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"Es muy difícil cambiar, mis ojos no verán el fin del plástico"

Benedicta Sánchez, ganadora gallega de un Goya, dijo en RNE que no sabe si hará más cine // La actriz no bailó la muñeira anunciada

Pedro Almodóvar besando a Benedicta Sánchez. - FOTO: EFE/Jorge Zapata.
Pedro Almodóvar besando a Benedicta Sánchez. - FOTO: EFE/Jorge Zapata.

XABI SANMARTÍN  | 27.01.2020 
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A sus 84 años, brillando en la noche de los Goya como si fueran soles, la abuela lucense Benedicta Sánchez, sigue asombrando allá por donde va tras lograr el premio de Mejor Actriz Revelación por su papel en la película O que arde, dirigida por Oliver Laxe.

A diferencia de lo que hizo al visitar el Festival de Cannes (Francia), la veterana intérprete gallega no llegó a bailar anteayer en Málaga la anunciada muñeira en el escenario de la gala de la Academia de Cine pero sí derrochó campechanía y calidez en cada una de sus posteriores intervenciones ante invitados, amigos y periodistas. En Radio Nacional de España (RNE), Yolanda Flores le hizo una entrevista donde Benedicta empezó por rechazar los piropos a su melena plateada.

"No, no está muy fea", dijo entre modesta y coqueta aludiendo a la cabellera que Laxe le pidió dejar lejos las tijeras para así perfilar su persona/personaje en esa trama rodada en Os Ancares, cinta que se puede ver en los cines Numax.

Y al ser preguntada por el futuro cese de los incendios que de vez en cuando muerden el ama de su "Galicia meiga", como le gusta decir a ella, la premiada actriz se mostró algo pesismista en alusión a la lentitud de ciertos progresos sociales a nivel ecologista.

"Es muy dificil cambiar... Yo observo, por ejemplo, el tema de los plásticos, del que tanto se habla. Estamos rodeados de plásticos, en la casa, en la cocina, en todos los caminos, en las cunetas.... son muy prácticos; no creo que mis ojos lo vayan a ver... el librarse de los plásticos", afirmó serena, cauta, en alusión a su vetusta edad y al terco estilo de vida de una sociedad pendiente de madurar en cuestiones medioambientales.

En esa entrevista en RNE, como en otras, reiteró que no es amiga de disputas competitivas.

"No me gusta competir, hay tres chicas encantadoras que... yo de alguna manera se lo pasaría. No lo hago porque soy gallega, amo mi tierra, y por Oliver Laxe y por su equipo, que se merecen eso y muchísimo más".

Reveló que en O Corgo (Lugo) su aldea, mantiene hoy sus hábitos en segundo plano tras su bum como emergente actriz tardía.

"Tengo un huerto donde puedo trabajar todo lo que mis fuerzas me den pero... falta tiempo", dijo añadiendo que escuchó el nombre de la ganadora al lado de su hija. Y ya en el atril, el mundo se detuvo.

"No me podía quedar ahí toda la noche pero... solo tengo que dar gracias, gracias y gracias", indicó en alusión a su salida a escena, al instante donde pareció congelarse el tiempo y el tempo de una ceremonia de los Goya asociada a los oropeles y egos desatados donde Benedicta puso un contrapunto de normalidad, de gesto mundano, de actitud popular (de pueblo, de aldea, de tierra meiga), que tanto el público presente como las redes sociales han premiado con elogios y cariño hacia quien aún no sabe si hará más cine. Ofertas hay. Ojalá lo vean sus ojos... y los nuestros.