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tribuna libre

La firmeza como única solución

PABLO CANCIO  | 25.11.2018 
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El pasado 14 de noviembre se cumplieron quince años desde que Zapatero pronunciara aquella terrible frase durante un mitin en Barcelona, en el día de San Jordi en el final de campaña electoral, que decía "aprobaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña". Dos años y medio más tarde, en junio de 2006, se promulgaría el Estatuto causante de la mayor crisis territorial de la historia reciente de España.

Desde entonces hemos venido padeciendo una escalada incesante de desafíos cada vez más graves al Estado de Derecho por parte de los secesionistas pancatalanistas, siendo los más destacados el pseudorreferéndum del 9-N de 2014 y el 1-O de 2017. Ambos ocurrieron con Rajoy en el poder, quien mostró una absoluta pasividad ante el intento de los rupturistas de poner en jaque la unidad nacional. Así las cosas, VOX fue presentando una serie de importantes querellas, que han alcanzado un notorio eco mediático.

Puede haber quien se sorprenda o escandalice de que en VOX hablemos tan a las claras de "golpe de Estado". Está asentado en el imaginario colectivo que los golpes de Estado son provocados por militares alzados contra el orden vigente y que son la antesala de conflictos bélicos o de dictaduras. No necesariamente ha de ser así. Según Hans Kelsen, un golpe de Estado viene a ser la subversión del orden constitucional fuera de las vías legalmente establecidas, siendo indiferente el empleo de la fuerza, e incluso el elemento sorpresivo que suele caracterizar a estos hechos. El secesionismo contempla a VOX como una amenaza a sus objetivos rupturistas y de escapar a la acción de la Justicia, por verle como insobornable e irreductible, y por eso, como ya informaron algunos medios, el partido está recibiendo presiones para rebajar la ofensiva judicial.

Tras afirmar que convocaría elecciones cuanto antes, Sánchez las aplaza y ofrece una consulta en Cataluña sobre el autogobierno, incluso después de que Torra advirtiese que seguirá el camino de sus predecesores. ¡Qué más cesiones cabe hacer! Si a medida que se han ido cediendo competencias, el tono victimista y deslealtad han ido también in crescendo. No entienden en el PSOE que la táctica de apaciguamiento nunca ha funcionado. O quizá sea algo peor que la mera falta de comprensión.

Para desgracia de los españoles, la pusilanimidad con que se comporta el líder del PSOE es perfectamente extensible a los dirigentes de PP y Ciudadanos, que ante la comisión reiterada de los más graves delitos en que puede incurrir un gobernante, se pierden en pueriles discusiones parlamentarias. La situación que atraviesa España requiere una posición de firmeza y arrojo como nunca antes, y para ello hace falta un Gobierno fuerte. En VOX no encontrarán ustedes posiciones timoratas en la defensa de la unidad nacional y de nuestra soberanía. Al contrario que en Ciudadanos, no aspiramos a la fusión de soberanías en la UE, como reconocen abiertamente Rivera y Garicano. Tampoco reducimos el patriotismo a una mera defensa de la legalidad vigente, en una emulación del descremado "patriotismo constitucional" de Habermas, como hacen en PP y los globalistas paneuropeístas de Ciudadanos.

Como ha afirmado Santiago Abascal, todo lo que no pase por la "suspensión de la autonomía catalana sine die, la ilegalización de partidos separatistas, sindicatos y asociaciones que han actuado con un papel activo en el golpe, y la disolución de los Mossos, no resolverá la situación, y llevará a un enfrentamiento en las calles".

 PRESIDENTE PROVINCIAL DE VOX A CORUÑA