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TRIBUNA LIBRE

Alianzas de tránsito en el transporte público

F. JAVIER VARELA TEJEDOR / TÉCNICO SUPERIOR DE INSPECCIÓN DEL TRANSPORTE   | 19.10.2019 
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La escasez de servicios adecuados de transporte público, implica soluciones de movilidad centradas en el uso de vehículos motorizados de dos ruedas. Es una realidad innegable que en la mayoría de nuestras ciudades, el transporte público no resulta atractivo, lo que constituye un obstáculo para un adecuado desarrollo económico y social de ciudades y regiones, que unido a los sistemas de planificación urbana que han constituido tendencia en los últimos tiempos, alejando las áreas residenciales de las laborales y generando ciudades difusas, deja a muchos habitantes sin acceso suficiente a oportunidades de ingresos, mercados y educación, con lo cual se genera una importante exclusión social .
Esa escasez de servicios adecuados de transporte público, implica soluciones de movilidad centradas en el uso de vehículos motorizados de dos ruedas,y automóviles privados. Una población cada vez más motorizada lleva a viarios con alto nivel de congestión, congestión que no se soluciona con la ampliación de carreteras o la construcción de vías de alta capacidad, ya que esto supone un incremento adicional de tráficos. Ello sin tener en cuenta que el transporte privado supone de por sí, un incremento de costes directos e indirectos, al repercutir negativamente en la calidad del aire, en el número y gravedad de los accidentes y en aumentos de contaminación acústica.

La utilización de vehículos privados a motor en nuestro país se ha incrementado considerablemente en los últimos años, en tanto que la calidad y la eficiencia de los sistemas de transporte público no consigue seguir el ritmo más adecuado.
La ejecución de importantes inversiones en infraestructuras, no se ha visto correspondida en general con el incremento de las necesidades de los usuarios del sistema público de transporte en lo que a calidad y eficiencia se refiere. Una de las causas de esta situación viene dada por la falta de integración de los diferentes servicios de transporte público entre sí y con el transporte no motorizado, así como por los déficits operativos y la competencia entre los distintos operadores, lo que se traduce en servicios poco atractivos para los usuarios, que deben soportar la mala ubicación y características de las infraestructuras de intercambio y en muchos casos la necesidad de comprar varios billetes cuando se requieren combinaciones modales.
A estos efectos las llamadas “alianzas de tránsito” en diversos países de nuestro entorno han alcanzado un incremento significativo en el uso del transporte público al mejorar la calidad en la colaboración entre operadores y modos de transporte y al facilitar el sistema de transbordo modal. Una parte cualitativamente importante del éxito conseguido debe atribuirse a la integración de sistemas tarifarios e informativos, a la coordinación horaria y de comercialización, así como a la sucesiva integración de la planificación en los transportes de ámbito metropolitano, lo que ha venido facilitando la comodidad, el ahorro en tiempos de viaje y el acceso al transporte público.
Así pues, las “alianzas de tránsito” constituyen un buen instrumento de gestión y coordinación de los servicios de transporte público en ciudades, regiones y áreas metropolitanas.
No obstante, no debemos pasar por alto que la creación de una alianza de tránsito requiere prudencia y una cuidada planificación al incidir en numerosos actores con intereses diversos y hasta contrapuestos, tales como empresarios del transporte, tanto privados como públicos, administraciones públicas y usuarios., lo que exigirá un gran compromiso de comunicación y convencimiento para conseguirlo.

La única manera de invertir la tendencia a la disminución del número de usuarios del transporte público es aumentar el atractivo del mismo y mejorar el acceso a pie y en bicicleta de estaciones y paradas, así como su seguridad y comodidad.
Un paso clave hacia la creación de un sistema de transporte público de calidad y atractivo, es conseguir una mayor y mejor integración de modos, así como su integración con la movilidad activa (a pie y en bicicleta).
Las alianzas de tránsito son una buena herramienta para alcanzar estas metas. Una alianza de tránsito puede entenderse como un concepto para referirse al transporte público en forma de entidad jurídica, unidad administrativa o asociación; su objetivo es integrar todas las formas y servicios públicos de transporte, de una ciudad, área metropolitana o región más amplia, en un sistema atractivo y fácil de usar con grandes beneficios para los usuarios.

