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Las mejores canciones del Pop Español

El experimento era el siguiente: cincuenta canciones españolas de todas las épocas y un puñado de periodistas de EL CORREO GALLEGO que debían elegir las mejores de todos los tiempos. Al resultado final, que soportaría decenas de análisis y más de una polémica, dedicamos las siguientes páginas.

TEXTO J.L. GARCÍA   | 25.11.2018 
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'Chica de ayer' (Nacha Pop , 1980). La canción más famosa del pop español (¿o es que no lo es?) se escribió en una garita militar. El autor, Antonio Vega, la parió mientras hacía la mili en Valencia, en 1976, cuando tenía 19 años. Allí, en la costa, bajo el tedio de una tarde veraniega empezó a darle vueltas a aquella historia de chicas y nostalgia. Pretendía ser una evocación abstracta, y quizás en ello radique uno de sus puntos fuertes: nadie se imagina a una antigua novia del cantante, sino que visualiza a su propia 'chica de ayer' en el transcurso de la historia.

Al alba (Luis Eduardo Aute, 1975). La noticia del año surge el 20 de noviembre, de madrugada, Francisco Franco ha muerto. En torno al declive de este hombre y de los movimientos políticos de todo signo ante la proximidad del desenlace, se sitúa un año rico en significados sociales que iban a cambiar, definitivamente el rostro de España. Seguramente la canción que mejor define la época la escribió Luis Eduardo Aute y la grabó por primera vez Rosa León. Se trata de Al alba, que además de bella y poética, es una reflexión sobre el final de una época y la desconfianza hacia lo que nos puede deparar el futuro inmediato. "Presiento que tras la noche vendrá una noche más larga", afirmaba un verso de la canción, que se convertirá en una de las más emblemáticas de todo el período de la Transición política que los españoles íbamos a vivir a lo largo de los siguientes años. Aunque en realidad, el tema se refería a una noche concreta: la de los últimos fusilamientos del franquismo.

'El sitio de mi recreo' (Antonio Vega, 1992). Lo tiene todo. El inconfundible riff arpegiado de guitarra de la intro que se repite antes de cada estrofa, la contundencia lírica y metafórica de sus versos y la melancolía que envuelve al tema la hacen una de las canciones más completas e imprescindibles del repertorio de Antonio Vega. Destacar solo uno de sus versos resulta complicado, pero cuántas veces nos hemos sentido identificados ante estas siete palabras, cómo se puede resumir así de bien algo que hemos pensado tantas veces y no hemos sabido transmitir: Poco o nada cuesta ser uno más.

'Black is Black' (Los Bravos, 1966). Suena el bajo de Miguel y la poderosa batería de Pablo. Tras ellos la guitarra de Tony. Las armonías del teclado de Manolo entran después. Finalmente, irrumpe una voz de fuerte personalidad. Es Mike. Así comienza Black is black, la canción con la que Los Bravos hicieron historia liderando las listas de éxitos internacionales. Hablar de Black is black es hablar de Los Bravos de la misma manera que hablar de Los Bravos es hablar de Black is black; una asociación inseparable, reconocida y tremendamente exitosa que en 1966 conquistó, desde España, el mundo entero. Alain Milhaud y Los Bravos consiguieron con ella la tan ansiada internacionalización que en aquella segunda mitad de los sesenta pretendían otros grupos como Los Brincos.

'Frío' (Alarma, 1981). Manolo Tena y sus compinches nunca encajaron en la llamada movida, a pesar de la coincidencia cronológica. El trío planteaba una depuración del r­ock urbano, con algunos rasgos prestados por la new wave. Hablaban con claridad del mono en Frío (1981), muchos años antes de que Antonio Vega o Enrique Urquijo se enfrentaran abiertamente a sus demonios. Una maravilla de canción en la que Tena despuntó como un gran compositor. Melancólica e impactante. Soy solo un verso que está equivocado... en la ceremonia de la desolación. Aquel rockero con chupa de cuero era en realidad un romántico que demostró en cada una de sus desgarradoras letras su pasión por la poesía, que impregnaba los textos de sus composiciones. 

