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Cuando la belleza hiere

‘Lucia di Lammermoor’, Teatro Real de Madrid, Temporada 17/18

Desde 1835, cuando Gaetano Donizetti, compositor, y Salvatore Cammarano, libretista, vieron el estreno de, posiblemente su magnun opus, Lucia di Lammermoor es uno de los repertorios indispensables en la agenda operística de los aficionados y entendidos de la música. Este melodrama lleva décadas exprimiendo las emociones del público con su terrible historia, su absoluto dramatismo, sus bellos versos y su hermosa música. La adaptación de la novela de Walter Scott es un desafío en cada una de sus representaciones. No es fácil, aunque pueda parecerlo, transmitir al público emociones tan directas y explosivas. Ni Donizetti ni Cammarano tuvieron piedad con su parte del trabajo ni Daniel Oren en su dirección de esta Lucia.

Aquellos desafortunados que hubiesen sido espectadores de esta dirección de Lucia durante la temporada de 2017 y 2018 en el Teatro Real de Madrid podrían corroborar la hiriente belleza de la que fueron víctimas en sus butacas.

Lucia di Lammermoor narra la historia de dos familias enemistadas: los Ashton y los Ravenswood en la Escocia del siglo XVIII. La joven Lucia Ashton se enamora de Edgardo Ravenswood, Como no podía ser menos para un artista romántico, ya en a la primera escena se nos presenta al hermano de Lucia, Enrico, hablando sobre su difícil situación económica y social que solo puede solventarse con el planeado matrimonio entre Lucia y Arturo, un hombre rico que restauraría la fortuna de los Ashton además de cobijar políticamente a Enrico dado que sus lealtades están siendo puestas en duda. Como podemos imaginarnos el destino de al joven Lucia ya está escrito y su final no será dichoso. Fatum que se nos anticipa en la famosa aria Regnava nel silencio. La soprano Lisette Oropesa aparece en escena y en una impecable ejecución relata cómo se le apareció un fantasma de una niña asesinada. Alisa, su sirvienta y oyente, ve en esta historia un mal presagio y le insiste en olvidarse de Edgardo.

Javier Camarena realiza eficientemente a Edgardo, no obstante, el tenor queda un tanto eclipsado por las interpretaciones del resto del elenco. Los jóvenes enamorados se juran amor eterno antes de la marcha de Edgardo por cuestiones políticas.

Durante el segundo acto Lucia es obligada a casarse con Arturo Bucklaw, interpretado por Yije Shi, con la presión y mentiras de su hermano, interpretado por Artur Rucinski. En la fatal boda aparece Edgardo sorprendiendo a todos los presentes, sobre todo a la joven que engañada por su hermano creía que él la había abandonado por otra mujer. El intruso comienza una disputa que se disuelve en el famoso sexteto Chi mi frena in tal momento lleno de pasión e ira.

Es en el tercer acto cuando la pobre protagonista cae en la locura, apuñala a su marido y vuelve a donde tuvieron lugar sus nupcias e interpreta Il doce suono mientras imagina una dichosa unión con Edgardo. Es por culpa de Enrico que su desdichada hermana tras calmarse vuelve a perder la locura desfallece. El capellán y tutor de Lucia, Raimondo, Roberto Tagliavini, culpa al pérfido Enrico por las desventuras de Lucia.

Roberto Tagliavini asume a la perfección su papel, Raimondo puede representar la figura parental que Enrico no constituye. La resonancia de la voz del tenor y su asombrosa interpretación son la perfecta analogía para el único personaje que expresa protección y padecimiento hacia Lucia. Tras su locura agarra la temblorosa y ensangrentada mano femenina, mientras que su hermano le provoca aún más desdicha.

La ópera remata con el suicidio de Edgardo tras enterarse de la muerte de Lucia.

Los intérpretes de los hermanos Aston han de ser alabados. Rucinski consigue transmitir verdadero pavor, se convierte en el pérfido Enrico de tal modo que puede percibirse en sus ojos un brillo de maldad, y en su voz puro egoísmo. Por otro lado, la soprano Lisette Oropesa se luce de sobremanera con el papel de coloratura con una destreza asombrosa, sus sobreagudos son un aullido de auxilio y terror. Puede reprochársele la ligereza de su voz, no obstante, ella es consciente de esto, Lucia es una niña, una niña desdichada. Oropesa comprende la juventud y el personaje de Lucia y busca una interpretación adecuada a su voz y a su interpretación del papel. La triste protagonista no llega a los 17 años por ende la actriz intenta, y consigue, una interpretación coherente con su papel.


Como mencionamos al principio una ópera no es obra de una única figura, y aquí hemos de recalcar la importancia del trabajo de vestuario en manos de Carlos Palomo y de la puesta en escena dirigida por David Alden. Se inscriben en una fecha determinada, 1867, el vestuario es completamente históricamente riguroso. No hubo titubeos en usar crinolinas que tan excéntricas pueden parecer antes los ojos actuales o en vestir a Edgardo con un tradicional kilt escocés.

Estas decisiones sin dignas de alabanza, muchas veces los encargados de vestuario de cualquier ficción histórica se muestran reticentes a reproducir estas peculiaridades por miedo a que puedan sacar al público de contexto por no estar acostumbrados, pero el trabajo de vestuario, de puesta en escena y las interpretaciones musicales y vocales es tan exquisito que incluso la apuesta por la simplicidad en los decorados o el juego con las luces y sombras de los personajes consiguen la más absoluta simbiosis dando lugar a una experiencia sensorial sin igual.

Tal es la perfección de este proyecto que se decidió retrasmitirlo online, otra decisión digna de elogios. El arte es para ser disfrutado, por mucho que sea un movimiento publicitario acercar la ópera al pueblo llano y destronarla de ese pedestal elitista en que se encuentra, además de fomentar y divulgar educativamente en redes (con el famoso youtuber Jaime altozano) es digno de loanza.


No podemos olvidarnos del trabajo del coro y la orquesta del Teatro Real, realmente magníficos. Todos y cada uno de los implicados en esta representación consiguieron materializar aquella tristeza y desesperación que nuestra pobre Lucia sintió, pero un dolor de una belleza inmensurable.

Por Clara Permuy Pérez

$!Clara Permuy
Clara Permuy
27 may 2021 / 01:00
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