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Porto, ciudad de epifanías

Ribeirinha, postal típica de la ciudad de Oporto de José Moutinho
Ribeirinha, postal típica de la ciudad de Oporto de José Moutinho

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO / ESCRITOR   | 03.03.2019 
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Portugal posee un complejo pasado patrimonial, y lo usa. La contemplación, la utilización y el disfrute de ese pasado constituye en la actualidad atracción y motivación constantes. En primer lugar , por sus circunstancias históricas, pero también, y aparte, por su sensibilidad, su voluntad y una influencia recibida de Inglaterra a lo largo de los siglos. Supo conservar un mundo patrimonial impresionante que ahora es admirado por muchos visitantes. También se da con seguridad una rectificación en aquellos que no la consideraban, al verla ahora con una renovación incesante. Pero en especial Porto es una ciudad representativa y completa de la noble Lusitania. A ella vamos a referirnos.

LA ESENCIA DE PORTO. Qué pasa con Porto? Cuál es la caracterización última de Porto? En qué consiste la médula de su atractivo? Desde hace unos años Porto se va exhibiendo. La actualidad que muestra y el pasado que ofrece conduce hacia un camino abierto donde el futuro queda garantizado como lo mejor que pueda ser concebido. Porto como ciudad con un pasado rico y arquitecturas de renombre es visitado con frecuencia para practicar allí la contemplación, que es siempre una fuente de satisfacciones y una de las mayores plenitudes del ser humano. Porto está incluído entre esas ciudades del deseo, la admiración, la ilusión y la inquietud.

De entre todos los estilos que pasaron por Porto aparecen con más garra el Barroco, el Modernismo y las aportaciones del XlX. Estos estilos colaboraron en darle esa especial marca perenne a la ciudad, en alternancias y en mezclas, en juegos de contrastes a lo largo de las décadas en que se cultivaron. Ahí está como perenne referencia icónica la Torre de los Clérigos, del inmortal Nasoni, y con forma de espiga al decir de Robert C. Smith, que la estudió. Recuérdense todos los edificios de la Avenida dos Aliados. También, y quizá más ahora que antes, una sensibilidad flotante y actuante en funcionarios, restauradores, arquitectos y decoradores se encargó de que ese pasado vuelva a existir con esplendor y orgullo.

La metáfora es la siguiente : el efecto para el visitante en la ciudad es como si una pieza de plata labrada estuviera sucia y olvidada (en cierto modo), y ahora resplandece (fulget) después de la limpieza adecuada, pero no es sólo este hecho. No es sólo el puro refulgir (por) lo que se la aprecia, ese mero quedar libre de impurezas, lo que se percibe y adivina: las formas concretas y los detalles; es nada menos, y más lejos, las calidades y cualidades que van surgiendo, señal de la maestría del orfebre.. En paralelo ,igual sucede con la ciudad de Porto con todos sus edificios y sus calles. Qué ha sucedido pues?. Que al restaurarlo se le ha devuelto su identidad, finalidad, estilo, sentido y significado, lo que culminó en una intrasferible entidad y encanto, y la mirada del visitante escruta y adivina un valor renovado, una aprobación ciudadana y un aparecer en un libro ilustrado sobre la ciudad porque se lo merece.

Multiplíquese esto por centenas en los edificios y por decenas en las callles y se comprobará lo que indico en reflexión propia. La habitabilidad renovada de muchos edificios le devolvió su definición completa, y además de una manera pragmática surge su funcionabilidad. Es necesario comentar el acierto en la dirección restauradora, cabe lo mismo, resucitadora .Casi con el mismo rapto la inspiración y el diseño surgen ahora, auráticas y potentes, en cualquier edificio reformado desde un mandato municipal, a menudo, adecuado y observante.

Porto emana, irradia. Desde la sensualidad se capta su materialidad en descenso de los edificios hacia el Douro; y desde la sensibilidad se percibe su inmaterialidad, su flotación mágica. Cuál es la raíz de esta emanación?. Las sensibilidades acertadas y reunidas de todos sus creadores y arquitectos, sus estéticas, su gusto, su formación, sus influencias artísticas, las modas , las ideas y diseños adecuados que se han ido sucediendo desde la Edad Media hasta nuestros días, sin cesar. Ingresa también el dominio perfecto del cuidado sobre todo lo construído para que no existan sombras sin posibilidad de luz, en cumplimiento exacto de todas sus ventanas.

Estos hechos producen ese " no-sé-qué " que embelesa, a lo que hay que añadir una elegancia en fachadas con un toque londinense/ inglés que le da un toque europeo muy favorecedor. No sólo contribuyen a su emanación y encanto los aspectos urbanos, los detalles de sus edificios, sus adornos, sus fachadas, sus fuentes y sus plazas, también contribuyen los " momentos" en que se recogen las impresiones y las epifanías, en un súbito captar, por supuesto, y las vivencias, y ese deje lírico y de felicidad en el visitante, y mucho más si es artista.

Esa refulgencia portuense porporcionó desde siempre una abundante iconografía acerca de la ciudad. Ahí están los grabados ingleses y las interpretaciones de vanguardia. Porto con su pasado como legado y su renovación y restauración es una ciudad por siempre joven.


"O TRIPEIRO" Y SUS CAFETERIAS. Es enorme la importancia de la Revista "O Tripeiro" (Revista mensual de divulgaçào e cultura ao serviço da cidade e das suas tradiçoes). He aquí la revista de sus amores. Se publica, casi con seguridad, desde los años 40. En esta revista entraron artículos de calidad de acreditados escritores. Van referidos a la historia y a aspectos de la ciudad.

Es el más directo instrumento para saber sobre Porto, su más amplio aliado en que rigurosos saberes y variadas noticias se reúnen desde una voluntad desprendida. Ningún colaborador cobraba, creo; hoy se sigue repartiendo. Como un emblema y una costumbre surgen sus cafeterías tan conocidas: Mayestic, Guarany, A Brasileira... bronce, caoba, mármol, espejos, cuero labrado son las materias nobles que los contienen, y donde las formas y las conductas mil de sus clientes componen un tejido compacto, y allí la consumición es deleite entre ese ambiente especial en que la vida le da la bienvenida a la conversación, la sonrisa, la empatía y hasta a la osadía misma.