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{ ENSAYO }

Mandianes vuelve al camino

El camino del peregrino, Manuel Mandianes, Sotelo Blanco, 2010, 183 págs. 14 €

J. MIGUEL GIRÁLDEZ  | 19.08.2010 
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LALARGATRAYECTORIAdel antropólogo Manuel Mandianes (Loureses, 1942) nos hace caminar sobre seguro. Y nunca mejor dicho, porque su última entrega, publicada hace apenas unas semanas, nos ofrece un apretado e ilustrativo viaje a través del Camino de Santiago, como no podía ser de otra manera en año tan señalado. Un viaje aderezado de esa prosa tan especial, tan cercana y compleja a la vez, que suele caracterizar a este autor. Mandianes, al que he seguido desde hace ya muchos años, es un escritor peculiar, un académico, sí, pero también un gran divulgador de la antropología y el folclore, en su sentido más etimológico. Pocos logran como él analizar las raíces más profundas del ser humano y sus vínculos con la tierra. Basta con repasar su prolífica carrera para percatarse de esto. Este libro, El camino del peregrino, no es, ni mucho menos, uno de esos libros típicos del camino jacobeo. Justo es decirlo, porque Mandianes logra, como siempre, imprimir su sello personal, su peculiar lenguaje, su acercamiento original a las raíces de la cultura y de las costumbres humanas. Sin olvidar, naturalmente, la visión religiosa, siempre presente en él, en su sentido más amplio y más rico. El camino del peregrino explica las diferentes etapas siguiendo la guía de las guías, el Codex calistinus, pero comienza con una estupenda colección de análisis de asuntos antropológicos, desde la explicación del propio Camino hasta la importancia del viaje y la interpretación del peregrinaje en el mundo actual. Mandianes lo analiza todo, parece dirigir su aguda mirada en mil direcciones, y lo hace de una manera profunda y entretenida a la vez, lo cual es rara virtud. La segunda parte del libro, ya en Santiago, ofrece aspectos menos conocidos: estudia el autor, por ejemplo, la relación del camino con los mitos y su evolución, y, por supuesto, la significación de San Andrés o de Fisterra en el final del viaje. Reconocemos a Mandianes en estado puro.