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Xosé R. Bustelo: "El reto de los investigadores es subir la curación del cáncer a un 75% en la próxima década"

Presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer

Xosé R. Bustelo. Reconocido investigador sobre el cáncer, es vicedirector del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Salamanca
Xosé R. Bustelo. Reconocido investigador sobre el cáncer, es vicedirector del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Salamanca

MARINA SALGUEIRO  | 27.01.2019 
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Este premiado biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Salamanca ha sido elegido recientemente para dirigir Aseica, de la que ya formaba parte, y que a partir ahora intentará ampliar y mejorar. Resalta que hereda esta asociación en un magnífico estado, lo que le ayudará a conseguir sus objetivos en los próximos años.

- ¿Qué significa para usted presidir la Asociación Española de Investigación sobre el cáncer?

Se suele decir que ocupar un nuevo cargo es siempre una responsabilidad, lo que obviamente es cierto. Sin embargo, yo lo veo más como un reto y un compromiso personal. El reto es el de hacer nuestra asociación cada vez mejor y con una mayor capacidad de influencia a nivel social y político. También que ofrezca un valor añadido importante a todos los investigadores que, independientemente de su puesto en su carrera científica, trabajen en el ámbito del conocimiento básico y clínico del cáncer. Y es también un compromiso personal porque creo que, a parte de lo que tenemos que hacer como investigadores, los científicos también debemos participar, dentro de nuestro ámbito, en la promoción y defensa de la ciencia como valor esencial para progresar como país y para curar mejor a nuestros pacientes.

- ¿Cómo la encuentra y qué espera o quiere aportar?

Afortunadamente, soy heredero de una gestión previa que, durante los últimos años, ha permitido consolidar y ampliar la asociación. En este sentido, creo que es de justicia valorar el trabajo realizado por nuestro anterior presidente, el doctor Carlos Camps. Parto, por tanto, con una ventaja importante porque el reto no es cambiar radicalmente las cosas sino, utilizando una situación ya buena como trampolín, mejorarlas y ampliarlas a corto plazo. El equipo que trabajará conmigo en este nuevo periodo es también amplio y muy comprometido, lo que hará las cosas más fáciles y llevaderas.

Hay varias cosas que pretendemos acometer en estos próximos dos años. Una de ellas es atraer a los científicos más jóvenes que están iniciando su andadura en la investigación contra el cáncer para que participen activamente en la asociación. Con ello, queremos orientarlos sobre su carrera profesional así como servir de altavoz de sus problemas en cuanto a estabilización, definición de la carrera profesional y aumento de sus oportunidades tanto a nivel de contratos como de dinero para investigar. Tenemos también un compromiso muy firme con nuestras investigadoras para intentar romper las trabas que sufren por asuntos de género y el famoso 'techo de cristal' que las aleja de puestos de dirección. Dado nuestro ámbito de actuación, queremos también trabajar y establecer lazos muy estrechos con las asociaciones de pacientes como es el caso, por ejemplo, de la Asociación Española contra el Cáncer. Y, como dije antes, queremos ser también un altavoz de protesta para intentar cambiar la situación de estancamiento y retroceso que se ha producido en España desde el año 2010. En este sentido, está claro que un punto importante es el de establecer contacto con responsables políticos de todos los partidos e instituciones científico-sanitarias para hacerles llegar nuestra opinión y sugerencias sobre este aspecto.

- ¿Usted cree que los científicos saben poner en valor su trabajo o sería necesario darles más proyección pública?

Yo creo que hay un esfuerzo cada día mayor por intentar trasladar nuestras investigaciones y avances científicos a la sociedad. A veces no lo conseguimos porque nos perdemos en jergas técnicas que son difíciles de entender para los no iniciados. Pero, en general, creo que sí se hace un esfuerzo en medios de comunicación, jornadas específicas dirigidas a pacientes, escuelas, institutos, etc. Creo que esto es necesario no solo para trasmitir lo que hacemos sino también para demostrar que el dinero que, al final viene de pacientes y de todos los que pagamos impuestos, se gasta bien y en la dirección de conocer cada vez mejor qué es el cáncer y cómo tratarlo. En este sentido, yo creo que la imagen del científico loco aislado en una torre de cristal es ya un mito que ha quedado en el pasado hace tiempo. Cada vez se ve a más científicos en escuelas, en charlas con pacientes y en medios de comunicación.

