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Vilanova para el PP y en A Illa gana el PSOE ... desde la segregación

Este mes de junio cumplen veinte años desde que se celebraron las primeras elecciones municipales en ambos concellos. En la antigua capital todavía no perdonaron el doble juego de los socialistas y eso se refleja en las urnas. En la isla, que llegó a ser republicana por unas horas, es tradición que manden fuerzas de izquierdas

LINO CONDE   | 02.06.2019 
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Partido Popular y Partido Socialista llevan veinte años repartiéndose los gobiernos municipales de Vilanova y A Illa, respectivamente, desde que se produjo la segregación del territorio insular del peninsular. No en vano, fueron los dos partidos que más trabajaron entre sus respectivos electorados para que llegara a buen puerto la independencia. Los intereses de ambos bandos estaban muy claros: Los insulares querían ser libres sobre la base del puente que rompía su aislamiento, y de excesivas décadas dependiendo de las decisiones de Vilanova; los vilanoveses querían liberarse del poder de los alcaldes isleños que dirigían la política municipal desde las primeras elecciones democráticas (1979).

La convivencia pacífica entre Vilanova y A Illa se vio comprometida tras los comicios de 1983. La que parecía una nueva y contundente victoria del PSOE y del alcalde isleño, José Sito Vázquez García, con ocho concejalías, se transformó en derrota por medio de un pacto a cinco bandas: Alianza Popular (AP), Unión Parroquial Independiente (UPI), Agrupación Independiente La Verdad y Convergencia de Independientes de Galicia (CIG) respaldaron con sus ocho ediles electos al único concejal de la denominada Unión Insular Democrática (UID), Juan Nieto Dios Chiquita, que había obtenido tan solo 657 votos. Los vilanoveses capitalinos creyeron que un regidor en minoría, aunque también fuese isleño, podría ser más receptivo a sus planteamientos. Con el tiempo, este tipo de acuerdos se han venido sucediendo hasta convertirse en habituales, pero en aquel momento la mayoría socialista derrotada se sintió víctima de un "golpe antidemocrático". Durante la sesión de investidura, alborotados grupos vecinales de A Illa tomaron el edificio consistorial, protestaron contra el nombramiento del nuevo alcalde e incluso presionaron para revocarlo. El despliegue de Fuerzas de Seguridad, nunca visto en Vilanova, sirvió para proteger en todo momento a los ediles, garantizar el orden público y evitar que se generalizasen conatos de violencia.

Los dos años que se prolongó el breve mandato fueron mucho más importantes de lo que pudiera parecer. Desde el punto de vista de obras y servicios apenas hubo tiempo para actuar, pero, desde el prisma político y social, se sentaron las bases de la futura relación entre Vilanova y A Illa. Pronto se concretarían las iniciativas secesionistas insulares mediante la creación de una coordinadora (agosto de 1987) para estudiar la independencia. Aunque parezca una paradoja, el viaducto sirvió más para alejar que para acercar. Tras la experiencia del gobierno Chiquita, los vilanoveses tomaron conciencia de que el censo electoral de A Illa, votando unido a un candidato propio, siempre iba a propiciar gobiernos insulares y esto escocía en el continente. Por eso, las negociaciones de cara a la segregación iban a ser bastante fluidas. Como balance de aquellos años convulsos queda el bipartidismo armónico: A Illa siempre gobernada por el PSOE y Vilanova dirigida por el PP sine die.

El histórico decreto 415/1996, de 21 de noviembre, firmado por el presidente Manuel Fraga y el conselleiro de Xustiza, Jesús Palmou, ponía fin a la secular unión territorial. El 1 de enero de 1997 la antigua parroquia vilanovesa de San Xulián se convertía en el municipio 315 de Galicia, culminando el sueño de los insulares, tras la luz, el teléfono y el puente. Recuperar la propia municipalidad era el deseo desde que, en el siglo XIX, el Estado eliminó el ayuntamiento isleño para convertirlo en parroquia. Así como en 1987 se creó una comisión pro segregación, cinco años más tarde (5 de junio de 1992), el pleno de la corporación municipal vilanovesa aprobaba por unanimidad una moción trascendental: "realizar un estudio socio económico sobre la viabilidad de una Illa de Arousa convertida en Concello propio". En 1993, la consultora Pura Barrio Val entregaba al regidor Juan Manuel Dios el informe que avalaba la viabilidad del proceso.

