Santiago
+15° C
Actualizado
martes, 26 octubre 2021
00:27
h
ENTREVISTA
Manuel Rodríguez Pérez. Investigador

“Es necesaria una pedagogía científica que acerque la sociedad a la ciencia a través del día a día del investigador”

El Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago amplía su cantera de jóvenes investigadores con la incorporación de Manuel Rodríguez Pérez, que esta semana defendió su tesis “Desarrollo de nanoestructuras teranósticas para etapas preclínicas de la enfermedad de Alzheimer”. Dirigido por los doctores Castillo, Sobrino y Campos del Laboratorio de Investigación en Neurociencias Clínicas, el trabajo aborda la relevancia de la nanotecnología aplicada al diagnóstico temprano del Alzheimer.

¿Qué motivó, Manuel, que tu tesis indagara en las posibilidades que la nanotecnología puede brindar al diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer?

Actualmente, se estima que, en el momento de la aparición de los síntomas, el cerebro ya está muy afectado, existiendo regiones cerebrales clave en el procesamiento y consolidación de la memoria como el hipocampo y la amígdala muy deterioradas con hasta un 50 % menos de neuronas en los pacientes con Alzheimer. Es por ello que resulta imprescindible dirigir los nuevos enfoques diagnósticos a etapas lo más tempranas posibles de la enfermedad, y así poder comenzar los tratamientos lo antes posible para intentar mitigar lo máximo posible el deterioro neurológico de estos pacientes.

El desarrollo de nanotecnología y la ciencia de los materiales nos permite sintetizar plataformas en la escala nanométrica (10.000 veces más pequeñas que un grano de polen, por ejemplo). Estos nanomateriales pueden ser diseñados a nuestro gusto incorporando múltiples funcionalidades en una misma plataforma y así aumentar la sensibilidad en comparación con las metodologías diagnósticas tradicionales. Además, pueden incluir agentes terapéuticos, permitiendo refinar los tratamientos, disminuyendo las dosis y los efectos secundarios de los fármacos convencionales.

Con algunos medicamentos no se llega justo adonde se quiere. ¿La nanotecnología lo permitiría?

El diseño de los distintos nanomateriales permite, por ejemplo, aumentar la vida media de un fármaco en la sangre, retrasando su degradación y aumentando por lo tanto las posibilidades de poder ejercer su función en un tejido determinado.

Por otro lado, las nanopartículas pueden ser diseñadas con características y funcionalidades específicas para la detección precisa de biomarcadores de un tipo celular concreto, como puede ser el caso de las células tumorales. En ese sentido, el desarrollo de estas nanoestructuras permite también favorecer y aumentar el paso a través de las numerosas barreras biológicas que hay en nuestro cuerpo. Este es el caso de la barrera hematoencefálica, que regula y limita profundamente el paso de substancias, entre ellas los fármacos, entre la sangre y el cerebro. Nuestro trabajo indaga en todos estos frentes, concretamente desarrollamos nanoestructuras biofuncionalizadas frente a la proteína tau fosforilada, clave en el proceso neurodegenerativo de la enfermedad de Alzheimer, con una mayor capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica para que puedan ejercer sus efectos terapéuticos y diagnósticos simultáneamente, lo que se conoce hoy en día como teragnóstica.

¿Nos explicas en qué consiste tu estudio, Manuel?

Este trabajo se ubica dentro de la línea de pensamiento que ha marcado el carácter del Laboratorio de Investigación en Neurociencias Clínicas (LINC) del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) desde su fundación en 2005. Tal y como nos recalca una y otra vez el profesor José Castillo, esta no es otra que la de intentar llevar a cabo investigaciones traslacionales, que intenten responder desde el laboratorio a una necesidad de los pacientes. En este caso es el diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer.

En este sentido se estableció, como he comentado anteriormente, el objetivo de desarrollar nanopartículas dirigidas a la detección de la proteína tau fosforilada, uno de los mediadores más destacados en la fisiopatología del Alzheimer. Estas nanopartículas se diseñaron para proporcionar contraste para el seguimiento mediante dos de las tecnologías de diagnóstico más usadas en esta enfermedad como son la tomografía por emisión de positrones (PET) y la imagen por resonancia magnética (RM). Para ello las nanopartículas fueron modificadas con un anticuerpo monoclonal permitiendo la identificación específica de la proteína tau. En este sentido también se exploró el desarrollo de un nanosensor basado en la detección de dicha proteína en muestras biológicas con la intención de desenvolver una nueva metodología diagnóstica mínimamente invasiva.