- Supongo, por lo ya muy comentado, que la financiación es el principal problema para las investigaciones. ¿Qué haría usted para recaudar fondos o cómo las sostendría económicamente?

Sí, actualmente es el problema más acuciante. Nuestra asociación, en colaboración con la AECC y la Fundación La Caixa ha hecho recientemente un informe sobre el estado de la investigación que es demoledor: desde el año 2010, fecha en donde se produjeron los recortes más agudos de financiación, se aprecia una pérdida progresiva de científicos, un envejecimiento cada vez mayor de los mismos y una concentración más elevada de la producción en un número pequeño de grupos. Han bajado también las patentes y se han estancado los ensayos clínicos. Es una situación que, de no cambiar pronto, pondrá en serio peligro la investigación en nuestro país. ¿Cómo combatir esto? Pues a corto plazo la única estrategia ha sido la de "ir a donde está el dinero": Europa, fundaciones científicas nacionales y extranjeras, etc. El camino a medio plazo sería que el Gobierno habilitase unas medidas urgentes, independientemente de si hay presupuestos o no, para aumentar los fondos dirigidos a personal y a proyectos de investigación. A más largo plazo, se necesita apostar de forma decida por la investigación en nuestro país y establecer una estrategia de luces largas que no cambie en función del partido político que gobierne o del ciclo económico del país. También iniciar políticas que favorezcan la inversión privada en investigación así como una ley de mecenazgo que dé beneficios fiscales a organismos y personas que donen dinero a la investigación.

- ¿Existe relación en España entre científicos de distintas instituciones que investigan sobre una misma materia o van por separado? ¿Hay conflicto de intereses?

Sí, cada vez se investiga más en colaboración. Nuestra asociación, de hecho, es un buen reflejo de esta situación dado que combina en su seno a investigadores básicos, traslacionales y clínicos. A parte de colaboraciones entre grupos, hay también organismos específicamente dedicados a favorecer investigaciones cooperativas. Tal es el caso del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (Ciberonc) que está patrocinado por el Instituto de Salud Carlos III. En Galicia también hay redes científicas cooperativas, como es la de investigación sobre cáncer colorrectal que lidera el doctor Alejandro Pazos desde la Universidade da Coruña. La verdad es que no nos queda otra: el cáncer es una enfermedad tan compleja que, si no se investiga de forma cooperativa desde varios ángulos al mismo tiempo, nunca se conseguirá domeñar clínicamente.

- Unido a lo anterior, a lo mejor no tiene nada que ver pero dada la situación política actual: independentismo, presupuestos sin aprobar... ¿cada uno barre para su casa (cada comunidad autónoma) o el conflicto no se aprecia a nivel de investigadores?

La verdad es que no se aprecia. Los científicos estamos, casi genéticamente, inclinados siempre a colaborar y a compartir reactivos y hallazgos. Es parte intrínseca de lo que es la ciencia: interés común y ausencia de fronteras, incluso entre diversos países. Y si lo comenta por la situación política española, todavía menos. En nuestro Comité de Dirección participamos científicos gallegos, catalanes, vascos y resto de España. Hablando de esto, me gustaría resaltar la importante contribución de investigadores gallegos a nuestra asociación. En estos momentos, a parte de mi, contribuyen con su trabajo desinteresado otros investigadores gallegos como los doctores Rafael López y Luis Paz-Ares así como las doctoras Angélica Figueroa y Marisol Soengas. - Puede hacer una disección de la investigación contra el cáncer en España

El Informe realizado por la Aseica, la AECC y la Fundación La Caixa lo ha puesto negro sobre blanco: buenos grupos, competitivos a nivel internacional, con buena capacidad de captar fondos de todo el mundo y con una buena productividad. Se hace un esfuerzo también en ensayos clínicos y en patentes. El aspecto negativo: todo esto está amenazado por la situación económica a la que he aludido anteriormente. Aspectos por mejorar: todavía fallamos en organizar desde España ensayos clínicos (solo lo hacemos en menos del 30 % de los casos), tenemos que hacer un mayor esfuerzo (también el Gobierno) en catalizar ensayos clínicos dirigidos por nosotros en vez de por la industria biofarmacéutica y tenemos que hacer más patentes que sean licenciadas a empresas.

