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ENTREVISTA
Francisco Narla / Escritor

“Lo que nunca debe hacer un escritor es enredar”

“Quería que mi libro sirviera para conocer cómo fue de verdad
la Reconquista.
Porque creo que
no se conoce bien”

Hoy viernes, a las 18.30, con aforo limitado, A Casa do Taberneiro de Santiago acoge un acto gastroliterario del Consello Regulador de Mel de Galicia, coordinado por SlowFood Compostela. El evento podrá verse también en streaming a través de Instagram. Será un encuentro para “poñer en valor os diferentes tipos de meles e amosar aos participantes as distintas variedades que se poden atopar dentro desta Indicación Xeográfica Protexida.” Pero, además, el evento contará con la presencia de Francisco Narla, uno de los escritores gallegos que mejor mezclan el mundo gastronómico y el literario. Narla presentará Fierro, su última novela.

En Fierro la presencia de la miel es fundamental. Pero no solamente, claro. De nuevo estamos ante una historia poderosa, casi salvaje.

Antes de la Historia con mayúscula está la historia con minúsculas. Lo doméstico. Creo que mi misión es entretener, contar una buena historia. Puedo situarla en un contexto plausible, veraz, pero mi primer objetivo es que el lector lo pase bien. Quería acercarme al paradigma del héroe en su momento más primitivo. Después de darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que España no acepta a los héroes: tenemos a Super López, no a Supermán. Tenemos a Anacleto, en lugar de tener a James Bond... Me parece que nos van más los antihéroes. Por eso Fierro, con mis trucos de costurera como dice mi admirado Mendoza, se acerca a este perfil.

Había olvidado que Mendoza, no solo Stephen King, está entre tus héroes literarios.

Jaja. Por supuesto. Modestamente, lo que dice Mendoza me gusta. Tienes que tener tus trucos. Por eso imaginé a este incoherente, atormentado, blasfemo y descastado Fierro, que, en mi opinión, consigue reflejar su época. Quería hablar de un hombre que renegara del momento histórico, social y religioso en el que vivía. Queda marcado por la terrible batalla del silo de Alarcos, que es donde nace la novela. Estamos en el siglo XII. Cuando visité Alarcos, para intentar conocer la Reconquista, pude ver las excavaciones de la torre principal llenas de huesos. Y cuando vi el silo, donde parece que hubo prisioneros, y comprobé que las marcas de escalada, de los que intentaban escapar, siguen ahí... supe que quería contar eso.

Es que esta es una novela de frontera.

Lo es, es cierto. Él vive en esa línea fronteriza, no tiene nada. En ese lugar de cambios, de inestabilidad, de gran soledad a veces.

Bueno, está el perro. Los perros son muy importantes para ti.

Lo son, porque amo a los perros. Pero aquí es un truco. Quería contar el pasado y para eso necesitaba un interlocutor. Por eso él habla con el perro.

La verdad es que el siglo XII está muy presente en la literatura. Lo que sucede es que se ha contado desde los protagonistas, no desde la gente.

A mí sí que me interesa la Historia, la realidad hasta donde se conoce. Estuve visitando la frontera del Tajo y del Guadiana, quería conocer la verdad de aquel momento histórico. Pero fue el lugar de Alarcos el que me iluminó. Fue tan terrible la derrota que tuvo que marcar una generación, y que traerá, como consecuencia, las Navas de Tolosa. Lo que pasa es que yo no quería contar la historia de un héroe, sino la de un Don nadie, la de un desgraciado. Quería que mi libro fuera blanco en términos políticos, pero que sirviera para conocer bien cómo fue de verdad la Reconquista. Porque creo que no se conoce bien.

Es Fierro como un fantasma. Desangelado, en la pobreza absoluta. Esto es como ‘Sin perdón’.

¡Por supuesto! Este hombre no quiere volver a su pasado, pero ese pasado le está obligando. Y sólo así podrá construir su futuro... Sí: como en los westerns.

Tú eres un gran defensor de la naturaleza. Y se nota en lo que escribes.

Pasé muchas noches durmiendo al raso por allá, cerca de Calatrava la Vieja. Hay que vivir las cosas para saber contarlas. Vestir aquellas ropas. Sentir la tierra, tumbarse en ella. El valle del Guadiana ya no es como era. Cerca de Daimiel, en aquella época se moría uno de fiebres. Ese lugar era barro.

Cuentas la historia, sobre todo, a través de la acción.

Siempre. Y de las sensaciones (como el olor a pan recién hecho: yo sigo haciendo pan en casa). Lo que no debe hacer un escritor nunca es enredar.

15 ene 2021 / 00:00
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