoria Ramón y Cajal, el nivel que exigimos aquí no se e­xige ni en Harvard. Yo sé de gente que no obtuvo la Ramón y Cajal y fue contratada en Harvard. No somos conscientes de eso y sé que es muy difícil de creer y de entender, pero el nivel de selección que estamos exigiendo en algunas áreas es brutal. Y son investigadores que tienen la puerta abierta en cualquier sitio del mundo.

Al hilo de esto, ¿cómo consiguen atraer o mantener científicos reconocidos a nivel mundial? Carracedo, Alonso, Loza...

Todos estos ejemplos que acabas de poner y algunos más que podría añadir son gente que ha tenido ofertas importantísimas de otros países. Hace muchos años, por ejemplo a Ángel Carracedo, que le han ofrecido muchas cosas, le ofertaron en Noruega, en Oslo, una posición que multiplicaba no sé cuántas veces su salario... iba a ser el jefe de toda la medicina legal de Oslo... ¿Por qué sigue aquí? Porque es su entorno, le gusta ir a Muros todos los fines de semana... le gusta contribuir al desarrollo de Santiago, etc. La mayoría de los investigadores que estamos aquí hemos estado fuera años y prácticamente todos hemos tenido que tomar la decisión. Me vuelvo o sigo aquí, donde estoy muy bien, me pagan muy bien, me van a pagar mucho mejor, me ofertan una posición envidiable, etc...

¿Hay cantera?

Hay mucha cantera. Honestamente, yo creo que es lo mejor que tenemos. Los mejores centros del mundo, desde Japón hasta Gran Bretaña, Francia, Alemania o Estados Unidos, tienen gente que ha pasado por los grupos de aquí. ¿Por qué estan en los mejores centros? Porque adquieren una formación buenísima aquí, y cada vez que alguien dice me quiero ir a este grupo, son aceptados.

¿Le podríamos llamar a esto fuga de talento?

Cuando la gente acaba la tesis, lo aconsejable es seguir formándose fuera. Es una experiencia que debe ser casi obligatoria. Y no se trata de que aquí no puedan aprender cosas, pero hay que estar en entornos distintos, mucho más variados y a ser posible en el mejor. Son los grandes centros del mundo. Y después lo deseable es que un porcentaje importante seamos capaces de retornarlos en condiciones aquí, al sistema español de ciencia y tecnología. Algunos no volvieron y siguen allí y en esos casos lo único que podemos pretender es que de alguna forma nos sirvan de embajadores para determinadas acciones... o ser contactos especiales en esos sitios. Es fundamental que se vayan, pero también lo es que puedan volver. Es donde fallamos más.

¿Hay rivalidad CiMUS-CiQUS?

En absoluto. Existe todo lo contrario. CiQUS y CiMUS siempre hemos ido de la mano y organizamos conjuntamente todas las cosas que podemos organizar. De convocatorias posdoctorales, etc... Y ahora con el CiTIUS lo mismo. ¿Por qué? Somos mucho más fuertes en conjunto. Y hay muchos investigadores aquí que colaboran con los del CiQUS. Tenemos que pensar que ninguno de nosotros es un centro tremendamente grande. Juntos vamos a ser mucho más que por separado. Tenemos contactos continuos entre las tres direcciones. Vamos muy de la mano siempre.