Hablamos de una enfermedad que no tiene una causa conocida, pero en la que no se descarta que la gingivitis puede tener relación con esta patología degenerativa... ¿Qué puedes contarme al respecto?

A pesar de todos los esfuerzos y el conocimiento generado en el estudio del Alzheimer, a día de hoy aún no se han dilucidado las causas iniciales de esta enfermedad. Diversas hipótesis se encuentran bajo escrutinio, y recientemente varios trabajos, algunos de ellos desarrollados por nuestro grupo, en donde han encontrado asociaciones entre la periodontitis y los niveles elevados de biomarcadores relacionado con el Alzheimer, así como la presencia de formas graves de la misma, en pacientes con Alzheimer.

Me gustaría, como lectora, compartir contigo una reflexión: cada vez hay más avances, casi todos los días sale algo publicado, pero parece que aún se está lejos, se habla incluso de una posible vacuna... ¿En qué punto estamos? (a veces los medios pecamos de transmitir un optimismo exagerado, ¿puede ser?)

Yo diría que vamos por buen camino, y aunque queda mucho por recorrer, cada vez se sabe un poco más de la enfermedad y por tanto hay más posibilidades de enfocar las futuras estrategias terapéuticas y diagnósticas.

Llegados a este punto, me gustaría hacer hincapié en la necesidad de una reflexión crítica por parte de los medios de comunicación y la comunidad científica. El optimismo es necesario, sin él no se encontraría la motivación para seguir investigando, pero deberíamos reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos a la hora de comunicar los avances obtenidos. Un exceso de optimismo puede también conllevar una frustración en la sociedad en caso de no cumplirse las expectativas generadas. Pienso que, junto con la divulgación, es necesaria una pedagogía científica, que acerque la sociedad a la ciencia a través del día a día del investigador y no únicamente a través de grandes titulares.

Se prevé que en 2050 va a haber 150 millones de personas afectadas por el mal de Alzheimer. Son cifras que dan miedo. ¿Piensas que antes de ese año podrá hacerse algo a nivel de prevención o tratamiento precoz?

No me aventuraría a asegurarlo, pero desde luego se están haciendo muchos avances en esa dirección, de hecho, la OMS ha declarado las demencias como una prioridad en la salud pública durante los próximos años. Personalmente, además de la innovación en los avances del tratamiento y diagnosis del Alzheimer, confío en que las iniciativas actuales y futuras dirijan también su apoyo a estrategias de prevención y recursos a las familias y cuidadores, que generalmente son los grandes olvidados en esta problemática.

Así es. Con tu tesis ya presentada, ¿cuáles son tus siguientes pasos, Manuel?

Recientemente me he incorporado como investigador posdoctoral al grupo dirigido por Beatriz Pelaz y Pablo del Pino en el Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS), donde me dedicaré a profundizar en el desarrollo de nanomateriales multifuncionales con aplicaciones biomédicas.

En Galicia, los mejores

Hoy por hoy, ¿dirías que Galicia tiene mucho que decir en medicina, en general, y en el tratamiento del alzheimer, en particular?

Desde luego. En el ámbito clínico, varios servicios de los hospitales de Galicia han recibido numerosos reconocimientos por su labor asistencial e investigadora. En los últimos años podemos comprobar como en Galicia se están formando los mejores profesionales sanitarios, como demuestran los resultados en las pruebas estatales del MIR y FIR, donde nuestros médicos y farmacéuticos aparecen siempre en posiciones muy destacadas. Por otro lado, varios grupos de investigación biomédica gallegos han sido reconocidos por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) con financiamiento que va desde los 1,5 a los 2,5 millones de euros. Además, numerosos grupos participan y coordinan redes de investigación colaborativas a nivel estatal, así como en consorcios internacionales. En el caso que nos ocupa, el doctor Tomás Sobrino ha coordinado en los últimos años desde Santiago varios consorcios europeos como el proyecto H2020 PANA y el Interreg ATLANTIC AREA-neuroATLANTIC enfocado en el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas en la enfermedad de Alzheimer.

01 may 2021 / 01:00
  • Ver comentarios
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
TEMAS
Tema marcado como favorito
Selecciona los que más te interesen y verás todas las noticias relacionadas con ellos en Mi Correo Gallego.