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EduaRdo PaRdo dE guEVaRa Y ValdÉs, dElEgado InsTITuCIonal del csic en galicia (2012-2019)

“Tras siete años como delegado no dejo encima de la mesa ningún problema de entidad”

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas procede en estos días al relevo al frente de la Delegación institucional en Galicia, cargo en el que Eduardo Pardo de Guevara -director del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento- ha permanecido desde 2012 y que ahora pasa a desempeñar Antonio De Ron Pedreira, profesor de investigación en la Misión Biológica

Eduardo Pardo, coordinador del CSIC en Galicia 2012-2019.  - FOTO: CSIC
Eduardo Pardo, coordinador del CSIC en Galicia 2012-2019. - FOTO: CSIC

JUAN SALGADO. SANTIAGO   | 10.03.2019 
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Aunque esta entrevista estaba fijada para cerrar el ciclo dedicado al CSIC de Galicia, su relevo en estos días al frente del mismo nos obliga a pedirle que valore su gestión en estos siete años.

Doy por supuesto que no soy el más indicado para valorar mi propia actuación. Pese a ello, como balance global, me atrevo a resaltar que encima de mi mesa no dejo ninguno de los problemas y conflictos de entidad que hube de afrontar, aunque sí el deseo sincero de que se perfeccionen y consoliden algunas de las soluciones alcanzadas y de que se rematen los nuevos proyectos del CSIC en Galicia.

Por tanto, ¿deja cumplidos todos los objetivos que se planteó?

Así lo creo, en efecto. Como digo, los problemas que dependían de mi gestión personal quedan desbloqueados o resueltos. Aclaro que siempre he contado con el apoyo del personal de la Delegación y que todos hemos trabajado para este fin, siempre bajo la batuta de la organización central.

¿Qué destaca de su gestión en la Delegación institucional?

Sin duda, mi empeño por mejorar las relaciones institucionales. Para ello estreché y regularicé el contacto con las direcciones de los centros y unidades, estableciendo incluso una periodicidad; de la misma manera, también he potenciado y dado estabilidad a las relaciones con las distintas consellerías de la Administración autonómica, las universidades y las instituciones académicas y científicas de nuestro entorno. En un orden diferente, me satisface destacar también la mejora y dignificación de las propias instalaciones de la Delegación, lo que alcancé sin ningún coste, primero reasignando mobiliario de valor de los almacenes centrales del CSIC y de la Escuela Española de Historia y Arqueología, de Roma, e incorporando después el propio fondo editorial del CSIC, que hoy da sentido y carácter a nuestra vieja Biblioteca.

Supongo que en este contexto incluye la mejora del servicio de Comunicación, que informa de las actividades del CSIC en Galicia y propicia una mayor visibilidad de sus centros...

Nuestra Unidad de Comunicación se ha consolidado plena y felizmente en estos últimos años, de manera que hemos mejorado mucho y muy bien la visibilidad del CSIC en Galicia. La prueba está en el centenar de notas de prensa que se distribuyen cada año y que se traducen aproximadamente en un millar de impactos en los medios. La acogida, pues, es satisfactoria. La labor de la UC se complementa con otras iniciativas de naturaleza y alcance diferentes; esta entrevista es un ejemplo, pues como ya ha señalado forma parte de la serie que este diario ha dedicado en estos meses al CSIC en Galicia.

También promueven actividades de divulgación orientadas a los más jóvenes, principalmente en centros escolares. ¿Perciben también ese retorno satisfactorio?

Nuestra Unidad de Cultura Científica también ha experimentado un notable desarrollo en estos años. Aclaro, no obstante, que comunicación y divulgación no son una misma cosa y que el éxito de esta última sólo se mide por el grado de aceptación de sus actividades, que nos consta es excelente; así ocurre, por ejemplo, con el proyecto Exper-i-Ciencia, que desde 2005 se repite y mejora año tras año. Por cierto, resalto con orgullo que hasta hace poco la nuestra era la única UCC reconocida oficialmente por la FECYT en Galicia.

¿Se atreve a destacar algún hito significativo en relación con los centros del CSIC en Galicia?

Supongo que se refiere a los resultados de mi gestión al frente de la Delegación. Siendo así, destaco que en mi etapa se han rematado algunos asuntos importantes. Por ejemplo, la recuperación de una parte del edificio del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia, en el campus compostelano, que rehabilitamos y adaptamos para ampliar la instalaciones de este último y para acoger al Instituto de Ciencias del Patrimonio, pues las dificultades económicas no nos permitieron afrontar el proyecto de su nueva sede en las Brañas del Sar. También se ha avanzado mucho en la resolución de los graves problemas que arrastraba el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, que es un centro mixto con la Xunta de Galicia, aunque todavía estamos lejos de la solución estable y suficiente que el mismo merece y precisa. Además de otras iniciativas, destaco como un hito muy importante la suscripción hace ahora un año del acuerdo sobre la antigua ETEA, en Vigo. En este momento ya se están dando los primeros pasos para construir allí las sedes del Instituto de Investigaciones Marinas y de la Unidad de Tecnología Marina, a cuyo amparo se fijará la base de nuestros buques oceanográficos, todo como parte y necesario complemento del proyectado Campus do Mar.

