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Cuando Ferrolterra era 'Gaseosalandia'

La comarca reinó durante el siglo XX en las bebidas carbónicas y los licores // Una exposición recoge ahora las botellas más retro con guindas y tojo

PATRICIA HERMIDA  | 02.06.2011 
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Kiko Delgado
Licores de guinda, de toxo, anisete... Ferrolterra era una fiesta y lo recuerda esta muestra
FOTO: Kiko Delgado

Todo gallego que se precie cuenta con una buena botella de guinda en el chinero (armarito del salón). La fiebre carbónica y etílica sigue golpeando con fuerza en los patrones de Ferrolterra: gaseosas descorchadas para el vino de Valdoviño, refrescos de naranja en las merendadas de Ortigueira, doradas copas con guinda alzadas en los festejos de San Sadurniño. Hubo un tiempo en que una docena de destilerías recorrían los alrededores de la carretera de Castilla y el río Xubia. Y hasta un total de 16 fábricas de gaseosas convertían a esta comarca en la más efervescente de Galicia. Aquellos años de burbujas y pócimas ensoñadoras regresan ahora gracias a una exposición de botellas, que puede visitarse en el local de la Sociedade Agarimo de Fene. Días de anisetes y rosas en el Noroeste español.

La recopilación nostálgica corre a cargo de Alfonso Couce Rodríguez, conocido miembro de la saga Los Alonso del Bar Couce (Villa de Prados, Xubia). Entre barriles y clientes, aprendió a amar las redondeces de un mundo aniquilado por el consumo global de los hipermercados. Las botellas, sifones y cuncas ahora expuestos recuerdan la importancia de la tienda de pueblo y el ultramarinos en la Galicia del siglo XX. Los niños iban con sus pesetas a comprar una botella de Pitusa en el almacén del barrio.

Todavía en los años 70, Ferrol humeaba como auténtico laboratorio de bebidas carbónicas: con mil recetas de la felicidad que competían en éxito con la Coca-Cola. En la ciudad naval funcionaban las fábricas de gaseosas La Barca, Aullón, Pibal... O los famosímimos 15 Hermanos, reyes de las fiestas todavía en las siegas de los 80: gaseosas siempre bien mezcladas con vino tinto.

golosinas químicas

En la Real Villa de Mugardos, la gaseosa se llamaba igual que el cine del pueblo: Zárate. Couce también nos relata el árbol geneológico de fábricas de refrescos por la comarca: "La Pitusa en la finca de Ribero, La Deliciosa en A Mourela, Lanzos en Valdoviño..." Una de aquellas marcas, Arribí en Cedeira, sigue bautizando a una de las más ricas empanadas de Galicia. El listado de golosinas químicas que ayudaban a la digestión sigue con "Lagarea en Ortigueira, la de la familia Calviño en río Cádavo (Fene) y más tarde adquirida por los hermanos Servia..." Esta última se trasladaría a Maniños, con el nombre de La Moderna y sus refrescos Yris.

En el relativamente cercano 1997, todavía Distribuciones Perlío S.A. Dispersa se encargaba de repartir por los pueblos la gaseosa La Casera, cervezas Mahou y agua mineral Fuensanta desde sus naves de San Julián de Narón. Los niños de los 80 recuerdan la celebración del nacimiento de un hito de la época: La Casera con sabor a manzana, alternativa a la cerveza con gaseosa y azúcar que bebían los mayores. Actualmente solo funcionan las fábricas de La Pilarica en Mandiá (Ferrol) y J.Montero en Narón.

Pero el brandy y el ron también triunfaron en Ferrolterra sobre todo en la primera mitad del siglo XX, con grata influencia indiana. El almacén de coloniales de Andrés Orosa Teijeiro e Hijos se fundó en 1890. El químico Manuel Orosa destiló allí el licor de guindas Doña Maruja, anís La Reina, ginebra La Ría, licor 124, anisete Admirable, ron Martinica, ponche Libunca, brandy La Conquista, crema de menta Doña Pilar... Y así hasta caernos redondos en un banquete de bodas, una Nochevieja o un velatorio. El ágape triunfal podía completarse con el mítico sol y sombra Más por más: listo para tumbarnos con su ardorosa mezcla de anisete y coñac.

Llegado de Murcia hasta el barrio de Fajardo (Ferrol), Antonio Mas fundó su tienda de licores con el inevitable nombre de La Murciana. Allí ofrecía guinda Doña Elvira bajo el lema Feita con amor galego, feita para o mundo enteiro. Y también volaban botellas de ron escarchado, aguardiente El Timón, queimada Enxebre o ginebra More's. Entre 1957 y 1970 se asentó en A Gándara (Narón) La Industrial Ferrolana de las familias Dobarro y Moreno con su anisete María Dobarro. En la destilería de Pita-Romero (Narón), se embotellaban licores más guerreros: ginebra y ron carta blanca War, ponche Gondomar, guinda D.K. Ya en 1921 se fundaba la destilería Villalobos (Canido, Ferrol) con los hermanos González Campos. Con el furor del buen beber nació Cerámicas de Jubia, que fabricaba tazas y jarras para el vino. Como hito espirituoso tenemos el año 1977. Narón se lanza a la piscina y empieza a comercializar el licor de tojo en Destilerías del Noroeste. La empresa dedicó entonces nueve meses de investigaciones químicas, con la falta de materia prima como único problema. Para cada litro de licor se necesitaban 600 gramos de flor de tojo. Y periódicos de la época relatan que "se encuentran algunas dificultades por parte de los paisanos para la recogida y venta del tojo, pese a pagar 300 pesetas por kilo". Atención amantes de lo retro y de los chupitos, en la comarca siguen funcionando a todo tren las destilerías Rivas, Meigas Fora, Castro Pena o Candocia.

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