- Desde el punto de vista del enfermo, ¿se superará algún día el temor hacía la palabra cáncer?

Tardará, porque todavía tenemos memoria histórica de cuando era casi una sentencia de muerte. Todavía lo es, porque hay muchos casos que desgraciadamente no se pueden curar o que, una vez curados, vuelven a salir. Pero cada vez se irá perdiendo ese miedo porque las tasas de curación son cada vez mayores. Se partía hace cincuenta años de tasas de supervivencia menores al 25 % y, ahora, estamos ya por encima del 50 %. El reto de los investigadores es subirlo a un 75 % en la próxima década. De todas maneras, creo que lo del "temor" debería de considerarse en función de qué contexto. Por lo dicho anteriormente, creo que los pacientes tienen que abordarlo con preocupación pero con confianza en este momento. Sin embargo, creo que sí estaría bien tener cierto "temor" social para tomar decisiones personales que evitasen el cáncer. Por ejemplo, me sorprende, con lo que ya sabemos sobre el cáncer, que mucha gente todavía fume, tenga malos hábitos alimentarios, o se exponga de forma excesiva a los rayos solares. O que apueste por pseudoterapias. En esto habría que recordar el viejo dicho de que es siempre mejor prevenir que curar.

- Ya en el plano personal: ¿está satisfecho con sus recursos y cuál es su proyecto más inmediato?

Sufrimos como todos, pero seguimos tirando hacia adelante. Afortunadamente, somos un grupo ya estable que, por lo menos, tiene otras salidas para amortiguar un poco la situación. El centro en el que trabajamos da también un apoyo importante en cuanto a recursos económicos, unidades técnicas, etc. Hay que luchar cada día para mantenerse, qué remedio. Los proyectos por terminar más próximos son el descubrimiento de unas nuevas vías que regulan la aparición y malignidad de tumores de pulmón y cabeza y cuello.

- ¿Y a largo plazo?

Estamos redirigiendo muchos de nuestros esfuerzos hacia la investigación de los datos de los genomas de pacientes de cáncer para descubrir genes que regulan estos procesos. En realidad, el objeto final de esto, aparte de conocer por qué se desarrolla el cáncer, es poder descubrir nuevas dianas terapéuticas y firmas diagnósticas.

trayectoria

TÍTULOS. Doctorado en Biología por la Universidade de Santiago de Compostela y posdoctoral en el Bristol Myers Squibb Pharmaceutical Research Institute (Princeton, New Jersey, EE. UU.), Re­search Scientist en la misma institución y Assistant Professor en el Department of Pathology de la State University of New York (Stony Brook, New York, EE. UU.). Ha trabajado como Científico Titular, Investigador Científico. Actualmente, es vicedirector del CSIC en Salamanca, director de la Unidad Genómica-Proteómica de este centro y coordinador de un programa en el Ciberonc. Ha publicado 134 artículos científicos y registrado seis patentes.

DISTINCIONES. El Catacosinos Young Investigator Award for Cancer Research, el Baldwin Award for Breast Cancer Research, el Sinsheimer Award for Cancer Research y el Premio Nacional de Oncología de la Fundación Echevarne, Medalla de Oro de la Irmandade de Fillos e Amigos de Padrón, el Premio de la Fundación Mutua Madrileña, Premio de Investigación Pfizer y el Severo Ochoa de Investigación Biomédica. Pertenece al selecto club de los Gallegos del Año, distinción que otorga el Grupo Correo Gallego. Su grupo de investigación ha sido reconocido en 2007 como Grupo de Investigación de Excelencia de Castilla y León.

 

"Creo que sí estaría bien tener cierto temor social para tomar decisiones personales que eviten esta enfermedad. Por ejemplo, me sorprende, con lo que ya sabemos, que mucha gente todavía fume"

"Es una enfermedad tan compleja que, si no se investiga de forma cooperativa desde varios ángulos al mismo tiempo, nunca se conseguirá domeñar clínicamente"