Supongo que también habrá habido momentos difíciles...

Pues sí, claro; como acostumbra a decirse, nunca es oro todo lo que reluce... Desde luego, hay asuntos de complejidad y calado sobre los que no puedo hacer un balance tan favorable, pese a importar mucho al CSIC. Así ocurre, por ejemplo, con el escenario en que nos desenvolvemos, aunque su mejora no nos compete.

¿Podría aclarar este punto?

Me refiero al sistema gallego de I+D+i y, en particular, al capítulo de las convocatorias públicas de apoyo a la investigación, de las cuales hemos estado excluidos durante demasiado tiempo. Esto ha sido mi mayor preocupación y he peleado mucho por resolverlo, siempre con el respaldo de la presidencia del CSIC y de la propia Secretaría de Estado, pero lamentablemente no hemos alcanzado lo que consideramos necesario y justo. Pese a todo, no puedo menos que agradecer el esfuerzo de la Consellería de Economía e Industria y, más específicamente, de la Axencia Galega de Innovación, que en estos años han puesto en marcha diversas medidas paliativas. Pero seguimos lejos de la solución necesaria; porque la segregación de la investigación no universitaria, que supone un 39% del total, es un verdadero despropósito y hacerla competir en condiciones de desigualdad es además una clamorosa injusticia. Lo he repetido muchas veces: el único camino para alcanzar la excelencia es la concurrencia competitiva, la igualdad de oportunidades. Lo demás son atajos y los atajos no suelen ser buenos; menos en este ámbito.

¿Cómo se superaron los conflictos entre el CSIC y la Xunta?

Los recelos y malentendidos, que los hubo, son cosa del pasado. En ello puse también el mayor empeño y hoy las relaciones con la Xunta de Galicia son fluidas, reinando un clima de colaboración mutua. En lo que dependió de mí, además, insistí mucho en trasladar a la sociedad gallega y a su propia administración autonómica que el CSIC no es un ente ajeno o extraño, más aún cuando su labor aquí incide directamente en sectores estratégicos para Galicia. Es decir, que se puede y se debe contar con el CSIC.

A usted le tocó coordinar el CSIC en Galicia en medio de la peor crisis económica de los últimos tiempos, ¿cuál fue su impacto y cuáles sus huellas?

Como es notorio, el CSIC sufrió con toda dureza el impacto de la recesión. Creo recordar que entre 2009 y 2012 perdió cerca del 30% de sus ingresos totales; luego, en los momentos más duros, llegó a tocar fondo; de ahí aquello de rascar el hueso del jamón con que Lora-Tamayo describió la situación del CSIC en el verano de 2013. En Galicia, por lo que me pregunta, entre 2012 y 2015 la pérdida de efectivos se situó en torno al 20% y hoy todavía no hemos recuperado los niveles anteriores. Pese a todo, durante mi etapa los indicadores del CSIC gallego no han sufrido mermas importantes y en estos momentos incluso ofrecen balances positivos. En términos generales, añado, el CSIC se mantiene firme como el mayor y más importante organismo público de investigación y sigue siendo responsable del 20% de la producción científica nacional.

¿Qué habría que hacer para rejuvenecer la media de edad de los investigadores españoles, fijada ahora mismo en los 53 años?

Simple y llanamente inyectando savia nueva. El banquillo es excelente y está bien nutrido.

César Molinas, matemático y economista, asegura que "la mayor atrocidad que se está cometiendo en la economía y en la sociedad española es el desmantelamiento de la ciencia y el exterminio de la profesión investigadora". ¿Comparte la afirmación?

No. Creo que se trata de una exageración muy poco afortunada, que en nada ayuda. Lo que hay que hacer es buscar soluciones positivas y estables a los problemas; por ejemplo, para paliar la pérdida de capital humano, para facilitar el retorno o la incorporación de los que están fuera, para minorar los controles y la burocracia, que ahogan la actividad de los científicos, etc.

¿Algo más, para concluir?

Pues que que cierro esta etapa con gratitud a todos los que me han ayudado en mi paso por la Delegación del CSIC de Galicia. Son muchos, aunque pienso sobre todo en el personal de la Delegación y en los equipos directivos con los que he tenido el privilegio de trabajar, el presidido por Emilio Lora-Tamayo y el actual.

 

En este momento ya se están dando los primeros pasos para construir las nuevas sedes del IIM y de la UTM en Vigo"