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ENTREVISTA
Tania Llasera. Comunicadora y escritora

“Intento normalizar la caca que tiene la maternidad, pues no todo es precioso y huele a lavanda”

Con La vida a mordiscos. Recetas para rebeldes que no siguen recetas (Editorial Montena), ¿hacemos un recorrido por tu vida?

Este es un libro que lleva rumiando en mi cabeza muchísimos años. Y bueno, la vida es un poco como la cocina: los hermanos somos distintas recetas de los mismos ingredientes y la vida es para disfrutarla, al igual que la cocina, con la que hay que divertirse. No hay que seguir una receta, pero sí experimentar. Así que para mí es un libro ideal, el más personal. Las fotos son mías, los dibujos son míos, los textos son míos y las recetas son las de mi casa. Así que para bien o para mal, soy yo al 100 %. Es un trocito de mí para quien lo quiera compartir.

Decías que llevabas tiempo pensándolo, pero: ¿cómo se te ocurrió, cuándo te decidiste a hacerlo?

Pues mira, no fue cosa mía, sino de mi abuela, que por aquel entonces llevaba 12 años en espíritu, y fue a través de la médium Anne Germain, amiga de Mediaset, que un día me escribió por Instagram un mensaje que decía: “Si estás pensando en escribir un libro, escríbelo”. Y le pregunté: “¿Te lo dice algún fantasma, o algo?”. Y me contestó: “Hay una señora aquí muy educada y muy persistente que me dice que por favor lo escribas y que traslades su sabiduría a un libro”. Y es lo que he intentado hacer: honrar la memoria de mi abuela, hacer un homenaje a mi madre, que sigue viva y es maravillosa, y a las mujeres de mi familia.

Qué importantes son los abuelos...

Desde luego, estoy superorgullosa y, a veces, cuando tengo que auparme en autoestima me acuerdo de ellos y me digo: “Mira, eres nieta de tus abuelos, así que más te vale sacar su fuerza porque la llevas dentro”. Y, cuando tuve hijos, recuerdo que mi madre me dijo: “¿A que ahora sabes cuánto los quieres?”. Pues imagínate a los hijos de tus hijos. Todo se multiplica porque son lo que más quieres de lo que más quieres. Además, mi abuela tenía clarísimo que no debía educarme, sino mimarme, quererme y disfrutarme.

¿Qué receta recomendarías para hacer con los niños en casa?

Pues las rosquillas agridulces de mi madre. La salsa la defino como una drogaína pues siempre te piden más, y es que es imposible hacerlo mal. Están buenísimas hagas lo que hagas.

Si todos hiciéramos las cosas a nuestra manera, sin dejarnos llevar por el qué dirán, ¿seríamos un poco más felices y haríamos la vida má agradable a los demás?

Creo que sí, que ahí reside un poco mi filosofía. Si todos fuéramos más nosotros mismos, sin pensar en el juicio de los demás y sin pensar en el qué dirán, y fuéramos más fieles a nuestra naturaleza, que es un regalo al final, creo que todos seríamos un poco más felices, criticaríamos menos a los demás, nos centraríamos más en nuestra vida y habría menos gente gris. Es una opinión, pero intento todos los días de mi vida alinear lo que quiero hacer en la vida y ser buena persona con lo que hago, y me va muy bien.

Saber valorar las cosas pequeñas es disfrutar de la vida. La pandemia parece que es lo único bueno nos que ha dejado, Tania.

Y VIVIR, en mayúsculas, con cabeza, criterio y cuidado, y bailar y disfrutar y celebrar las cosas por muy pequeñas que sean. Pero hay algo más que nos ha dejado la pandemia y de la que creo que no se habla lo suficiente, y es que nos ha filtrado de manera natural la gente importante de la vida. Es decir, mucha gente escucha el qué dirán, tiene muchísimo miedo... Pero al final la pandemia, cuando te filtra a la gente que realmente te merece la pena el riesgo de darles un abrazo, esa gente es a la que tienes que escuchar. La opinión de esa gente que te toca, que te quiere, la que conoce tu esencia es la que única que tienes que validar es la que te tiene que importar. Creo que ese es otro regalo de la pandemia.

