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TRIBUNA LIBRE

Exilio

EDUARDO MARCOS MARTÍNEZ / GRADUADO EN DERECHO  | 18.11.2018 
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En las últimas fechas aparece en la mayoría de los informativos televisivos, notas de prensa, tertulias de radio, el expresidente fugado de la Generalitat, Don Carlos Puigdemont, tratando de justificar su situación personal, política, basando su "exilio" como una huida voluntaria provocada por la potestas del Estado español, usando un precedente romano como asiento en su actuación, evitando así, de esta forma presentarse ante el poder jurisdiccional constitucional español.

La conclusión que podemos obtener de sus afirmaciones vertidas, como la de "cada mañana se diga que será el último día del exilio o igual tengo que marchar al exilio" es su voluntariedad de facto de permanecer fuera del territorio español.

El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el exilio como "la separación de una persona de su propio país generalmente por motivos políticos", matizando que se puede tratar en la actualidad como un exilio voluntario y no forzoso; la deportación como el hecho de deportar, como castigo por razones políticas; y el destierro como el hecho de expulsar de un país o territorio.

Lo cierto es que estos tres términos aluden a un alejamiento forzoso de un lugar determinado, pero la terminología romana para designar esta acción es más completa y compleja que la actual, pues actualmente no queda clara una diferencia entre las tres acciones. En Roma ambos términos son jurídicamente diferentes, pero ambos coinciden que actúan como una pena, impuesta por el Estado bajo su ius coercitionis.

Hasta final de periodo Republicano, el Ius Exilii era solicitado por el reo cuando su proceso se hallaba iniciado y antes de la emisión de la sentencia. El reo era libre de marcharse, acogiéndose así al exilio, siempre que lo hiciera antes del veredicto para evitar la pena capital. Tras el proceso, los magistrados establecieron la Interdictio Aquae et Ignis, esta figura legal conllevaba la perdida de la ciudadanía, confiscación de bienes y prohibición perpetua de regresar al territorio.

A finales de esta etapa se inicia un proceso de regularización de dicha pena, surgiendo otro tipo de exilio de carácter extraordinario, la deportatio que se configurara en dos figuras jurídicas concretas la relegatio y la deportatio, dejando en desuso la figura del exilium como poena.

 


En época más avanzada las leyes que regulan como pena el exilium se verán modificadas con el desarrollo normativo de la deportario y la regelatio. La lex Cornelia de Maiestatis y la ley Iulia de Maiestate, establecieron como pena el exilium y recogían como delitos para su aplicación: sedición, incitación a la rebelión, abuso de poder... En definitiva, el estudio de la deportación, el exilio y el destierro era una pena impuesta por los órganos jurisdiccionales romanos como una medida dura y severa, siempre al servicio del estado, que en los primeros siglos se usó como una opción y más tarde se usará como idea de un castigo.

El expresidente no ha sufrido la realidad de un exiliado romano, que sería la perdida de todo su patrimonio, de su fama, honor, incluso amigos y familia como bien relata Ovidio en su obra Tristes se refleja que su situación condiciona su forma de escribir, ya que este fue desterrado a Tomis por el emperador Octavio. Otro personaje ilustre exiliado, fue Séneca y en sus palabras narra que el exilium es realmente un castigo por un crimen, que te obligaba a cambiar de residencia, salir fuera de Roma a los que perturbaran la pax deorum, es decir, la paz y la convivencia entre los ciudadanos.

Por lo que desmontando la línea argumentativa de la política catalana y pensando que D.Puigdemont es posible que sufra el síndrome napoleónico y crea que ha sido desterrado a Santa Elena, no podemos dejarnos llevar por su actuación injustificada jurídicamente e históricamente, por lo que su voluntad es permanecer fuera de la justicia española para no someterse a los principios de igualdad jurídica, legalidad y aprovecharse de su situación política como medio para huir de la justicia.