'La leyenda del Tiempo' (Camarón, 1979). Camarón cantaba en  La leyenda del tiempo versos de Lorca que no comprendía. El sueño iba sobre el tiempo, flotando como un velero, mecido por guitarras eléctricas que no todo el mundo supo apreciar en su día. Hubo hasta quien devolvió el disco en unos grandes almacenes con el argumento de que aquello no era flamenco. Como en los lejanos días en los que Dylan recibía amenazas por electrificar los instrumentos, Camarón de la Isla era entonces, 1979, uno de esos hombres destinados a cambiar el curso de la música y entretanto recibir críticas durísimas de los suyos. Que nada sería igual se anunciaba desde la portada, una foto de Mario Pacheco. Camarón, con barba, difuminado por el humo de un pitillo. Mientras España aprendía a vivir en libertad tras la dictadura, Camarón se dejó la barba, abandonó el 'De la Isla' y sujetó una guitarra eléctrica acompasando flamenco, rock y jazz. Los críticos flamencos, por descontado, lo odiaron.

'Qué hace una chica como tú en un sitio con este' (Burning, 1978). ¿Hay alguien por ahí que no se sepa esta canción? Seguramente no. La historia de este clásico empieza en la localidad madrileña de Torrejón. Allí, en un piso, vivían en plan comuna rockera los cinco miembros de Burning, sus chicas, los colegas, algún camello... "Componíamos allí, escuchábamos música, hacíamos fiestas que siempre acababan cuando llegaba la Policía... Pepe (Risi, el guitarrista) hacía unos espaguetis que espolvoreaba con marihuana. Muy ricos", recuerda Johnny Cifuentes, el único miembro original que queda de aquellos Burning de los setenta. Lo curioso de esta canción no es tanto de qué trata la letra (es bastante evidente) sino de su acelerada gestación. Johnny: "Nos llamó el director de cine Fernando Colomo. Nos dio el guión de su nueva película y nos dijo que estaba buscando una canción. Tenía una de Aute, pero quería escuchar más. Nos dio un fin de semana". Y acertaron. A veces, hacer trabajos creativos bajo presión es la vía más rápida para que salgan genialidades. Incluso el grupo salió en la película de Colomo (protagonizada por Carmen Maura) haciendo de ellos mismos.

'Ponte de Rodillas' (Los Canarios, 1968). Esa entrada de bajo acompañado con el ritmo de la batería y esa sección de metales que introducen la canción hasta que entra el coro, son el preludio de la obra máxima de Canarios, un single arrollador titulado Get on your nees, literalmente Ponte de rodillas, una parábola sobre la felación que pasó la censura porque, al parecer, los funcionarios de la tijera se tragaron el cuento de que la canción trataba sobre una experiencia del propio Teddy Bautista, que pretendía hacer entrar en razón a una turista británica que había conocido en Ibiza y que despreciaba todo lo español. Sin embargo, durante muchos años, fue imposible encontrar este disco en las tiendas porque la compañía Barclay, que lo editó en su momento, cerró sin dejarle sus derechos a nadie: y lo que los censores no habían prohibido, en este caso lo prohibió la propia industria con sus reglas de mercado.

'Quaselvot Nit Pot Sortir El Sol' (Sisa, 1975). Una nana magistral, una de las canciones más hermosas que se han hecho en España en los últimos cuarenta años, que narra desde el comienzo una fiesta a la que van llegando todos los personajes de ficción del acervo infantil: el hombre del saco, Peter Pan, Gulliver, Popeye, la emperatriz Sisí, Caperucita Roja, Carpanta, los Reyes de Oriente, Papá Noel, Tom y Jerry, los tres cerditos, Charlot, Drácula o Frankenstein. La enumeración es larga y colorida y, cuando ya están todos, la canción se cierra con una invitación al oyente: Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie, o quizá sí, ya me doy cuenta que solo faltas tú, También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos, el tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol. El poder sintió miedo ante esta declaración imaginativa y naif, procedente de un peligroso mundo personal, sin banderas, y fue censurada. Sisa la escribió hace ya 43 años.

