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Pactrick Hamilton: sobre llanas, ladrillos y otros elementos de la construcción

El artista, que vive a caballo entre Santiago de Chile y Madrid, estudia la evolución de la economía y política chilenas generada por la revolución neoliberal impuesta por la dictadura de Pinochet

Imagen de la exposición ‘El ladrillo II’ del artista Pactrick Hamilton, comisariada por David Barro, en Pérez Constanti 12, Santiago. P.H.
Imagen de la exposición ‘El ladrillo II’ del artista Pactrick Hamilton, comisariada por David Barro, en Pérez Constanti 12, Santiago. P.H.

FÁTIMA OTERO // HISTORIADORA Y CRÍTICA DE ARTE   | 15.09.2019 
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Cuestiones relativas al mundo del trabajo como márketing, consumo, capitalismo son interesantes que las definan los economistas, las analicen los medios de comunicación, prensa, radio, televisión y el mundo inacabable de internet, pero no menos que los artistas las plasmen en sus propuestas y se impliquen en acontecimientos económicos que afecten a todos los ciudadanos de la aldea global que vio venir el teórico Marshall McLuhan.

Las creaciones plásticas nacidas del particular prisma artístico son tan válidas o más que la del mejor gráfico económico de un país, tanto para generar debate como para perturbar conciencias y el ánimo del espectador. Es lo que plantea el artista belga Patrick Hamilton, Lovaina, 1974, en DIDAC con su exposición El Ladrillo II comisariada por David Barro.

El artista lleva ya una dilatada carrera artística jalonada de importantes exposiciones y de concienzudos análisis sobre un denso texto de economía de libre mercado, contrario al ideario socialista por el que debía pasar la sociedad chileña. El libro se orienta a cuestiones como la apertura de mercados, bajada de aranceles o la reducción del gasto público y las privatizaciones por parte del Estado. Del estudio de este y otros textos y de su análisis extrae conceptos metafóricos traducidos en una sutil práctica artística, partiendo de lo que sucede en varios países latinoamericanos con gran desigualdad social. Con ello desenmascara las estructuras primarias de la cultura neoliberal.

En su obra son constantes los opuestos y los choques culturales de la ciudad del crecimiento, la jerarquía y de los centros financieros controlados por las élites internacionales, todo ello cargado de significado social, económico y cultural como igualdad- desigualdad; mano obrera-capital financiero traducido en arquitectura piramidal, típica de la cultura corporativa; equilibrio- desequilibrio; individuo- comunidad; justicia- injusticia social.

Hamilton, que vive a caballo entre Santiago de Chile y Madrid, estudia la evolución de la economía y política chilena generada por la revolución neoliberal impuesta por la dictadura de Pinochet. Parte de una apropiación formal y visual del arte conceptual con un componente de denuncia social. Con gestos simples crea instalaciones minimalistas, murales realizados con materiales de producción industrial.

En su primera muestra en Santiago de Compostela nos deja series como Abrasive Painting de 2018, donde reitera sujetos de trabajo de la clase obrera como puede ser el papel de lijar o útiles de la construcción como El Ladrillo, de 2019, u otros elementos como cubos, carretillas, llanas... todos son instrumentos base, imprescindibles y relacionados directamente con la fuerza de trabajo, la fábrica y la economía primaria y precaria asociada a la fatiga, carga sudorosa de cansancio y desigualdad social en la que viven los trabajadores.

Estos objetos Hamilton los recontextualiza dotándolos de gran elegancia formal, en una regularización geométrica que transmite un orden espacial y social para encontrarles otros sentidos. Surgen así nuevos enigmas que plantean preguntas acerca de cómo el valor cultural, social y económico es medido, establecido y desarrollado.

Debajo de ello se atisban los movimientos sindicalistas en la mecanización de su proceso, en la reiteración y en el igualitarismo. Paradójicamente con útiles destinados a mancharse crea hermosas instalaciones. Estamos ante creaciones conceptuales, resueltas en pulcras series de seductores muros en sobrios diseños minimalistas. Componen formas geométricas simples, en contraste de rojo y negro con los que llega a la abstracción decorativa y a un esquematismo diametralmente apartado de cualquier tipo de sensacionalismo pero que resalta por la potencia y la violencia colorista.

A nivel formal resuelve su trabajo en Pirámides o estructuras escalonadas, que tienen que ver con la arquitectura de tipo corporativo, con las estructuras que generan las grandes empresas y sistemas económicos. Vislumbra con esos esquemas el triunfo del neoliberalismo en Chile como símbolo del éxito económico y establece la relación entre el poder y la economía a través de las variadas figuras geométricas que genera.

El creador prolonga el concepto de pintura e investiga la historia de su país a nivel cultural, histórico y literario. En una impecable presentación visual que bebe del povera, pero no menos remite a movimientos sindicalistas o a la doctrina de Debord. Un trabajo sumamente estético pero muy reflexivo involucrado, volcado y versado en cómo es medida, establecida y desarrollada la realidad económica de un país. Para ello estudia la historia económica del pasado para entender mucho mejor el presente.