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Libros que son viajes; viajes que son como un cuento

Solemos hablar del viaje imaginario que conlleva la lectura. Los mundos a los que nos permite transportarnos y los lugares que nos hace recordar o imaginar. Pero, en muchas ocasiones, los libros nos remiten a paisajes reales que de golpe se nos hace imprescindible conocer. Y si de paso te encuentras al Kraken....

Letrero de la cervecería Cervantes, uno de los puntos de la
ruta de Alatriste.
Letrero de la cervecería Cervantes, uno de los puntos de la ruta de Alatriste.

S. OTERO   | 01.03.2020 
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Aunque para desgracia de los seguidores de la escritora Eva García Sáenz de Urturi, el Kraken no se transfigure en carne y hueso, al menos podremos perdernos por Vitoria para seguir las huellas que dicho personaje dejó en El silencio de la ciudad blanca.

Un éxito de ventas y de lectores que ha aumentado la pasión turística por la capital alavesa, que acogió el rodaje de la película basada en una novela que ya ha sido traducida a cinco idiomas.

En el primer volumen de la trilogía La ciudad blanca, la trama trascurre entre la Catedral Vieja, las fiestas de La Blanca, la bajada de Celedón o la Procesión de los Faroles. La Casa del Cordón, la ermita de Marquinez, el monte Gorbea o la Plaza de la Virgen Blanca son otros de los lugares de rodaje de esta historia que se salpica de los mitos y leyendas de Álava.

Otros escenarios narrativos. Es decir, se convertirán en hitos en la cartografía con sabor a tinta y celuloide y se volverán lugares de peregrinaje turístico como ya ha sucedido con otra trilogía española de éxito, la del Baztán, de la escritora Dolores Redondo. Rodado también para el cine su primer volumen -El guardián invisible-, sus escenarios narrativos se han sumado a la lista de atractivos turísticos de Navarra.

El Valle del Baztán, Elizondo, el rio y los bosques, sus tradiciones en forma de repostería o sus resortes culturales mágicos han convertido a sus seguidores en buscadores de senderos, del molino el infierno, el embalse de Leurtza o el Señorío de Bertiz.

Pero no toda esta cartografía cinéfila y literaria se refiere a tramas contemporáneas. Otra famosa saga -la del capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte- ha dado pie a rutas en las que se recorren los lugares reales, o sus vestigios, de sus aventuras.

Diego Alatriste y Tenorio, soldado veterano de los tercios vive en el Madrid del XVII, así que la ronda del turista bibliófilo y cinéfilo se acerca a la Taberna del Turco, a la calle de la Pasa o la plazuela de Cordón, donde se llegaron a organizar visitas teatralizadas. E incluso puede trasladarse a los lugares donde se rodó su versión cinematográfica, como el casco histórico de Úbeda, donde tuvieron lugar duelos de espada. O la playa de Valdevaquero, donde recaló un galeón de 30 metros de eslora, o Sevilla, donde centenares de extras vivieron días de mercado. Opciones éstas últimas que recoge el Plan de turismo cinematográfico de Andalucía.

Un plan, por otra parte, que también permite seguir los pasos de El Camino de los Ingleses, de Antonio Banderas, rodada en Málaga; los de El corazón de la tierra de Antonio Cuadri, rodada en la zona minera de Riotinto y la playa de Mazagón en Huelva; y los de La Isla Mínima o Juego de Tronos, ambas rodadas en la provincia de Sevilla.

La atracción de la Castilla recia y la pasión por la caza dieron pie a las rutas Delibes, que inspiradas en sus textos han recorrido pueblos de Valladolid, con la letra D grabada en piedra como señales gráficas de esa traslación desde la tinta a la tierra.

Uno de los recorridos a lomos de las palabras de Miguel Delibes lleva a sus fieles a Olmedo, Peñafiel, Puente Duero, La Mudarra, Castromonte... Planteadas como un homenaje al autor, aproximan al turista tanto al mundo de la caza como a esa fauna y flora con aroma a tomillo.