'19 Días y 500 noches' (Sabina, 1999). Nada mejor que el propio Sabina para explicarnos de que va el tema: "Mis canciones siempre arrancan de un verso. En el caso de 19 días y 500 noches es uno que suele pasar desapercibido, pero que es el más cruel de la canción: No pido perdón, para qué, si me va a perdonar porque ya no le importa. Acababan de dejarme y me dije: "¡Tendré que vengarme de ella de alguna manera, tendré que hacerle una canción que la persiga toda la vida!" Y así surgió el tema. Ahora, la hija de puta anda diciendo por ahí que le hice una canción muy bonita. ¿No te jode?" Sin duda, Sabina es un artista transversal, un icono. No solo gusta al padre y al hijo con la misma pasión, sino que se admite que sus canciones suenen tanto en el bar de los carajillos del barrio como en el hilo musical del último centro comercial. Forman parte del paisaje.

'Maneras de vivir' (Leño, 1981). Nunca una frase tan sencilla dijo tanto: maneras de vivir. La canción, de estribillo pegadizo, certero y cervecero, define el rock urbano en los años ochenta. Reivindicación de una forma de ser diferente de una juventud recién salida del franquismo y que prefería (como cantaba Leño) educarse "con El Papus y no con el Abc".

'En un Mercedes blanco' (Kiko Veneno, 1992). Existen canciones míticas por las circunstancias, porque nacieron de pie, cayeron en gracia y se hicieron un hueco en nuestros corazones. Y existen canciones míticas de puro ingenio, porque retratan a un artista en pura efervescencia. Las primeras se desinflan con los años, reducidas a una anécdota entrañable, a episodio para la sociología. En un mercedes blanco pertenece, sin embargo, al segundo grupo. La canción, inspirada por la película Salam/Bombay, es una metáfora de los estragos que hizo la heroína en la comunidad gitana, en las clases marginales, el mundo que conocía Kiko Veneno.

Malos tiempos para la lirica// No mires a los ojos de la gente (Golpes Bajos, 1998). Algunas canciones de Golpes Bajos nos dejaron una huella perdurable, como No mires a los ojos de la gente Malos tiempos para la lírica. Creo que los tiempos nunca han sido buenos para la lírica y todos pertenecemos a esa gente cuyos ojos de vez en cuando mienten. Por supervivencia o por cobardía. Las letras de Germán Coppini poseían algo especial y su voz sabía transmitirlo con desgarro y fuerza. Era patente su absoluta prevención y desdoro hacia la sociedad con frases como: No mires a los ojos de la gente me dan miedo, siempre mienten. No salgas a la calle cuando hay gente ¿y si no vuelves? ¿y si te pierdes?. Escóndete en el cuarto de los huéspedes con todo a oscuras. No pueden verte. Terrible, tremendo. Germán Coppini sonaba a desesperación y a verdad. Eran Golpes Bajos.

Vivir así es morir de amor (Camilo Sesto, 1978). Pocos en España no han cantado alguna vez este tema de desamor a ritmo de juerga, y menos serán los que no hayan sufrido el drama sobre el que canta Camilo (siempre me voy a enamorar de quien de mi so se enamora, canta). A Camilo Sesto hay que agradecerle algunos de los títulos más sobresalientes del cancionero del pop español del siglo XX. Seguramente, junto con Manuel Alejandro, es de los autores que mejor ha sabido condensar esa relación sado-masoquista que implican las pasiones amorosas. Como maestro del género, con el permiso de Roberto Carlos, Raphael y Julio Iglesias, el cantante seducía por igual a madres e hijas, ya como el hijo más deseado, ya como el amante soñado. El buque insignia del cantante, de su álbum Sentimientos, que vendió más de 13 millones de copias.

