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Planeta ‘skate’: dos gallegos sobre patines

David Lougedo y Diego Doural son dos gallegos que viajan patrocinados por firmas que confían en sus espectaculares trucos como imagen de marca

XABIER SANMARTÍN C. SANTIAGO   | 25.05.2010 
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La habilidad de David Lougedo en el skate supone el patrocinio de firmas como Jart, Adidas o Matix. Le dan material, le llevan de viaje y él exhibe su talento haciendo acrobacias, trucos, en argot. Llegó el viernes de Italia. Es un habitual de las revistas nacionales e internacionales, "como Bruno y Pollo", dice aludiendo a amigos de la escena coruñesa.

Otro mago, Diego Doural, de Vigo. Estudia arquitectura, vive en Zarautz. Aterrizó anteayer de Argentina, es miembro del equipo Vans, la NBA de este entorno ideado en Estados Unidos cuando los surfistas crearon en 1955 su vuelo sobre olas imaginarias.

"Aquí no se puede vivir de esto al cien por cien. Para mí es un extra, y muchas veces, un modo de viajar gratis".

También está patrocinado por BD Skate Co., cómo Álvaro Pastor, skater de menor nivel pero principal retratista vigués de este mundo.

"Me gusta el skate como actividad que, por su característica urbana, individual y exenta de normas, hace que me sienta bien conmigo mismo, es libertad y superación personal... La calle es la mejor escuela para el skater y el fotógrafo", señala.

Lougedo y Doural alternan el patín con otras labores. Se apoya en los premios metálicos de distintos certámenes, caso del Marisquiño (Vigo), gran referente en Galicia que en agosto llega a su décima edición.

La moda del patín pisó España en los ochenta. Su precedente santiagués "está en aquel tubo de la anterior Praza Roja, traído de Alemania cuando no se fabricaban en España", relata Gabi Seoane, compañero de este diario y skater de vieja escuela, de quienes ya ponían ruedas frente al viento en los noventa "cuando llevar patín era sospechoso y siempre te pedían el carné".

Hoy, Santiago cuenta con Cultura Urbana, Fat Fly y All The Fat, tiendas de patines, complementos y ropa propia de un entorno cuyas instalaciones van por detrás del número de practicantes.

Seis de la tarde, el parque de la Praza da Constitución, junto al Parlamento, es una ensayo de acrobacias.

Pedro Estévez López, 14 años, natural de Teo, intenta el flip. "Supone saltar, hacer que el patín dé vuelta completa y caer sobre él...".

Hace surf y a falta de playa, echa monopatín al suelo. Estudia en el Antón Fraguas, como Alessandro Dieste Nine (15 años), que enseña el desgaste de sus zapatillas como pago por mejorar.

"Para fijar los pies, los patines llevan lija por arriba y, claro, las zapatillas duran poco". No pasaba en los inicios cuando el patín se parió con madera pura, dura, sin bordes curvados, con base plana, y no concava como ahora. "Esa parte curvada ayuda a impulsarse". El skatepark de El Corte Inglés hace que esta pista no viva sola, "pero aun falta una cubierta, para días de lluvia", pide Pedro.

La pasada Festa da Ascension alojó la segunda edición del un festival que confirmó cómo crece esta tendencia en Santiago.

"En 2009 pusimos nosotros mismos el material de las rampas pero ésta vez se encargó la gente de Cultura Urbana, que lo alquiló a Pity (Carlos Domínguez), de Vigo". Habla Rubén Cajaraville Dapena, que clava el flip desde hace años, y ha estado en citas por toda España, "bien lo saben mis rodillas".

El skate vive la calle, quedar, patinar, hablar, exhibirse, moverse con libertad, son señas de identidad ajenas a los pabellones. En los parques triunfa el freestyle.

"Ir a tu aire, hacer lo que quieras.", recalca Pedro ante un halfpipe, rampa de medio tubo de la Consti donde la pista se reparte en dos niveles. Pedro Agustín Morales usa la parte de arriba, sin tubo pero con longuitud y pendiente "ideal para hacer los trucos de pie", sin precisar rampa fija, "rollo street", aclara Gabi.

La vertiente vert pide desniveles fijos o pipes.

Rubén mira con envidia a A Coruña. "Aquí las instalaciones son malas, no se consultó a quienes las usamos; allí crearon la Asociación Coruña Skaters y el ayuntamiento les pregunta cuando compra equipo para un parque. Deberíamos imitarles".

Pedro y Alessandro cifran entre 40 y 70 euros el precio del patín primerizo. Rubén más experto, eleva la cuota a 115 euros "o 60 comprado de segunda mano, de alguien que patine mucho".

En lo que empezó llamándose en California... sidewalk surf, surf de aceras, a Rubén le da el material Eina a cambio de lucir su camiseta, tal y como pasa, a mayor escala, con Doural y Lougedo, éste añade consejo para novatos: "Seguir adelante y no darse por vencido que al principio es lo más dificil".

Álvaro Pastor

SKATER' Y FOTÓGRAFO

" La calle es la mejor pista. Es la escuela del 'skater' y también la del fotógrafo "