El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Tendencias » El Correo 2

Pilar Valiña, la primera emoción del Camino en tierras gallegas

Junto con su tío Elías, el famoso 'cura do Cebreiro', fomentó la creación de albergues y refugios para peregrinos

Elías Valiña, primero por la izquierda, en los años 70 en la hospedería de O Cebreiro con un grupo de amigos. - FOTO: Pilar Valiña
Elías Valiña, primero por la izquierda, en los años 70 en la hospedería de O Cebreiro con un grupo de amigos. - FOTO: Pilar Valiña

MANUEL GARRIDO   | 15.09.2019 
A- A+

Pilar Valiña regenta en O Cebreiro, punto de entrada del Camino Francés en Galicia, la hospedería San Giraldo de Aurillac y la casa rural Valiña. Es sobrina del inolvidable Elías Valiña Sampedro, el conocido cura de O Cebreiro, pionero y destacado impulsor del Camino de Santiago desde los años sesenta hasta su fallecimiento en diciembre de 1989. Pilar y su marido Luis continúan con la labor de dar cobijo y atención a los peregrinos que había iniciado su tío. Se trata desde hace ya años de una actividad económica, pero cuya gran referencia sigue siendo la hospitalidad jacobea tradicional.

Elías Valiña, el entusiasta del Camino

La figura de Elías Valiña estuvo siempre vinculada a la difusión y estudio del Camino de Santiago. Supo divisar que se acercaba un resurgir del Camino Francés, el más destacado, documentado y transitado de todos los itinerarios jacobeos.

El cura de O Cebreiro desarrolló una ingente tarea. Junto con sus colaboradores, entre los que destacaba precisamente su sobrina Pilar, se preocupó de la atención a los escasos peregrinos que en aquel tiempo había. Fomentó la creación de albergues y refugios para el descanso de los peregrinos, editó varios libros de temática jacobea y las primeras guías para orientar a los peregrinos. Pero la principal obra de Valiña fue recuperar y señalizar el Camino de Santiago desde la emblemática ciudad francesa de Saint Jean Pied de Port a Compostela.


El icono mundial del Camino

Hacia mediados de los años ochenta Elías Valiña dirige la primera señalización que se realiza del itinerario jacobeo en España. Con sus propias manos y las de sus voluntarios pintará la hoy mundialmente famosa flecha amarilla en lugares visibles. Como medio de transporte y de carga utilizaban una furgoneta Citroën, conocida popularmente como dos caballos.

Su sobrina Pilar explica la razón de la utilización de este color: "Mi tío trataba de buscar siempre la pintura más barata del mercado. Localizó una partida sobrante de la que se utilizaba en aquel tiempo para pintar las carreteras. Era de un color muy llamativo que se veía bien". Añade que el sacerdote "era un altruista, pagaba casi todo de su bolsillo y de pequeñas ayudas públicas que iba consiguiendo con mucho esfuerzo". Hay que tener en cuenta -concluye- "que en aquel tiempo el fenómeno jacobeo era muy minoritario, incluso dentro de la propia Iglesia".

 

Recuperó el poblado de O Cebreiro

Elías Valiña fue el precursor de la trasformación de la otrora olvidada aldea de O Cebreiro. Consiguió que las distintas administraciones la dotaran de servicios básicos, como la luz y el agua, y sobre todo, recuperó su esplendor jacobeo. Pilar cuenta que el sacerdote gestionó la primera gran rehabilitación del santuario de Santa María la Real y la creación del Museo Etnográfico de O Cebreiro. Ambas obras se hicieron con motivo del Año Santo Compostelano de 1965.

Actualmente el conjunto museístico ocupa algunas de las viejas pallozas del lugar, que son casas tradicionales de la montaña lucense donde convivían personas y animales hasta mediados del siglo pasado. En ellas se recrea la vida cotidiana de aquellos duros tiempos.

La hospitalidad tradicional de la ruta jacobea

Pilar y su marido continúan con la gestión de la hospedería San Giraldo de Aurillac. Se trata de un antiguo priorato y luego hospital de peregrinos cuyos orígenes se remontan al siglo XI, en tiempos de Alfonso VI. Han aumentado su oferta con la Casa Rural Valiña, situada también en O Cebreiro. Son unos establecimientos con una cuidada atención y que guardan la esencia de los hospedajes medievales e incorporan las comodidades actuales.

Como explica el periodista Luís Celeiro, uno de los biógrafos del sacerdote, "los herederos del cura desarrollan su labor con la misma premisa que movía el quehacer cotidiano de Elías: ayudar en la medida de lo posible a los peregrinos". Mantienen la hospitalidad tradicional adaptada a los nuevos tiempos: "Tratamos de ayudar a los caminantes en todo lo que podemos", explica Pilar. "No solo les damos de comer y dormir lo mejor posible y al mejor precio, nos preocupamos de todo lo que puedan necesitar", continúa. "Mi tío nos inculcó el cariño al Camino de Santiago y a sus peregrinos y no podemos ni queremos fallarle", concluye.

Por desgracia, el cura no pudo ver el resultado de su obra. Según su sobrina "le hubiera encantado comprobar el fruto de su enorme esfuerzo y estaría muy contento", ahora bien, advierte: "No le gustaría la actitud de algunos peregrinos, sobre todo en verano, que banaliza el itinerario jacobeo".