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Catedrático de Física Teórica

Carlos Pajares Vales: "La ciencia sí es compatible con la idea de Dios"

Carlos Pajares Vales. Catedrático de Física Teórica
Carlos Pajares Vales. Catedrático de Física Teórica

MARÍA DOBARRO /M. SALGUEIRO SANTIAGO   | 31.01.2019 
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{ Madrid 1945 } Este físico, experto en los quark y buscador del origen del universo creyendo en Dios, fue el primer decano de la Facultade de Físicas de la USC, universidad de la que llegó a ser rector y en la que lleva treinta y seis años trabajando. Jubilado recientemente, sigue investigando y colaborando con su valorado departamento

Estudió la carrera de Física en Madrid y complementó su formación en universidades extranjera. ¿Qué supuso para usted la experiencia, no solo formativa sino también personal, de vivir fuera de España?

Hice la licenciatura y el doctorado en la Complutense y, a continuación, estuve contratado en la Universidad de París Sur. Mi primer mes fue un choque fuerte, no sabía cual iba a ser mi rendimiento, si lo tendría o no. Después disfruté mi estancia en París, tanto desde el punto de vista científico como humano. En mi época, 1970-73, no era habitual realizar estancias en el extranjero, en la actualidad es imprescindible que los científicos se desplacen a otros países. En la universidad, en cualquier especialidad, no se debería dar ningún puesto fijo si no se tiene la experiencia de estar dos o tres años fuera, ya que ayuda a insertarse en la comunidad científica, ves otras perspectivas, interaccionas de otra manera y traes aire fresco, eso es fundamental.

En 1979 llega a Santiago de Compostela como catedrático de Física Teórica a una facultad recién inaugurada. ¿Cuáles fueron sus primeras impresiones de la ciudad, del nivel docente y del alumnado...?

La facultad todavía no estaba formalmente creada, ayudé a ello junto a un grupo relativamente pequeño de Física y se hizo realidad en 1981, concretamente en el BOG del 25 de julio de ese año. Vi una oportunidad muy grande en Santiago porque se partía prácticamente de cero en Física.

Ese primer día, aunque las cosas no fueron muy bien, sí resultó positivo porque conocí a la que después sería mi mujer.

Durante seis años estuvo al frente del rectorado de la USC, periodo en el que se descentralizó la universidad compostelana. Con la perspectiva del tiempo, ¿cómo valora esta decisión y que cree que ha aportado al sistema universitario gallego?

Creo en la descentralización de la universidad y en el hecho de hacer tres. Primero me costó a mí mismo convencerme de que era lo mejor para la USC y también lo mejor para Galicia. La cuestión es cómo se puede perfeccionar la gestión, y la gestión quiere decir la docencia y la investigación con una universidad que iba hacia los 100.000 alumnos, después se bajó a 70.000, con centros en siete ciudades. Cualquier organización en universidades de más de 30.000 estudiantes es muy difícil, requiere unos esfuerzos enormes, tanto económicos como humanos, para dar una buena docencia e investigación. Hay gente que dice que Santiago bajó en número de estudiantes. La USC sí, pero en la ciudad la cifra de alumnos de los tres ciclos debe ser, en la actualidad, de 22.000-23.000, cantidad que coincide con el periodo de la división en tres. Se mantiene el número de alumnos en la ciudad, aunque el total de la USC se redujo. El Parlamento aprobó la división por unanimidad y el claustro universitario, que era de 500 personas, lo hizo con once votos en blanco y el resto a favor.

Como delegado científico español en el consejo del CERN, ¿cuál era su labor?

Primero era ayudar a que el CERN siguiese la trayectoria y funcionase de acuerdo con todos sus proyectos científicos, en particular el hallazgo del higgs, eso fue un descubrimiento fundamental para la comprensión de la naturaleza, un momento de gran excitación, apasionante. Y como delegado español, preocuparme de que la ciencia y la tecnología que se generase en el CERN tuviese repercusiones y, entre otras, que empresas españolas consiguiesen contratos, porque nuestro país aporta a este organismo una importante cantidad económica y, por tanto, tiene que tener retorno tecnológico y científico, además de gente para formarse.

También formé parte de una comisión para evaluar las solicitudes de diversos países que querían integrarse en el CERN y tenía que examinar cómo estaban tecnológicamente, científicamente, si había empresas que podían beneficiarse de las investigaciones y si políticamente querían entrar. Creo que fue una comisión muy eficaz que de alguna manera ayudó a esos países, a la comunidad científica. Disfruté y aprendí mucho. Me sondearon para que fuese el director del consejo de administración, lo hizo Portugal, Italia, Francia y el director general con su staff, lo dudé mucho y consulté internamente al Gobierno, que no me dio el plácet.

¿Qué aplicaciones prácticas tienen las investigaciones del CERN?

Es una pregunta interesante, porque hay mucha gente que se cuestiona cómo nos vamos a gastar tanto dinero para buscar respuestas relacionadas con el origen del universo o los constituyentes de la materia. Pero si uno contempla la trayectoria del CERN y la física de partículas, ve un montón de aplicaciones que ha tenido su origen en esta institución. En medicina podemos encontrarnos con scarner, PET (Tomografía por Emisión de Positrones), RMN, la adroterapia o quema de tumores por adrones; en cuestiones industriales, soldaduras de precisión; la criogenia que benefició enormemente a la industria del frío; toda la parte de imanes; la cuestión de logística. E indirectamente, las grandes colaboraciones de este organismo, el funcionamiento de este centro, de como 3.000 físicos e ingenieros se organizan para realizar su trabajo, de forma ordenada y de que todo vaya en la misma dirección. Las grandes escuelas de Administración, como puede ser Harvard, estudian el funcionamiento del CERN, es una aplicación indirecta.

¿Es compatible la ciencia con la idea de Dios?

Claro que es compatible. Otra cosa es que se pueda demostrar la existencia de Dios científicamente o se pueda demostrar que no existe Dios científicamente, que creo que ninguna de las dos se puede hacer. Yo que soy cristiano, lo soy racionalmente, estoy convencido de la existencia de Dios y que no se va a él por la ciencia sino a través de una búsqueda interior, viendo que es congruente la vida y la experiencia de vida con la existencia de Dios. ¿Cómo? Pues hay cosas en el mismo Evangelio que nos dan pautas de como encontrarlo, teniendo en cuenta que solo se manifiesta a través de las cosas y de los hombres. No hay unos milagros extraordinarios, estos son los de cada día, la sonrisa de la gente, cuando te zarandea la vida... No creo en la religión de los dogmas que vienen del cielo, creo en otra, de humanos y que sirve para la humanidad. Las leyes de la naturaleza son una manifestación más de Dios.

TRAYECTORIA

Catedrático de Física Teórica y exrector de la Universidade de Santiago de Compostela. Ha dirigido numerosas tesis doctorales, escribió más de 250 publicaciones y artículos en revistas especializadas. Recibió doctorados honoris causa por la Universidad Técnica de Lisboa y por la Estatal de San Petersburgo, también numerosos premios, como el de Investigación Xunta de Galicia, la Medalla de Oro de la Real Sociedad Española de Física o el de Divulgación Xunta de Galicia. El Gobierno de Francia le nombró Caballero de la Orden de las Palmas Académicas. Además recibió el Sello de Excelencia María de Maeztu al Instituto Gallego de Física de Altas Energías.

Fue vicepresidente de la Sociedad Española de Física y delegado científico de España en el Consejo del CERN, (Organización Europea para la Investigación Nuclear).