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TRIBUNA LIBRE

El mundo vivo de Carlos Sobrino

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 19.01.2020 
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EL CULTIVO y la tradición de la pintura y el dibujo arqueológico en Galicia viene desde mediados del siglo XlX, con Jenaro Pérez Villaamil, como ejemplo. Primero de una manera inconsciente, como temática directa y continuada dentro de un mundo circundante magnífico ;una muestra puede ser Francisco Pradilla en Noya o Daniel Urrabieta Viergue en su viaje a Galicia (1880) ; después a comienzos del XX de una manera consciente y programática, a la vez que consistente y fecunda. Hay que tener en cuenta la escuela fundada por Don Casto Sampedro y Folgar.

El compañero directo de esta tradición es la excursión arqueológica: el viaje plagado de vivencias, rigor y percepción afilada, y también, a menudo, con cámara fotográfica. Se trataba de ir acumulando testimonios pictóricos de la vieja Galicia, al decir de Filgueira Valverde. Incluso me atrevo a decir que esta actividad gráfica de lo arqueológico--el registro en papel de monumentos sobre todo-- es una de las identidades de Galicia. Tuvo sus décadas de Exposicones y Catálogos, como los siguientes :" Enrique Campo (1890-1911) y sus precedentes." Museo de Pontevedra. 1940; " Pintura y dibujo arqueológico en Galicia" . I. P. Sarmiento. 1967. "Los dibujantes de la "Sociedad Arqueológica" de Pontevedra". Museo de Pontevedra.1995 Me ocupé del tema en " El dibujo arqueológico y el antiguo convento de monjas del Arenal". Estudios Vigueses. Año Vl. Número 6. Año 2.000.

REFLEXION EN TORNO A ESTA ACTIVIDAD. La pintura y el dibujo arqueológico en Galicia apunta siempre a la reconstitución o a la reconstrucción (posterior) del monumento. Desde lo destruído o deformado lo sustituye de una manera fiel, y trae el consuelo. La aportación máxima de estas dos actividades es que constituyen un formidable realismo documental, pues conecta directamente con el riguroso mundo de la anotación, y en un notar y captar que eso dibujado posee un contenido especial con toda su emanación aurática (Walter Benjamin), en toda su mágica unicidad, en todo su significado y valor. El dibujo arqueológico se presta por completo a una rigurosa catalogación de lo antiguo, desde lo prehistórico a lo histórico puro. Puede apuntar a vestigios sueltos y concretos, y que sea diferentes e importantes. Conduce a una vestigia antiqua. Posee independencia, pero también puede colaborar con la fotografía.

El dibujo arqueológico se puede cultivar en solitario, como en grupo (normalmente, perteneciente a un colectivo cultural). Su valor e importancia radica además en que es un testimonio de un mundo ya desaparecido. Aborda esta actividad dos modalidades: arquitectura civil y arquitectura religiosa. La pintura y el dibujo pueden reproducir un edificio célebre o uno desconocido.También puede apuntar a algo insignificante en apariencia; también puede ser resultado de un hallazgo casual , como la lápida romana descubierta en Madrid por Enrique Campo en 1909.

Depende de la mano y del talento del dibujante o pintor la veracidad, el acierto y la perspectiva adecuada; ello conlleva a una originalidad y pureza informativas. La pintura y el dibujo arqueológico pueden ser útiles para una monografía de antropología cultural, como también a un estudio del costumbrismo en todas sus facetas. Ingresan en esta actividad doble el detallismo, la maestría y la convicción. No se olvide que muchos libros de investigación y erudición adjuntan numerosos dibujos arqueológicos.

CARLOS SOBRINO Y SU INCESANTE LABOR. Pasadas varias exposiciones sobre él, así como catálogos, artículos y estudios, y cuadros suyos en museos y la circulación de obras suyas en galerías gallegas de prestigio, y en salas de subastas madrileñas, así como monografías específicas , reseñas retrospectivas y una historiografía de la plástica gallega, hoy ya nadie duda de considerar a Carlos Sobrino Buhígas ( 1885, Pontevedra -1978, Vigo) como uno de los principales pintores y dibujantes del siglo XX en Galicia; pero es que antes ya era un maestro total. Sus colaboraciones en el Faro de Vigo, como indicio, nos muestran una Galicia rural potente. En él el dibujo puede colaborar con un óleo o una acuarela, como ser independiente. Ambas actividades en él podían ser producto de una excursión a Combarro o a Darbo... como la concentrada preparación de un gran lienzo en su estudio, y ser después galardonado con una Medalla; o como obras rigurosas que él iba ejecutando y guardando en carpetas. Estos dibujos, uno a uno, son verdaderos registros epifánicos del patrimonio vetusto y rural de Galicia. Tuve la oportunidad de examinar un total de 332 dibujos suyos en un domicilio particular. Un verdadero tesoro en papel.

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