'Camino Soria' (Gabinete Caligari, 1980). La idea de Gabinete Caligari fue dedicarle una canción a Cuenca, pero Soria rimaba mejor. De esta forma, la ciudad a orillas del río Duero, que hechizó tiempo atrás a Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado, dio nombre a una de las canciones más emblemáticas del pop español. Un tema sin fisuras, una idea argumental y la reivindicación de un sonido propio, entre el casticismo madrileño y la melancolía castellana. Lo que no imaginaban es que, 30 años después, Camino Soria iba a seguir grabada a fuego en el corazón de todos los sorianos que aseguran que ese disco puso a Soria en el mapa para muchos españoles.

Groenlandia  (Zombies), 1980). La canción de Bernardo Bonezzi, líder de los míticos Zombies, era una invitación a viajar a lugares recónditos y proponía una aventura sonora desconocida en el pop español: Atravesaré el mundo/y volando llegaré/hasta el espacio exterior. Perú, Tíbet, Japón, la isla de Pascua, las selvas de Borneo, los cráteres de Marte, los anillos de Saturno...un periplo encerrado en una canción destinada a convertirse en el himno de un época. Bonezzi entró en la historia del pop nacional con Groenlandia -que llevaba en su cara B un tema instrumental titulado La venganza de Tchulu- y su debut como compositor marcó además su momento de mayor gloria.

'Para ti' (Paraíso, 1979). Cuando todos los grupos estaban enardecidos con el punk, Paraíso se convirtió en una rareza con su propuesta pop. Con Fernando Márquez "el zurdo" al frente, su fugaz y cambiante formación vio pasar a Mario Gil o Alaska entre otros. Parte de la magia del tema es que retrata perfectamente sensaciones, el descubrimiento de la sensualidad y del absurdo del mundo, las nuevas estéticas que se estaban difundiendo, la curiosidad y el desprecio. Claro está, si no has tenido esas sensaciones, es imposible que asumas la canción como tuya. Para ti entra por los poros. Desde luego, no hay recopilatorio de La Movida en el que no aparezca. Los fieles de su secta hemos aprendido a convivir con el manoseo popular -como ocurre con Chica de ayer o Déjame-; casi nadie sabe, sin embargo, que cada vez que la escuchamos, cada vez que suena la elegante guitarra de Antonio Zancajo, cada vez que sentimos el soberbio colchón de la batería de Paco, durante los casi cuatro minutos que dura la canción, volvemos a la adolescencia.

'No me importa nada' (Luz Casal, 1989). Una canción cínica y descreída se convertiría en el mayor éxito de Luz Casal. No me importa nada tenía como inspiración a una pareja que no estaba a la altura del romance de los sonetos, su letra era una narración sobre la falta de emoción, carente del drama de los boleros y sin la ilusión del pop, que hablaba de una de esas relaciones en las que uno se embarca sin estar convencido y de las que sale preguntándose: ¿qué estoy haciendo con mi vida? No me importa nada es la banda sonora de un duelo prematuro, una canción que escuchar para coger fuerzas antes de agarrar las maletas y salir de una relación que hace tiempo que ha dejado de sumar. Un canto a la indiferencia se convirtió en el mayor éxito de la cantante.

'Días de escuela' (Asfalto, 1978). Quizá la canción que mejor retrata aquella escuela rancia y gris de la España de los sesenta, aquellos oscuros colegios de los años de la dictadura. Más que una canción, es un reportaje periodístico de seis minutos, un pormenorizado relato de lo gris y represor de aquellos centros de enseñanza. Muchos de los que asistieron se reconocerán en estos versos: Formados frente a una cruz, y a ciertos retratos, entre bostezo y bostezo, gloriosos himnos pesados./ Despertamos en pupitres de dos en dos, aún recuerdo el estrecho bigote de Don Ramón, y la estufa de carbón frente al profesor, la dichosa estufa que no calienta ni a Dios. Otra parte del tema apunta: Dos horas de catecismo y en mayo la comunión/. La letra con sangre entra, otro capón. La pieza se despide con anhelantes mensajes de cambio: Cuando más me oprimían, más amé la libertad./ Y es a ti a quién canto hoy: enseña a tu hijo, enseña a tu hijo a amar la libertad.


