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TRIBUNA LIBRE

La verdad sobre ser madre

ANA M. LONGO  | 24.11.2019 
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¿POR QUÉ SE SIENTE SOLA LA MADRE PRIMERIZA? Los estereotipos que rodean la maternidad se alejan suficientemente de la realidad. En este artículo vamos a desengranar aquellos aspectos que causan soledad y culpabilidad en la madre primeriza.

La maternidad por vez primera. El hijo llega a convertirse en un elemento del núcleo familiar, alrededor del cual todo gira, de ahí el aumento de discusiones y ansiedad. La madre primeriza se ve sobrepasada por el cúmulo de actuaciones que debe llevar a cabo. El estrés, agotamiento y dependencia del bebé, llegarán a cebarse con ella en más de una ocasión.

La mujer puede estar todo el día rodeada de personas: padres, pareja, amigos…, sin embargo, tras dar a luz, llegar a sentirse muy sola. Puede padecer depresión postparto, o no llegar a ese punto, pero sí resultar un tiempo de inestabilidad emocional. No conseguirá abrirse y desahogarse porque se la juzgará constantemente, o no se le dará valor a sus miedos e inseguridades.

La soledad. Antiguamente la familia era una manada, convivían bajo el mismo techo, y copiaban modos de educar a través de generaciones. Ante el nacimiento de un nuevo miembro, las mujeres colaboraban, delegaban y eran referentes. En el siglo XXI la madre encuentra el apoyo en grupos de madres donde puede escuchar y compartir.

En la actualidad, las familias están más desunidas, y se reúnen lo justo. La madre trabajadora disfruta de una baja escasa que le impide adaptarse a la nueva situación. Y sobreviene la soledad y el agobio ante algo desconocido, sin recibir ese tiempo para procesar, espacio para encontrarse y respeto ante las decisiones.

La consideración con la madre. Antes de ser madre se crean ciertas expectativas. Se comenta con la familia: “le daré pecho hasta los 4 meses”, “mi hijo dormirá en una habitación aparte”. Todo es idílico. Los pareceres, al igual que lo que posteriormente es el bebé, distan de la realidad, que llega sin previo aviso.

De nada sirve idealizar o planear. En la maternidad un alto porcentaje es trabajar duro, llorar, sufrir y equivocarse para volver a hacerlo. Como madre primeriza, seguramente se hayan leído artículos que recomiendan unas pautas de crianza, pero no pueden aplicarse con todos los niños. En el momento que la progenitora llegue a descubrir a su hijo, podrá ejercer con él.

 La madre primeriza se siente culpable. Los cambios hormonales en la reciente mamá resultan tediosos. Con el bebé en brazos la mujer escuchará a familiares cercanos aconsejarla, e incluso rebatir sus doctrinas de crianza. La madre de la madre debe proteger y dejar fluir ese sentimiento inicial, no olvidar que su hija se encuentra asustada ante la gran responsabilidad.

Probablemente ese contacto tan habitual en los tiempos de las abuelas, llega a ser excesivo para la nueva mamá, que llega a sentirse culpable. Se siente culpable por no lograr actuar como se espera de ella, o como lo que resulta ser considerada “adecuada”. La madre primeriza llegará a serlo cuando actúe con libertad, y cuando con sus fallos, aprenda a perdonarse.

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