La Granada de Lorca. Probablemente nadie ha buceado en la esencia de Granada como lo hizo Federico García Lorca en sus versos. Hay pocos rincones de la ciudad por los que no ha pasado la entrañable mirada de este mítico poeta: callejuelas, plazas, casas, iglesias... De hecho existen no una, sino varias rutas lorquianas que recorren Granada: la que transita por los pueblos de Fuente Vaqueros y Valderrubio, el primer hogar del autor; la de Viznar y Alcafar, que es donde se halla el olivo y el monoli- to donde pasó sus últimos momentos antes de morir, o inclu- so una ruta en tren por Valderrubio, donde está su casa natal.

Sin embargo, una de las rutas más apasionantes y que nos permite conocer más a fondo el alma de Lorca es la que nos guía por la ciudad de Granada y nos muestra los vínculos con su obra. Son unos 6 kilómetros de longitud y está compuesta por lugares tan emocionales como la Huerta de San Vicente, donde pasó varios veranos de su infancia y trabajo en los poemas de Bodas de Sangre o Romancero Gitano; el rinconcillo, donde Falla, Lanz, de la Serna y el mismo Lorca practicaban el arte de la tertulia de café, o el mirador de San Nicolás cuyas vistas tanto inspiraron a este grandísimo poeta.

Viaje a la Alcarria. Otra visión literaria es la que ofrece Camilo José Cela en Viaje a la Alcarria. Todo comenzó hace poco más de 70 años. Un 6 de Junio de 1946 Camilo José Cela inició el camino de su vida, ese que le llevó a conocer un lugar desconocido hasta ese momento, cruzarse con personas que nunca habría imaginado y vivir una experiencia imborrable de diez días que desembocó en uno de los libros más importantes de la literatura de viajes escrita en lengua castellana : Viaje a La Alcarria.

El resultado es de sobra conocido, toda una geografía física y humana, el paisaje y el paisanaje de parte de la Alcarria, sólo siete años después de terminada la guerra civil, a la que, por cierto, apenas alude el escritor. El realismo de Cela ha sido calificado de tremendista, y no hay duda de que el autor pueda llegar a apretar el bolígrafo sobre el papel o a usar pincel de trazo grueso, pero lo tremendo estaba ahí, en el mundo rural de un país pobre, atrasado, ignorante y baldado.

Los pueblos con sus calles, plazas, iglesias, tiendas, tabernas y fondas; La gente: campesinos sencillos, alegres, desconfiados o huraños; algún prohombre; algún clérigo; algún alcalde; viajantes de comercio, tratantes, guardias civiles, buhoneros, gitanos, mozos y mozas, tontos, tullidos, locos, de todo se encontró Cela en el camino, a todos retrata con mano maestra, de todos recoge sus cuitas, motes, opiniones y cuentos. Pero el viaje termina. El viajero dejó atrás la Alcarria con sus notas a cuestas y un algo de pena. A cambio, nos queda un libro que demuestra una de las más arraigadas afirmaciones de Cela: "El escritor, aun el que más sedentario pudiera parecer, es siempre un irredento vagabundo y ése es su mayor timbre de gloria y libertad".

'POR TIERRAS DE PORTUGAL Y ESPAÑA'. Miguel de Unamuno también dedicó muchas horas a recorrer la península ibérica, rescatamos aquí Por tierras de Portugal y España. Publicado en 1911, comprende artículos escritos por Miguel de Unamuno (1864-1936) entre 1906 y 1909, y recoge las impresiones del autor sobre la literatura y la tierra portuguesas, en su primera parte, y españolas, en la segunda, al compás de sus viajes por los territorios de Cataluña, Extremadura, Castilla la Vieja, el País Vasco, Galicia y las Canarias. Como en "Andanzas y visiones españolas" , Unamuno lleva aquí a su más cabal expresión las palabras escritas en el ensayo "Excursión" : " No ha sido en libros [...] donde he aprendido a querer a mi patria: ha sido recorriéndola, ha sido visitando devotamente sus rincones".

