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Alcuzcuz

EL BLOG DE PEPE DOMINGO CASTAÑO   | 25.11.2018 
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Marbella es una enorme caja de sorpresas en todos los sentidos. Hay una Marbella plenamente marinera, que discurre por el gran paseo marítimo que recorre la ciudad de playa en playa en playa y de chiringuito en chiringuito. Es una gran obra que hay que apuntar en el haber de Jesús Gil, aunque a muchos les cueste reconocerlo. Hay otra Marbella glamurosa, que se esconde en el lujo de los grandes chalets de la milla de oro y en los secretos de la Sierra Blanca, donde la vida pasa lentamente de fiesta en fiesta y las revistas del corazón hacen su agosto cada año. Hay una Marbella de pueblo andaluz auténtico, que es la que rodea la plaza de los Naranjos, en una apoteosis única de belleza y colorido. Y luego, hay una Marbella escondida, que sube por los montes camino de Ronda, de Casares, de Sotogrande, de Benahavis, de Estepona, formada por urbanizaciones muy hermosas, lejos del ruido marbellí y con la privacidad necesaria para vivir de otra manera. Cualquiera de estas Marbellas tiene suficientes atractivos para que te vayas con ganas de volver cuanto antes.

En las primeras estribaciones de la Serranía de Ronda, saliendo de Marbella por la carretera de las curvas camino de la capital de la belleza, está la que un día fue residencia de un gran decorador, uno de los mejores que ha dado este país, Jaime Parladé, que junto a Alfonso de Hohenlohe hizo posible la maravilla del Marbella Club. Allí, sus herederos han aprovechado la categoría del lugar para montar un hotel-restaurante-galería, que conocimos por primera vez este pasado verano y nos impresionó muy gratamente. Nos invitaron a tomar un cóctel en la acogedora terraza del restaurante y desde ese instante la magia de Alcuzcuz nos atrapó. Luego, vino la cena, fantástica en todos los sentidos.

Tomamos un pollo al curry de locura y unos matrimonios de boquerones, anchoas y tomates finísimos e insuperables. La carta es mediterránea en todos los sentidos y tiene un poco de todo. Desde Alcachofas con almejas hasta un rotundo rabo de toro, pasando por gazpachuelo, verdinas con rape y almejas, cazuela de fideos, puchero andaluz y con unos jueves "especiales" en los que te sorprenden con un cocido madrileño de categoría o una fabada de las de verdad. Tanto las carnes como los pescados tienen el sello de calidad de los sitios con solera. Y, aparte de la comida, me quedo con el bello silencio del lugar, con la exquisita decoración, con la ubicación de este monumento al buen gusto, donde todo lo que se ve se puede comprar. Pasamos una noche inolvidable. Y mientras escribimos este comentario, nuestra mente regresa a ese kilómetro 42 de la carretera de Ronda, con Marbella en el horizonte y con el deseo de volver a vivir otra noche parecida. Puede estar orgulloso Jaime Parladé. Sus herederos han sabido prolongar en el tiempo su sentido de la belleza. Vete, en cuanto puedas, a conocer Alcuzcuz. No te arrepentirás. Y ya sabes, como digo siempre, vete de mi parte. Te va a encantar.

Alcuzcuz
Carretera de Marbella a Ronda km. 42
Télefono 629534702