La creación de ventajas comparativas para el uso del transporte público, pueden ayudar a atraer incluso a aquellos usuarios que prefieren el vehículo motorizado privado, (por ejemplo, los usuarios del transporte público no sufren atascos de tráfico, cuando se les da prioridad sobre el transporte individual). Por consiguiente, cambiar la mentalidad y eliminar barreras con respecto al uso del transporte público, debería ser el objetivo de las autoridades públicas.
Desde la perspectiva del usuario, los siguientes factores son cruciales en la decisión sobre cómo elegir o no, el transporte público como el modo preferido de movilización:
Comodidad - incluyendo fiabilidad, puntualidad y disponibilidad de servicios (superficie cubierta. tiempos de funcionamiento adecuados, distancia a pie hasta la siguiente parada, intercambiadores adecuados, etc.).
Acceso fácil - incluyendo el acceso a las instalaciones físicas y a una comprensión eficaz de los sistemas de transporte público (facilidad de uso).
Sistemas de tarifas simples e integrados, billetaje automático.
Asequibilidad - los servicios de transporte público deben ser asequibles para todos.
Tiempos de viaje competitivos - incluyendo esperas y transbordos cortos.
Seguridad - incluye tanto la seguridad operativa como la seguridad vial, así como la seguridad personal.
La red de transporte público sería muy fácil de utilizar si fuera como navegar por una red de carreteras en un automóvil.
Los intercambios deben ser los más convenientes y seguros posibles para el usuario. Todas las estaciones deben ser fácilmente accesibles a pie, en bicicleta y en otros medios de transporte para todos, incluyendo a las personas con problemas de movilidad, ancianos, familias, etc.

Para optimizar el tiempo de viaje, y para la comodidad de los pasajeros, es crucial que los tiempos de transbordo sean lo más cortos posibles.
Por tanto las estaciones deben planificarse de forma tal que los pasajeros sólo tuvieran que caminar unos pasos de un vehículo a otro al mismo nivel del andén. Simultáneamente, el atractivo de los sistemas de transporte público depende en gran medida de la percepción de su comodidad. Las estaciones deben ser fácilmente accesibles y proporcionar una protección adecuada en todas las condiciones climáticas.

En Europa, y en Galicia también, se han creado en las últimas décadas estructuras que han contribuido a simplificar y armonizar las tarifas. Con este fin, se han creado alianzas tarifarias por las que se puede utilizar un único billete para todos los medios de transporte dentro de una zona definida. Esto proporciona comodidad y ahorros significativos en tarifas y tiempos de viaje, a los pasajeros que antes tenían que comprar varios billetes. Tal práctica ha demostrado que no causa ninguna disminución de los ingresos a largo plazo. La disminución de los ingresos tarifarios se vio más que compensada en la mayoría de los casos por el aumento del número de pasajeros.
Las alianzas de tránsito son la forma más completa de cooperación en el transporte público. Se rigen por acuerdos contractuales y conllevan el mayor grado de cooperación e integración. Las responsabilidades clave se transfieren a una entidad de la alianza, que establece la organización de la red para todo el transporte público dentro del área de la alianza. Por regla general, la entidad de la alianza es independiente en términos legales. Sin embargo, incluso dentro de este sólido mecanismo de cooperación, los operadores de transporte individuales conservan su condición de empresas jurídicamente independientes.
La integración del transporte público bajo una estructura de alianzas incluye la operación de servicios no rentables. Los servicios no rentables deben mantenerse si son necesarios desde el punto de vista social y proporcionan un buen servicio de transporte público a los residentes. La coordinación de una red de este tipo es una tarea importante de una alianza de tránsito bien implementada y estratégicamente activa para apoyar los corredores troncales con servicios de conexión.