Don Quijote. Alcázar de San Juan es -dicen- la cuna de Cervantes, el lugar que le vio nacer. En su Iglesia Santa María la Mayor, se puede ver su partida de bautismo, en uno de cuyos márgenes se encuentra manuscrita la frase "este fue el autor de la Historia de don Quixote", que escribió don Blas Nasarre en 1748 al encontrar la partida de bautismo a nombre de Miguel.

Allí podremos visitar también el Museo del Hidalgo, ubicado en el antiguo palacio conocido como Casa del Rey, en el que se expone y divulga el patrimonio histórico y etnográfico de Castilla-La Mancha. El Museo Formma, donde se muestra la Alfarería manchega, su espectacular conjunto palaciego y eclesiástico o los molinos de viento del Cerro de San Antón son otros de los atractivos de Álcazar de San Juan. El Toboso es la patria del amor universal: el hogar de Dulcinea. En sus calles y plazas encontramos frases esculpidas en las paredes de las fachadas, que hacen honor al capítulo IX de la segunda parte del libro, en el que se narra la visita de DonQuijotey Sancho a El Toboso en busca de Dulcinea.

El Museo Casa de Dulcinea, que perteneció a Dña. Ana Martínez Zarco de Morales, a la que Cervantes inmortalizó como Dulcinea (Dulce Ana), mantiene parte de su estructura del S.XVI; ejemplo típico de las casas de hidalgos y ricos labradores manchegos. Varios museos, como el Cervantino o el de Humor Gráfico "Dulcinea", así como el conjunto de iglesias y conventos conforman uno de los lugares que guardan una historia de amor sin fronteras.

Campo de Criptana cuenta con los molinos de viento originales que inspiraron a Miguel de Cervantes para narrar la aventura más famosa de la literatura universal: Don Quijote contra los Gigantes. Su sierra y el barrio del Albaicín son el cénit del universo literario cervantino y paradigma del tipismo manchego. No existe mejor lugar para contemplar toda La Mancha en su esplendor y una de las puestas de sol más bonitas del planeta.

En la Cueva de Medrano se puede visitar el lugar donde estuvo preso Cervantes y que vio nacer la historia de Don Quijote. Los primeros comentaristas del libro y los biógrafos del autor afirman que en esta cueva se escribieron los primeros capítulos del libro. También la rebotica de los Académicos de Argamasilla, el lugar de celebración de las reuniones de la entidad imaginada por Cervantes.

El Castillo de Peñarroya, la Iglesia de San Juan Bautista o el Pósito de la Tercia son otras de las visitas obligadas en esta localidad que sirve como puerta de acceso al parque natural de las Lagunas de Ruidera, un paraje que esconde uno de los grandes humedales de la geografía española.

Ruta por La sombra del viento. La novela de amor y misterio La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón transcurre en la Barcelona de principios y mediados del siglo XX, desde los últimos esplendores del modernismo hasta la crisis de la posguerra.

La ruta hace un trayecto por los lugares que aparecen en la novela siguiendo las huellas de los personajes Daniel Sempere, Julián Carax, Fermín Romero de Torres y otros personajes. El recorrido se inicia en el mismo lugar que empieza la novela: en el Cementerio de los Libros Olvidados, descrito por Zafón como "museo de ecos y sombras" pero que es el Centre d'Art de Santa Mònica, se sigue por la calle de Ferrán y la del Call para atravesar la plaza de Sant Jaume y así continúa todo el recorrido.

Incluimos un último título en esta librería: La España vacía. El libro en el que Sergio del Molino retrata esa España que se apaga, que amenaza con extinguirse.

Este ensayo, surgido de una poderosa conciencia de lo vacía que está España, parte de una delimitación geográfica del autor que comprende las comunidades de Castilla-León, Castilla-La Mancha, La Rioja y Extremadura -con las salvedades de las grandes ciudades dentro de esta mapa-.

Del Molino ha estado en las Hurdes, en los Monegros, en las soledades del Moncayo, en los pueblos terribles de los crímenes españoles, en Puerto Hurraco y en Fago. En sus viajes ha seguido los pasos de otros viajeros a lo largo de siglos, y ha conversado y discutido con ellos mientras los leía, pero nunca pierde de vista la realidad cercana, ni su propia reacción a los lugares y a las personas que encuentra.