21.- Un beso y una flor (Nino Bravo, 1972). La canción que abría el tercer disco del vocalista fue uno de los grandes éxitos de 1972, compuesto por sus ya compositores fetiche, José Luis Armenteros y Pablo Herrero. Todavía hoy sigue sacando lo mejor de muchos en los karaokes más variopintos.


22.- 'Devil came to me' (Dover, 1997). En 1997 las hermanas Llanos demostraron que el indie cantado en inglés podía tener futuro comercial, acercando, por poco tiempo, el dial que separaba 'Los 40 principales' del de 'Radio 3'. La influencia de Nirvana llegaba, al fin, al rock español y la generación 'Historias del Kronen' elevaba a la categoría de himno la canción que dio título a uno de los discos que más dieron que hablar en los 90.


Algunas más de nuestro legado sonoro

21. Un beso y una flor - Nino Bravo

22. Devil came to me - Dover

23. Mejor - Los Brincos

24. Mi calle - Lone Star

25. Nadie te quiere ya - Los Brincos

26. Oh Lord, why Lord - Pop Tops

27. El río - Miguel Ríos

28. Señora Azul - CRAG

29. Todo tiene su fin - M­ódulos

30. Mamy Blue - Pop Tops

31. O Tren - Andrés do Barro

32. Déjame - Los Secretos

33. Soy Así - Los Salvajes

34. Libre - Nino Bravo

35. Cadillac Solitario - L­oquillo

36. Entre dos aguas - Paco de Lucía

37. En el lago - Triana

38. Arponera - Esclarecidos

39. Sábado noche - Moris

40. Bring a little lovin - Los Bravos

41. Vuelvo a Granada - Miguel Ríos

42. Dama Dama - Cecilia

43. Hilo de Seda - Pekenikes

44. Autosuficiencia - Parálisi Permanente.

45. Como Ayer - Bruno L­omas

46. Capitán Trueno - Asfalto

47. Woman - Barrabás

48. La estatua del jardín botánico - Radio Futura

49. Ni tú ni nadie - Dinarama

50. Habanera del primer amor - Vainica doble

SE QUEDÓ EN EL CAMINO
Elena Pita
TURNEDO (IVÁN FERREIRO, 2005). La mejor canción, sin duda, de Ferreiro. Cuando se separaron Los Piratas, sus seguidores (fieles) esperábamos, con miedo, como sería su primer disco en solitario. Y no pudo ser más redondo. Tiene auténticos himnos como Turnedo, canción de cierre de todos sus conciertos. Trata de rupturas, de valientes y muestra a alguien desgarrado por el amor con ganas de pasar página.


LOS QUE VOTARON
Ana Iglesias, Ángel Orgaz, Antonio Pais, Arturo Reboyras, Alberto Tajes, Caetano Díaz, Carlos Deaño, Carmen Botana, Charo Barba, Koro Martínez, Demetrio Peláez, Elena Pita, Esteban de la Iglesia, Iria Martínez, Javier Rosende, José Antonio Pérez, José María Tajes, Mar Mera, Marcos Manteiga, Marina Salgueiro, Moncho Rodríguez, Natalia Rodríguez, Olga Vilar, Sabela Freire, Salomé Barba, Sela Cea, Sandra Cuiña, Sandra Couso, Silvia Castiñeiras, Víctor Furelos, Xaime Leiro, Xabi Sanmartín, Xavier Cea, Xurxo Fernández.