¿La televisión, las revistas... son injustas cuando la imagen no se corresponde con lo que quieren vender?

Los medios de comunicación con base visual te venden una imagen. Y si hay una venta, siempre es importante agradar. Pero también es verdad que para mí ha sido un regalo poder seguir trabajando, cambiando de talla, de cuerpo, estando saludable y sabiendo que valgo mucho más que mi imagen. Y para mí ha servido esa auténtica revolución que monté en 2014 cuando dije: “Sí, he engordado (que no es lo mismo que estar gorda). Y si a mí no me importa, ¿por qué os importa a vosotros?”.

El icono de autoestima en que me he convertido me agrada mucho en cuanto a que de alguna manera he ayudado a normalizar la diversidad de la belleza.

Una celebrity como Tamara Falcó reconoció que se le cayeron contratos por su aumento de peso hace años...

Yo fui comprendida, por lo menos en mi medio, la televisión. Jamás tuve ninguna presión por bajar de peso. También sabían que les iba a mandar a la mierda si me lo decían. Sobre mi cuerpo opino yo y nadie más.

Es verdad que a mí no se me cayeron los proyectos, quizá dejaron de ofrecerme cosas que me hubieran ofrecido si hubiera estado con menos kilos, pero eso no lo sé. Lo que sí sé es que se me acercaron un montón de programas y de productos para adelgazar que rechacé , porque nunca recomendaré algo que yo no haría. Además, no pienso tomar nada externo que no sea natural (hacer más ejercicio, beber más agua, comer mejor y chimpún).

Y también has ayudado a no idealizar la maternidad. ¡Hay madres perfectas las 24 horas!

Creo que la gente que predica con el ejemplo de perfección nos hace un flaco favor al grueso de mujeres y madres que al final intentamos normalizar la caca que tiene la maternidad también, porque la hay. No todo es perfecto. El niño no nace y se te agarra a la teta de manera natural, no todo es precioso y huele a lavanda. Pues no. Tienes momentos en los que lloras, sufres bajones hormonales, los pezones te llegan a sangrar y te duele la cicatriz de la cesárea, porque pensabas que ibas a parir como si fuera un segundo y resulta que son 36 horas empujando... y que luego por supuesto adoras a tu chiquitín, pero ¡ostras, es que es muy esclavo! Son 24 horas al día, que la vida cambia radicalmente y no se habla lo suficiente ni del puerperio, de la cantidad de problemas que podemos tener (desde los dientes hasta las almorranas, las estrías...). Todo eso es como que se ha borrado, no interesa. Y yo creo que ahora las nuevas generaciones que venimos más listas y preparadas que nunca, tenemos hambre de realidad, de normalidad, de lo genuino y auténtico porque llevamos años, años y años siendo alimentadas con una idealización de la maternidad, edulcorada, que realmente para algunas existirá, pero para la mayoría no.

Resumen del libro
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Tania Llasera comparte sus famosas recetas caseras y una serie de recetas de vida para todas aquellas madres rebeldes que se quieren cuidar a sí mismas y a los suyos. No hay reglas en un libro para aquellos que nunca siguen una receta al pie de la letra, porque así vive Tania: inventando y jugando con lo que la vida le pone delante. Recetas de vida para criar sin perder los nervios, recetas de cocina para sobrevivir con lo que hay en la nevera, recetas para hacer manualidades y pasar tiempo de calidad con los tuyos, que es de lo que se trata y lo que de verdad alimenta. Un libro para conocer a Tania Llasera a través de sus momentos clave: su ruptura con los estereotipos o qué significa la maternidad para ella.

08 abr 2021 / 01:00
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