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‘Garbo’ y Araceli abarrotan la Casa de Galicia de Madrid

El docudrama de José de Cora sobre Joan Pujol, el espía español más importante, fue visto por más de 150 personas

REDACCIÓN SANTIAGO  | 22.04.2010 
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José de Cora y José Ramón Ónega en el acto de presentación del documental en la Casa de Galicia de Madrid. Foto: Gallego
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"Es una oportunidad que no hemos querido perder", comentaba en un grupo varias amigas que se habían dado cita en la Casa _a través de Internet,- para ver el documental. "Hemos leído cosas y tenemos mucho interés en verlo", decían. Más de 150 personas acudieron a la delegación gallega con la misma intención. La Casa de Galicia tuvo que habilitar la sala B para que todas pudieran seguir la emisión del documental "Hitler, Garbo... y Araceli", una producción elaborada por el Grupo El Progreso, en la que se muestra la trepidante vida de la lucense Araceli González Carballo, esposa Juan Pujol, Garbo, considerado como el espía español más importante de todos los tiempos. Durante la Segunda Guerra Mundial ambos trabajaron a favor de los aliados y constituyeron una de las piezas esenciales del éxito del desembarco de Normandía.

En el acto de presentación intervinieron el delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega y el director del documental y director general del grupo El Progreso, José de Cora.

En sus palabras, Ónega enumeró algunos de los aspectos más relevantes de la trayectoria profesional del periodista y escritor, autor de numerosos libros, y especialista en las personalidades más relevantes de la cultura lucense.

Por su parte, de Cora, que conoció a Araceli en su época de estudiante en Madrid, explicó cómo surgió la idea del documental, "algo fortuito" que germinó tras la solicitud que Araceli le hizo para publicar en El Progreso la esquela de Juan Pujol, y confesarle, acto seguido, que éste había sido su primer marido. Era el año 1988. Pujol había fallecido en Venezuela y ya era conocida su faceta de doble espía. No en vano, Pujol había recibido condecoraciones por ambas partes. Los alemanes le otorgaron la Cruz de Hierro, porque confiaron en el y los ingleses también le creyeron.