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“La existencia de grupos extremistas de derechas supone un peligro para una multitud de colectivos y grupos sociales”

Para Guillermo Fernández “la relativa tolerancia que hay en España con estos grupúsculos extremistas se debe a los silencios y transacciones que tuvieron lugar en la Transición española”

La aparición de la extrema derecha, existente desde la Transición y exhibida públicamente en la actualidad, es en parte consecuencia de la incapacidad de los partidos tradicionales y las instituciones para responder a los retos a los que se enfrenta la democracia. El partido de extrema derecha VOX, junto con su discurso, se han convertido en una “excepción normalizada”, y lo que es más, las últimas declaraciones de grupos neonazis aventuran lo que llevaba vivo pero en silencio en los últimos tiempos.

Para saber más sobre el auge de la extrema derecha, hablamos con Guillermo Fernández Vázquez, colaborador externo de FUHEM, autor del nº 152 de PAPELES e investigador en la Universidad Complutense (especializado en el estudio de las derechas radicales europeas).

- En España el auge de la extrema derecha está muy presente, ¿qué consecuencias puede tener para la sociedad?

Creo que el problema principal que introduce la derecha radical en España es, por un lado, la radicalización de la derecha convencional –del PP-, y, por otro lado, la extensión de una visión estrecha de la democracia y del pluralismo político. El peligro principal de fuerzas como Vox en España no es sólo que impulse a figuras como Isabel Díaz Ayuso dentro de la derecha clásica, sino que despliega una visión militante de la democracia en la cual se pueden ilegalizar varios partidos simplemente porque no comparten tu política económica o tu idea de país. En definitiva, el problema de Vox es que considera que el máximo de pluralismo político al que puede llegar es aceptar a Ciudadanos como, en sus mismas palabras, una formación de centro-izquierda (“lo que debería ser el PSOE”, en palabras de Iván Espinosa de los Monteros) o al PSOE de José Luis Corcuera.

Esto no significa que Vox quiera reintroducir el franquismo, pero sí que le gustaría retroceder al momento de la Transición española previo a la legalización del Partido Comunista de España. ¿Por qué? Porque el partido de Santiago Abascal quiere una democracia limitada, a pesar de que cabalgue el caballo de la libertad.

- ¿Consideran que la todavía existencia de la Falange Española vulnera los valores democráticos que deberíamos tener en la actualidad?

Desde luego pienso que la existencia de Falange Española es una anomalía en el contexto europeo. No obstante, considero que actualmente no pasa de ser un grupo políticamente folclórico, infinitamente dividido y radicalmente minoritario. Por tanto, no centraría mis esfuerzos políticos ni mi interés en formaciones como FE. Políticamente es mucho más importante la influencia política e ideológica de la derecha radical de Vox. Es decir, me parece mucho más interesante pensar qué implica el “identitarismo” que introducen estas derechas en el debate público que escandalizarse por la existencia de grupos como Falange Española.

- En Alemania está prohibido el uso de simbología nazi, en muchos casos con pena de prisión, ¿por qué se da esa diferencia con España?

Creo que en España a veces nos hacemos demasiada sangre con este tema. Quiero decir, me temo que cuando insistimos en este punto estamos pensando implícitamente que en estos países no existen extremas derechas o que sólo en España hay grupos neofascistas. Pero lo cierto es que en países como Alemania, como Francia o como Italia los grupos neofascistas son mucho más potentes que en España. A pesar de que se les persigue y se les hostiga judicialmente. No hay más que observar lo que está pasando en este momento con Génération Identitaire en Francia.

- Hace poco en España se permitió una manifestación de personas que se autodeterminaban nazis, en Alemania el saludo ya comporta de entrada una multa de unos 500 euros, ¿por qué creen que en España (número 26 del índice de democracia del V-DEM en 2019) esto no está penado?

Solemos fijarnos en el caso alemán, pero no estoy muy seguro de que el caso alemán sea la norma, y no más bien la excepción. En todo caso, creo que la relativa tolerancia que hay en España con estos grupúsculos extremistas se debe a los silencios y transacciones que tuvieron lugar en la Transición española. También me preocupa el esfuerzo que está haciendo el sector más radical de la derecha mediática española por equiparar símbolos completamente disímiles desde el punto de vista democrático, como son la bandera tricolor republicana y la bandera rojigualda con el escudo franquista. Como hay una ofensiva por parte de este sector por equiparar la historia de los partidos comunistas al nazismo, e incluso por hacer de la tradición comunista (tomada así en general) algo peor que el franquismo. Esto me parece muy relevante porque luego tienes a Trump en Estados Unidos polarizando con el “socialismo” y a Isabel Díaz Ayuso en Madrid haciendo exactamente lo mismo. Creo que, a la larga, esto blanquea más a las derechas radicales que los saludos fascistas o la simbología franquista de un grupo reducido de personas con camisas azules cantando el “cara al sol”.

- El auge y visibilidad de grupos neonazis pone en peligro la integridad de muchos colectivos en España, por lo que, ¿se puede decir que este sector más radical de la sociedad ataca o podría llegar a atacar los derechos de las personas que no se identifican con esta ideología?

Sí, desde luego que la existencia de grupos extremistas de derechas supone un peligro para una multitud de colectivos y grupos sociales. Un peligro físico inmediato en la medida en que estos grupos agreden o pueden llegar a agredir a personas migrantes, homosexuales o simplemente cuyo aspecto físico no les resulte apropiado. Pero además también un peligro en cuanto a que las ideas más exaltadas de estos grupos penetren en las legislaciones existentes a través de la influencia de partidos como Vox. Ya estamos viendo en algunas regiones de España donde la derecha radical de Vox tiene peso e influencia en los gobiernos cómo los sectores más exaltados de la ultraderecha aprovechan para atacar murales feministas, colgar pancartas, violentar sedes de partidos políticos, etc. Es decir, la cobertura ideológica que proporciona Vox y hasta cierto punto el PP, anima y envalentona a grupos más radicalizados. En suma, hace 3 años, los 8 de marzo, los grupúsculos de ultraderecha organizaban pequeños coloquios y charlas para hablar sobre el tema o exponer su visión del papel de la mujer en la sociedad. Hoy, en cambio, se atreven a sacar esas ideas a la calle y a arruinar murales, poner pancartas o hacer carteles. Es un cambio notable.

- Por último, instituciones internacionales han advertido de que las penas para actos terroristas de extrema derecha son casi inexistentes, ¿por qué opinan que es esto?

No conozco los informes. Me imagino que tienen que ver con que no hay un agravamiento de la pena por el hecho de que los actos terroristas se hagan en nombre de ideas de extrema derecha o atacando a colectivos que tradicionalmente son objetivo de los grupúsculos ultraderechistas.

15 mar 2021 / 10:15
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