Hasta que se produjo la ansiada separación, los alcaldes venían impuestos por el peso del censo electoral isleño que votaba casi unánime a favor de su representante más destacado. Así se sucedieron los gobiernos de Sito Vázquez (1979-1983), Juan Nieto Dios Chiquita (1983-1985), destituido por moción de censura tras inaugurar el viaducto, y Manuel Dios (1989-1995). Es en mayo de 1995, ya avanzadas las negociaciones para sacar adelante la división, cuando el Partido Popular obtiene su primera mayoría absoluta (9 concejales de 17). Fue un gobierno de transición que habría de ir sentando las bases del futuro municipio. El proceso serí8a más largo y complicado de lo esperable, teniendo en cuenta los intereses en juego. Los socialistas se dividieron, porque el PSOE vilanovés no quería apoyar la escisión, alegando que era muy costosa y que debilitaba a ambos municipios. Los socialistas vilanoveses temían, no sin razón, que su apoyo a alcaldes isleños les iba a restar votos tras la independencia, mientras los populares intuían que iban a salir beneficiados políticamente por respaldar la ruptura. Entre las primeras elecciones democráticas de 1979 y la segregación de 1997 el poder municipal quedó en manos de isleños y esto escoció en las parroquias peninsulares. En cierto modo, estas se sentían discriminadas a la hora de distribuir el presupuesto.

Gonzalo Durán (PP de Vilanova) y Manuel Dios (PSOE de A Illa) fueron las cabezas visibles de aquel camino sin retorno hacia el municipio 315 de Galicia y aquel liderato favoreció las aspiraciones de sus respectivos partidos. En 1999 el Partido Popular de Vilanova subía hasta 10 ediles y el PSOE se quedaba en 3, por 2 del BNG, uno de Defensores de Vilanova y Parroquias (Devip) y otro por Independientes. El PSOE vilanovés no levantó cabeza electoralmente hasta que, en 2015, la lista encabezada por Javier Dios obtuvo 5 concejalías, las mismas que acaba de revalidar. En Vilanova aún sigue vigente el resquemor por la alineación de los socialistas locales con sus camaradas insulares, y eso es combustible que propulsa las mayorías aplastantes de Gonzalo Durán.

En A Illa la primera batalla electoral fue mucho más igualada: el PP ganó con 5 actas, seguido del PSOE con el mismo número, pero el único representante del Bloque Nacionalista rompió aquel empate apoyando al candidato socialista y primer alcalde oficial, Manuel Vázquez Vázquez, en el municipio más joven de Galicia. A partir de aquel momento, Gonzalo Durán y Manuel Vázquez se repartieron el gobierno de sus respectivos municipios, siempre con cómodas mayorías. El médico vilanovés inicia ahora su séptimo mandato y el economista isleño dejó el bastón de mando en 2014, cediendo el paso al actual mandatario, Carlos Iglesias, que acaba de revalidar su alcaldía con otra holgada mayoría.

LA POLÉMICA DE LOS ISLOTES XIDOIROS

Las diferencias entre isleños y vilanoveses tuvo un punto singular cuando los primeros reclamaron la propiedad de los islotes Xidoiros, en medio del mar entre ambos lugares y la mitad del nuevo puente que les unía al continente.

En el acuerdo inicial, artículo 2 del Decreto 415/1996, de 21 de noviembre, se hacía constar que "el territorio del nuevo municipio que se constituye es el que corresponde, en la actualidad, a la parroquia de San Xulián de Arousa, que coincide con la superficie de A Illa de Arousa".

Pero en el nuevo concello empezaron a librar una batalla para ganar pequeñas batallas. Por ello, casi diez años después, el 10 de marzo de 2005, Fraga y Palmou firmaban otro decreto en el que se modificaba aquel artículo 2 quedando establecido que los islotes dependían de los isleños y que también ternían derecho a la mitad del puente. "El territorio del nuevo municipio que se constituye es el que corresponde, en la actualidad, a la parroquia de San Xulián de Arousa, que coincide con la superficie de A Illa de Arousa, incluyendo la adscripción de los islotes Xidoiros al ayuntamiento de A IIla de Arousa" (y) "El límite entre los términos municipales de A Illa de Arousa y Vilanova de Arousa se sitúa en el centro geométrico del puente que une ambos ayuntamientos". Y se puso punto final a otra disputa.

Un crédito de tres millones

Los concellos de Vilanova y A Illa de Arousa siguen pagando, en teoría hasta el año 2022, el crédito de tres millones de euros que les facilitó la Xunta para cubrir las deudas que tenía el ayuntamiento original y que, en el acuerdo de segregación, deberían repartirse entre ambas entidades de forma proporcional a la población que tenían cuando se separaron.

La deuda a proveedores se aproximaba a los 1.000 millones de pesetas, según dejó sentado la correspondiente auditoría, de los cuales Vilanova debía abonar el 70% de los tres millones de euros y correspondía el 30% restante a los regidores de A Illa. Aquí si que hubo unanimidad, los alcaldes que se vieron obligados suscribir el crédito no estaban de acuerdo con las valoraciones y no entendían que fueran ellos los que tuvieran que pagar la desfeita anterior. Es lo único que le sigue uniendo.