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TRIBUNA LIBRE

Transporte público: de todos y para todos

IGNACIO MAESTRO SAAVEDRA / DIRECTOR XERAL DE MOBILIDADE DE LA XUNTA   | 12.05.2019 
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Opinar sobre el proceso puesto en marcha por la Xunta para la renovación del transporte público de viajeros por carretera requiere, si desea hacerse con honestidad, exponer una serie de hechos ciertos que muestran el camino emprendido como el único posible, o al menos, el único razonable y, sobre todo, responsable.

El primero de esos hechos es el contexto normativo que hace de la licitación de las concesiones de transporte público de viajeros en este año 2019 un deber legal inaplazable para todas las administraciones públicas.

El Gobierno gallego acumula ya la experiencia precisa para saber que cambiar las cosas en este ámbito es una senda tortuosa que exige voluntad de acero. Hemos demostrado tenerla. Pero, aunque no fuera así, aunque sintiésemos la tentación de acomodarnos al status quo, no podríamos sucumbir a ella sin incumplir la ley.

El segundo, que la modernización del transporte púbico es una asignatura pendiente en Galicia desde hace años. La caducidad de unas concesiones de autobús diseñadas en épocas remotas del siglo XX, y que no responden a las necesidades de movilidad del país que somos en el siglo XXI, nos obliga a impulsar un cambio de modelo.

Y, en tercer y último lugar, que el plan de la Xunta para modernizar el transporte no merma ni en un solo euro la aportación económica de la Administración al sistema. Al contrario: los primeros 100 contratos suponen un incremento de fondos públicos del 16% con el fin de mejorar los servicios, blindar los puestos de trabajo y garantizar la viabilidad financiera de las concesiones.

Allá quien, obviando lo anterior y camuflando su evidente motivación partidista bajo el escudo de una formación técnica, acaba por erigirse, desde estas mismas páginas, en portavoz de intereses económicos particulares. Allá quien, entre la defensa de los ciudadanos y bien público y la codicia empresarial, escoge servir a esta última.

Los que se resisten al cambio olvidan que no hablamos de una propiedad privada. Hablamos de transporte público. Y público quiere decir de todos y para todos.

Enfrente tienen el esfuerzo ingente de un Gobierno empeñado en ofrecer a todos los gallegos, vivan donde vivan, y especialmente si lo hacen en el rural, un transporte público más útil y, a la vez, economicamente equilibrado para tener futuro.

 


Buscamos la fórmula y la encontramos, por cierto, sin inventar nada. Antes que Galicia, otras comunidades autónomas gobernadas por distintos partidos políticos acreditaron la eficacia de las modalidades del autobús compartido y los servicios bajo demanda. Es, como antes señalaba, el único camino responsable.

Responsable con el futuro de nuestro rural, donde el envejecimiento hace que el modelo convencional de transporte público sea cada vez más deficitario e insostenible desde el punto de vista ambiental. Resignarse a un territorio sin un transporte público moderno y de calidad es aceptar la fatalidad de un rural gallego abandonado y sin vida. No es una alternativa para este Gobierno.

Responsable, también, con los recursos públicos -de nuevo, de todos los gallegos- gestionados por una Administración que, ostentando las competencias en sanidad y educación, destina cada año más de 120 millones de euros a garantizar el derecho al transporte escolar gratuito a una población singularmente dispersa en un pais orográficamente complejo. En estas circunstancias, el coste de prestar este servicio triplica en Galicia la media nacional. Nuestro deber es tratar de obtener el mayor provecho social de esa inversión, y lo hacemos, ofreciendo las plazas vacías a los vecinos del rural que demandan autobuses.

Responsable, por supuesto, con los alumnos que disfrutan del derecho al transporte escolar gratuito. Los niños son sagrados y por eso priorizamos la atención a sus horarios y paradas, a la par que blindamos su seguridad, reforzando las exigencias de la flota y asegurando la presencia de un monitor acompañante en todas las líneas.

Y responsable con el futuro de un importante sector empresarial en Galicia, formado predominantemente por pequeñas y medianas empresas de las que depende el empleo de cerca de 5.000 trabajadores en nuestra Comunidad. Estamos comprometidos con su futuro.

 


Queremos ser responsables y, además, estamos avalados por la experiencia. En agosto de 2017 iniciamos la gran transformación que ahora aspiramos a completar y el balance no muestra ninguna de las desgracias profetizadas.

Al contrario. El autobús compartido ha funcionado cada día lectivo de los últimos dos cursos en casi 500 líneas sin un solo incidente relacionado con la convivencia de adultos y escolares en los autobuses. Gracias a este sistema, más de 320.000 personas pudieron usar un autobús que antes tenían vedado. Las empresas no cerraron y los trabajadores conservan sus empleos.

Es el momento de completar el cambio. Debemos seguir avanzando en la solución de demandas históricas, como la mejora de la conexión del Hospital Naval de Ferrol o la extensión de las ventajas del transporte metropolitano a toda Galicia. Buscamos que todos los menores de 19 años viajen gratis en el autobús interurbano. Queremos garantizar paradas seguras en horario nocturno. También, contribuir a la racionalización de las jornadas escolares. O aprovechar al máximo la oportunidad de la inminente llegada del AVE y la construcción de las estaciones intermodales.

 


O falar non ten cancelas. Opinar es fácil. Casi tanto como lo hubiera sido dejar el transporte público a la deriva. Pero los ciudadanos esperan que agarremos fuerte el timón, evitemos que el barco se hunda y lo llevemos a buen puerto.

La Xunta sube la apuesta con más recursos económicos y mayores exigencias sociales para estar a la altura de nuestro objetivo: seguir siendo la misma Galicia pero con un mejor transporte público. Un transporte de todos y para todos.