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Emprende una cruzada mediática por la custodia de sus dos hijas

Atrapada en un largo proceso judicial al menos hasta 2020, Ramallo denuncia que se las dieron a su exmarido porque su madre y este declararon que trabajaba mucho

Elena Ramallo, derecha, en la entrevista concedida a Sonsoles Ónega en ‘Ya es mediodía’ - FOTO: ECG
Elena Ramallo, derecha, en la entrevista concedida a Sonsoles Ónega en ‘Ya es mediodía’ - FOTO: ECG

CARLOS RODRÍGUEZ   | 25.04.2019 
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Atrapada en un largo laberinto judicial por la custodia de sus hijas que no verá la luz al menos hasta que en el plazo de entre uno y dos años se obtenga el informe psicosocial del Imelga con el que finalmente pueda llevarse a cabo el proceso de divorcio, Elena del Pilar Ramallo Miñán ha iniciado una cruzada mediática por la indefensión que dice sentir ante lo que califica de errores del sistema.

Iniciaba su batalla en un extenso artículo publicado el martes en este periódico, en el que denunciaba que su exmarido tiene la custodia exclusiva de sus pequeñas porque durante la vista celebrada el 8 de marzo de 2018, tanto este como la madre de ella declararon que estaba nerviosa y trabajaba mucho, sin ninguna "otra prueba, ni médica, ni de otro tipo, para dictaminar que no estoy capacitada para ser madre".

Una decisión judicial a simple vista sorprendente, y que corrobora a EL CORREO GALLEGO su abogada, Ana Rego, quien subraya que "todo este desastre empezó aquel día con el proceso de medidas provisionales coetáneas, que se deciden mientras no haya una sentencia de divorcio definitiva, y con las que por el bien de las menores se otorga la custodia a su padre, sin que haya nada que indique que no la pueda tener la madre".

En un nuevo auto de este 16 de abril, "aun reconociendo que está capacitada, se decide que todo siga igual con respecto a sus hijas, que para qué modificar el de hace un año".

 


Desesperación. Y es ahí donde la letrada habla de una "situación desesperante", puesto que además del perjuicio social y laboral que le ha supuesto, ya que "ha dejado aparcado su trabajo, volcada al cien por cien en recuperar a sus pequeñas", solo le queda por el momento esperar un largo período "debido a los retrasos tanto en los tribunales, especialmente en Galicia, como en el Imelga, de hasta dos años, lo que en la vida de dos niñas supone muchísimo" tiempo.

Respecto al incumplimiento del régimen de visitas asignado, señala que el problema es que el padre alega que si la mayor no quiere ir, él no le va a obligar; razón por la que "presentamos un procedimiento de ejecución, el juzgado le insta a cumplirlo, pero sigue igual y no hay opción de plantear una falta penal tras la reforma del código penal".

En cuanto a si se ha encontrado algún caso similar, reconoce que "tan sangrante como el de Elena nunca, sobre todo porque es un auto con custodia exclusiva y sin ningún tipo de fundamento para ello".

Y llama a la reflexión al considerar que en un procedimiento de familia hay muchos sentimientos involucrados "como para ventilarlos en cinco minutos, muchas veces el fiscal defiende a menores sin antes verlos, no se escucha a los testigos, y eso pese a que son los casos más sensibles de toda la judicatura".

Por ello, siempre intenta llegar a un acto de conciliación con las partes indicándoles que "son sus hijos, y como ellos les quieren no lo va a hacer ningún juez".

 


Extrema cautela. Coincidiendo en que los procedimientos de familia son muy complejos, la abogada Mercedes Salmonte cree que con dos niñas de 13 y 7 años de por medio, "hay que ser muy cautelosos".

Al ser preguntada por este caso, reconoce que en temas de familia con menores "a veces es muy difícil tomar una decisión, el expediente es muy complejo y habría que conocer con detalle todos los informes para saber qué pasó".

No obstante, y tras señalar que "hay jueces buenos y malos, como buenas y malas personas", asegura que cuando hay pequeños, se decide "dependiendo de los argumentos que se den", y añade que "a veces basta con que sin hablar mal de nadie y exponiendo que quieren a ambos, los niños digan que no ven a uno de los dos".

De ahí que insista en que "hay que ser tremendamente cautelosos", teniendo en cuenta además que "los procedimientos de familia nunca son definitivos, puesto que se puede pedir que se modifiquen esas sentencias en el momento en que se acredite que la situación ha cambiado; son siempre fallos provisionales".

No obstante, y como quiera que Elena Ramallo debe esperar para ello al menos hasta tener una setencia no antes del próximo año, ayer decidió seguir con su batalla en los medios de comunicación, exponiendo su caso en el programa Ya es mediodía de Telecinco.