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Ángel Carracedo aboga por mejorar la interpretación judicial del ADN

Participó en la Escuela del Poder Judicial de Mariñán // Dice que los datos genéticos no son infalibles en la investigación criminal

El catedrático de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, Ángel Carracedo - FOTO: ECG
El catedrático de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, Ángel Carracedo - FOTO: ECG

ANA GONZÁLEZ A CORUÑA  | 10.07.2019 
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El catedrático de Medicina Legal de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y reconocido experto mundial en Genética, Ángel Carracedo, es partidario de mejorar la interpretación judicial de las pruebas de ADN, que “no son infalibles”, pues un informe forense establece probabilidades y las tecnologías más sensitivas originan más posibilidades de error.

“Las pruebas de ADN arrojan una probabilidad que puede ser altísima y habitualmente lo es, pero otras veces no es tan alta”, explica el catedrático en el Instituto de Ciencias Forenses de la institución académica compostelana en una entrevista con Efe, en la que aborda la importancia del ADN en la investigación criminal y su fiabilidad.

El informe de un forense siempre establece una probabilidad y entender de manera correcta ese dato es lo “más importante” en su aplicación a los procesos judiciales, ya que “unas veces tiene un gran peso pero en ocasiones no vale tanto”, por lo que debe valorarse “en sus justos términos”, detalla el también coordinador de la Fundación Gallega de Medicina Genómica (Fpgmx).

En esta línea, concreta que “la prueba de ADN por sí misma no es una prueba que pueda acusar a una persona por ella sola”, pues la coincidencia de un perfil sin otros indicios no puede hacer que se condene a alguien, “tiene que venir unida a otras pruebas”, matiza.

Asimismo, este reconocido genetista, natural del municipio coruñés de Santa Comba, insiste en que “dar la probabilidad es vital para que los jueces puedan valorarla en su término justo”, ya que la muestra puede estar degradada o mezclada con otros perfiles y se obtiene “solamente información parcial”, lo que complica el resultado.

El análisis de ADN forense es muy laborioso y no siempre está garantizado que se puedan obtener resultados, continúa, por ejemplo, en el caso Bretón no fue posible obtener ADN, aunque la persona pudo ser culpada por otras pruebas, relata Carracedo sobre el mediático suceso, en el que los restos de los dos hijos del acusado fueron analizados por su equipo.

También hace referencia, en este sentido, a que “la contaminación siempre es una posibilidad”, y subraya la importancia de la interpretación en otras pruebas forenses para que tengan el mismo rigor científico y “no sean meras opiniones de expertos”.

De este modo, el avance más significativo en este ámbito de los últimos años tiene que ver con lo que se denomina “fenotipado forense por ADN”, esto es, “a partir de la muestra biológica, intentar inferir datos sobre las características físicas de la persona, origen geográfico o edad”.

Gracias a esto, explica el miembro del club de Gallegos del Año, con restos de saliva o una simple muestra biológica se puede conocer con una alta probabilidad el color de los ojos, de la piel, si su pelo es rizado o liso, el origen geográfico de sus antepasados, por ejemplo “si tiene ancestros africanos o asiáticos”, así como la edad, con un error de unos tres años e incluso menos si la persona es joven, apunta el catedrático.

El primer caso mediático del mundo en el que se aplicó esta técnica fue en el atentado terrorista del 11M -proceso confiado también al Instituto de Ciencias forenses de Santiago- en el que fue solicitada por el juez Juan del Olmo.

Pero se aplicó con éxito en muchos otros como la operación Minstead, de Scotland Yard, en la que el fenotipado fue crucial para saber “cuál era el origen geográfico” del violador en serie. También en el caso de Eva Blanco en Algete, “que permitió la identificación de un marroquí” como autor del asesinato y pudo ser detenido 18 años después del crimen en Francia.

Más posibilidad de error. Pese a los notables avances, el hecho de que las tecnologías sean más sensitivas, origina más posibilidades de errores, por lo que hay que tener precauciones especiales, señala Carracedo.

“Nadie está libre de errores, ni los peritos, ni los jueces”, subraya el pionero en el empleo de nuevas tecnologías para la identificación forense, pero también destaca que “a medida que se va trabajando más”, es notable “un proceso de mejora” en la interpretación.

Ángel Carracedo expuso ayer estas cuestiones en la Escuela de Verano del Poder Judicial en el Pazo de Mariñán, en Bergondo (A Coruña), una ponencia ante jueces y magistrados que le parece de vital importancia porque significa que “existe conciencia de que estos conceptos son importantes”.

En esta línea, manifiesta que este año “por primera vez” los letrados siguieron jornadas y cursos de perfeccionamiento dedicadas a este asunto específicamente, un hecho a destacar, ya que “sin estudios, sin trabajo, sin comprenderlo”, no se puede interpretar de una manera correcta.